Deberia utilizar mas esto.
myssy
tabora
Si, deberia utilizar mas esto pero, la verdad entre "las tareas propias del hogar" y anexos, el trabajo, mi gran vicio (leer), ver series y practicar para ser friki, pues la verdad no tengo mucho tiempo. Pero me he propuesto escribir un poco cada cierto tiempo (asi tal vez no me olvide de tantas cosas) asi que, a ver si lo consigo.
Lo primero que quiero terminar de escribir (ya he empezado, algo es algo, y la intención la tengo) son las cosas de la conv de bilbao, a ver si saco tiempo y lo termino esta semana y lo pongo por aqui.
Ah, tengo un nuevo vicio (bueno, nuevo no es), he vuelto a leer fics de QAF. Ya habia leido alguno hace tiempo pero, ver al Gale en vivo y en directo me ha dado ganas de volver a ver la serie y claro, de leer sobre ella.
Aunque claro, quizas alquien deberia enseñarme a utilizar bien esto, que sigo siendo tan pato como lo era en mis anteriores publicaciones.
Bueno hasta otra, espero volver pronto.

NAVIDAD POR FIN. Fic para road 1985 perteneciente a la comunida Phatofunion_es
myssy
tabora
Siento mucho el retraso, este no era el fic que tenía preparado, pero debido a algunos problemas con el ordenador, no he podido recuperarlo, así que he tenido que hacer este deprisa y corriendo, por lo que siento mucho si hay algún error. Sé que podría haber dicho que he perdido el fic pero me parecía mal no dar el regalo a road 1985. Tengo que aclarar que además no he tenido internet hasta hace tres días, por lo que no he podido volver a leer cuales eran tu parejas favoritas, como mi otro fic eran sobre los Js, espero que también te gusten los “winchis”, si no es así lo siento mucho.
Titulo: NAVIDAD POR FIN
Fandom: SOBRENATURAL
Pareja/Personajes: SAM /DEAN WINCHESTER
Clasificacion: NI IDEA, NO HAY MUERTOS NI SEXO EXPLICITO, NI MATO A NINGUN PERSONAJES
Resumen: OTRA VISION DE LA 1º Y 2º TEMPORADA.
Esta historia es para road 1985 , siento el retraso, pero me negaba a no hacer algo para remediar mi error. Pertenece a los fic del intercambio de Navidad de la comunidad phatofunion_es

NAVIDAD POR FIN
de tabora

-“Lo siento pero ya no aguanto más, te fuiste y ni siquiera has llamado más de cuatro veces en todo este tiempo. Yo…te quiero, pero nunca seré suficiente para ti, creo que huiste de mi, de la universidad y de todo esto. Te fuiste con ese… con ese “hermano tuyo” y… ¿sabes?, no estoy ciega, nunca lo he estado. Sé que siempre has buscado algo fuera de todo esto, solo espero que alguna día encuentres lo que nunca has dejado de buscar”
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Sam se dejo caer en la cama, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que Jessica se fue pero, a juzgar por la luz que entraba de fuera, ya era tarde. Cuando ella termino de hacerla maleta, el se había quedado sentado en la habitación, mirando sin ver, tratando de encontrar un sentido a que ella se hubiera ido, evitando reconocer la verdad en aquella vocecilla que desde hace mucho tiempo le decía que estaba engañándola.
Cerro los ojos empezó a recordar como había llegado a esta situación. Cuando llego a Stanford por primera vez en su vida se sentía como una persona normal, no mas huir en la noche después de profanar una tumba, no mas mentir ni utilizar una tarjeta falsa, no mas tener que morderse la lengua para no gritar de frustración cuando su padre con solo chasquear la lengua hacia que Dean desapareciera y en su lugar estuviera el soldado perfecto que John había adiestrado a lo largo de los años.
Disfrutó mucho los primeros meses, era la primera vez que tenia amigos de verdad, que podía salir a fiestas, beber y tener sexo sin tener que ocultarse de John ni salir corriendo hacia otro nueva ciudad o caso. Pero en medio de aquellas juergas siempre mantenía la atención puesta en lo que le rodeaba, parecía que después de todo, las enseñanzas de toda una vida le habían marcado.
Esas primeras navidades, las paso entre el bar donde encontró trabajo y las fiestas a las que acudió y en las que bebió hasta quedar dormido. Sus Navidades nunca habían sido de celebraciones familiares y arboles verdes con regalos colgando pero habían sido algo especial que compartían Dean y él pero, aquel año las navidades no parecían significar más que fiestas y bebida.
Fue hacia la mitad del curso cuando con sorpresa, se dio cuenta de que había chicos que eran muy atractivos, y que sobre todo le gustaban los rubios de ojos claros. Luchó contra esa atracción al principio, no es que tuviera nada contra los gays pero, le parecía que ya bastante rara había sido su vida hasta ahora, y no quería resaltar de otra forma en su nueva vida.
Se mantuvo firme en su decisión hasta que algo paso en la fiesta fin de curso, allí alguien le presento a un chico del turno de tarde, Brock, rubio y con chispeantes ojos verdes. Evito acercarse a el toda la noche, pero no pudo dejar de mirarle. Él le atraía y no podía dejar de mírale, así que finalmente el rubio le descubrió y desde ese momento no dejo de coquetearle. Fue él quien se le acerco y también el que le invito a salir a pasear para evitar el calor del gimnasio. Fue divertido hablar y sentir que podía estar con a gusto con otro hombre, pero entonces ocurrió algo que le asusto. Brock había coqueteado con el sin ningún tipo de vergüenza y el se había dejado hacer, pero en un momento en que los dos se habían quedado callados el rubio se acerco y sin darle tiempo a reaccionar le beso.
Con el tiempo se dio cuenta de que podría haber actuado de forma diferente pero en ese momento el simplemente le empujo haciéndole caer. Fue entonces cuando descubrió la causa de que no hubiera dejado de mirar al chico, allí en la oscuridad, mirándole furioso desde el suelo estaba Dean.
Eso si, no era el Dean que había dejado hacia un año, pero si era el de hacia tres o cuatro años, el que había seguido a todas partes deseando ser como el, queriendo ser alto, fuerte y valiente. En ese entonces Dean era todo lo que el admiraba y ahora, desde la distancia en el tiempo, se daba cuenta de que su forma de admirarlo había sido más parecido a un “ amor” por un héroe, y que ese amor había sido muy poco fraternal.
En ese momento, aterrado por el parecido y por su descubrimiento murmuro una disculpa y se marchó. Esa noche no pudo dormir recordando y analizando todo lo que había sentido hacia años por su hermano.
Aquel verano trabajo en casi todo lo que le salía, tenia que conseguir suficiente dinero para mantenerse en invierno, pero de todas formas tuvo tiempo para aceptar que si un chico le gustaba no era nada malo y trato de intentar “algo” con el chico en cuestión. El problema era que cuando conocía a alguno, nunca terminaba de encontrar todo lo que buscaba. Fue en una de las fiestas a las que acudió donde conoció a Jessica, el estaba con un chico que había conocido unas horas antes cuando noto que una chica no paraba de mirarle y sonreírle, en ese momento el estaba bastante interesado en el chico así que la ignoro, pero ella parecía no darse por aludida. Por eso cuando finalmente, después de coquetear un buen rato, se lanzo a por los labios del rubio, miro disimuladamente hacia la pesada chica que no dejaba de coquetearle. Con el tiempo reconoció ante Jessica que había sido de muy mal gusto hacerlo, pero esa noche le pareció muy divertido ver la cara de asombro de la chica cuando se lanzo a besuquear al chico.
A principios de Agosto cuando descubrió que sus compañeros de piso no iban a volver se vio en la necesidad de buscar otro sitio, y así se encontró nuevamente con Jessica, ella buscaba un compañero o compañera de piso y las condiciones del apartamento en que ella vivía eran muy buenas, así que ambos aceptaron intentarlo.
Jessica resulto ser una chica muy divertida, inteligente y segura de si misma, tal vez por eso asumió que si Sam no había aceptado sus avances en la fiesta era porque era gay, pero cuando paso el tiempo y descubrió que el parecía interesado en ella, lo acepto y finalmente se convirtieron en pareja.
Aquellas Navidades, volvieron a ser solitarias y llenas de alcohol, Jessica había vuelto con su familia y el estaba solo sin nadie con quien compartir cereales delante de la televisión, ni películas malas de monstruos.
El siguiente año paso rápido entre estudios, trabajos para las diferentes asignaturas, asentar su relación con Jessica y mantener el trabajo con el que pagaba su parte del apartamento. Decir que nunca recordaba a su familia, sería decir la verdad porque en realidad, el solo recordaba a Dean. Por eso esas Navidades, cuando Jessica le dijo que no iría a su casa, sino que las pasaría con él en el campus fue extraño, Jessica quiso poner un árbol de verdad, hacer una cena para la que tuvo que vestirse de forma elegante y salir a comprar unos regalos para ella. No es que le disgustara la idea de regalarle cosas, era que nunca había tenido mucho dinero ni tiempo para gastar en regalos y al hacerlo se sentía un poco extraño, como si de alguna manera estuviera insultando los regalos que Dean le solía hacer, casi todos robados de alguna tienda o incluso de algún tendedero de alguna vivienda. Incluso el bonito árbol lleno de luces que la rubia puso en el salón le hacia añorar los arboles que Dean hacia para él con cartulinas o, los que más le gustaban, los que su hermano, dejándose llevar por la imaginación, dibujaba en las paredes de los cutres moteles en los que su padre solía dejarlos durante semanas.
Durante ese año, Sam por primera vez se sintió completo o algo así porque, aunque Jessica era preciosa y vivir con ella era divertido, le faltaba algo, y es que no podía dejar de mirar a los chicos rubios que le recordaban a Dean. Trató de no hacerlo, se sentía como si le fuera infiel a Jessica pero, no podía evitarlo, la imagen de su hermano se le aparecía en sus sueños y sentía como si todo su cuerpo extrañara su presencia.
El verano fue una prueba difícil, Jessica volvió con su familia casi un mes y medio y él se quedo otra vez solo trabajando…y conociendo chicos. De alguna forma fue una especie de liberación, por una parte, ligar con chicos y tener sexo con ellos era estimulante y rápido y excitante y culpable. Porque por otro lado asi se sentía, culpable porque engañaba a Jessica pero también de otra forma engañaba a Dean buscándole en otros chicos, y por esto último se sentía enfermo, porque Dean era su hermano y no podía pensar ni desearle de esa forma. Cuando Jessica regresó de su verano familiar, dejo de salir con chicos y trato de olvidar pero ya nada fue igual.
Cuando empezaron las clases, algo empezó a romperse en su relación, se sentía culpable y trataba de evitar a Jessica y por eso se encontró pasando mucho tiempo en la biblioteca, siempre encontrando alguna buena razón para retrasar el regreso a casa.
Y entonces, una noche de repente Dean apareció en su casa, le necesitaba para encontrar a John. Se fue con él, ahora que le había vuelto a ver no podía dejarle ir solo y fue como un paréntesis en su “vida normal”, un descanso, un alivio que le permitía pensar en lo que ocurría en su vida. Fue un periodo de tiempo extraño, por un lado echaba de menos el estar con Jessica pero por otro, no quería encontrar a John. Encontrarle significaba separase de Dean y no creía estar preparado para hacerlo.
Volver a perseguir monstruos fue “divertido” en cierto modo, a la vez que peligroso, hubo momentos muy duros, pero también muy especiales entre ellos dos. Además Dean se había convertido en un cazador magnifico aunque la suerte también jugaba en su favor, pero además de un buen cazador, Dean ya no era el chico que recordaba, ahora era un hombre y estar a su lado era excitante.
Después de salvar a aquella joven familia en Salvation consiguieron acabar con el demonio de ojos amarillos pero fue extraño, John no estaba allí, había ido a enfrentarse con Meg y cuando trataron de localizarle descubrieron que había desaparecido. Tardaron dos días en localizarle en un hospital, casi había muerto al enfrentarse con la rubia y sus amigos pero, había conseguido sobrevivir, aunque su memoria nunca regreso a su cuerpo. Fue una extraña victoria que nunca celebraron.
Tardaron casi un mes en dar el alta a John, y durante ese tiempo recibieron varias visitas de otros cazadores, Bobby fue el que mas tiempo paso acompañándoles y fue el que tuvo la idea de dar una nueva vida a John. Dean era un cazador y no podía estar pendiente de otra persona que no sabía a lo que se enfrentaba y Sam no podía hacerse cargo de cuidar a otro más cuando apenas tenía suficiente para pagar la universidad y su parte del alquiler del apartamento. Por eso Bobby movió sus hilos y le encontraron un nuevo hogar en compañía de otro cazador retirado, Dean prometió visitarle siempre que pudiera y Sam … bueno Sam no tenía muy claro que se iba a encontrar en ese nuevo John.
John nunca había sido “un padre”, en realidad era un buen sargento, un director, un buen dirigente pero… no un buen padre. El había estado en sus vidas buscando venganza, dirigiéndolos para ganar una guerra pero jamás apoyándolos, enseñándolos a vivir. Por eso, Sam no sabía cómo sentirse respecto a ese nuevo John, no quería ilusionarse, no confiaba en que el nuevo John Winchester fuera diferente al anterior, por esa razón no quiso darse a conocer como su otro hijo.
Dean se enfureció con él, sabía que Sam siempre se había enfrentado a muchas de las decisiones que John tomaba, pero no podía entender que Sam quisiera desligarse de su pequeña familia. Solo consiguió que Dean y Bobby mantuvieran su parentesco en silencio cuando prometió visitarlo cada cierto tiempo en su nueva residencia simulando ser un amigo de Dean.
Regresó con Jessica más de un año después de marcharse y días antes de Navidad, ella estaba furiosa por haberle dejado tanto tiempo sola y ya había planeado marchar a su casa, por lo que volvió a quedarse solo en un apartamento que ya no parecía pertenecerle.
Y allí estaba hoy, otra vez en navidad y otra vez solo.
Comenzó a beber hasta caer inconsciente, no quería pensar en que si no hubiera vuelto habría podido pasar las navidades con Dean, pero de forma estúpida se había negado a pasar las navidades en la nueva casa de John.
Pero no solo había sido la nueva situación con John lo que le había alejado de ellos, también estaba lo que cada vez mas sentía por Dean, y es que ahora había vuelto a caer hechizado ante su propio demonio personal. Porque ahora había conocido al nuevo Dean, al que era una parte del de siempre, el mismo que le protegía y cuidaba y el nuevo y desconocido pícaro encantador y sobretodo atractivo rubio que, para su desgracia ligaba con cualquier camarera que se le pusiera delante. Ahora sabía como suspiraba dormido en la oscuridad cuando se movía en la cama, sabia como lucia en la oscuridad enredado en las sabanas, conocía, porque había devorado con los ojos el cuerpo que el pecoso rubio escondía debajo de su usada camisa verde… y era extraño darse cuenta de que ya le había visto así antes pero, nunca antes había apreciado lo “hermoso” que podía ser.
Jessica nunca volvió al apartamento, cuando regreso de las vacaciones le cito en la cafetería de la biblioteca ya allí, de mutuo acuerdo decidieron dejar su relación, Sam le reconoció que estaba , que siempre había estado enamorado de otra persona y en compensación Jessica le dijo que siempre lo había pensado y le pidió que no volviera a buscarla. Fue extraña la forma en que todo se acabo, sin gritos ni reproches, solo frases tranquilas y tristeza en las miradas.
Dos días después abandono el apartamento y se mudo a una pequeña habitación en la que apenas cabían sus libros, pero no podía gastar sus pocos ahorros en irse a otro apartamento más grande así que aguanto allí hasta el verano. El siguiente año tenía que terminar de cursar unas asignaturas que no había podido hacer por estar de cacería pero, esperaba poder terminar en el primer trimestre, después tendría que buscar trabajo
Así que Sam de nuevo se encontró buscando un compañero de piso, le daba igual chico o chica pero, después de todos esos meses en un cuchitril, estaba dispuesto a encontrar a alguien que compartiera los gastos de un apartamento más grande.
Durante ese año Sam había visitado a John unas ocho veces, las dos primeras solo fue porque se lo había prometido a Dean y Bobby y porque, se había asegurado de que Dean también estuviera allí. Las otras veces, fue porque en realidad le divertía ver a ese nuevo John y como se relacionaba con Dean. El seguía ocultando que era su hijo pequeño pero Dean disfrutaba de la nueva relación padre- hijo que había entre ambos, muy diferente a la que habían tenido antes.
Si Sam en algún momento había pensado que estaba enamorado de su hermano, ahora estaba convencido totalmente de ello. Dean había cambiado, ya no era tan cerrado en lo relativo a los sentimientos, ya que interactuar con el nuevo John había significado abrir su corazón y mostrar sus sentimientos para que John también aprendiera a hacerlo, y como de rebote, Sam se había visto incluido en todo eso. De alguna forma, Dean había terminado abrazándole mas veces de lo que era sano para su salud mental pero, no iba a quejarse. Tener a Dean entre sus brazos era parte de sus deseos más ocultos. Las bromas, “insultos cariñosos” y todo lo demás seguían pero, la relación entre ellos ahora era más suave y amable, como si fueran los engranajes de un buen reloj. Si Bobby antes se reía de ellos diciendo que eran como un viejo matrimonio, ahora solía reírse diciéndole a John que pronto seria abuelo, a juzgar por las estrellas que brillaban alrededor de ellos cuando estaban juntos.
Las primeras veces que Sam le escucho decir eso, contuvo el aliento esperando el estallido de Dean, pero este nunca llego. Sorprendido, le miro y descubrió que el mantenía la cabeza baja, mientras sus mejillas se habían sonrojado suavemente, entonces escucho la risa de John. Al parecer había llegado a la conclusión de que él y Dean eran algo más que amigos y que no se atrevían a decir nada por no disgustarle. Ese día Sam salió de vuelta a su casa todavía sorprendido, Bobby se había reído hasta caerse de la silla, y cuando le enfrento más tarde, solo le guiño un ojo y le dijo que “el amor no se buscaba, solo se encontraba y entonces había que dar gracias y atraparlo”. Con Dean no pudo hablar, solo intercambiar miradas que el rubio trataba de esquivar.
Durante el viaje Sam pensó mucho en su situación, Al parecer todos pensaban que había algo entre su hermano y él, y Dean no había negado nada. John no tenia memoria y según los médicos, la parte de su cerebro que retenía los recuerdos estaba tan dañada que eran prácticamente imposible que recordara algo de su vida anterior y Bobby, que era como su segundo padre, parecía muy divertido con la situación al mismo tiempo que parecía aceptarla.
Después de ese viaje, Sam volvió varias veces mas y extrañamente, Dean siempre estaba allí y John no había vuelto a nombrar los “viajes” que el rubio tenía que hacer por su trabajo, por esa razón, los tres pasaban mucho tiempo juntos y finalmente Sam tuvo que reconocer que le gustaba el nuevo John y también le gustaba mucho la relación que tenia con su Hermano, aunque esta cada vez se pareciera menos a una relación fraternal.
Ahora estaba en su nuevo apartamento, se había mudado dos días antes y ya había visto a cuatro tíos y dos chicas que habían venido para conocerle y ver si llegaban a un acuerdo para compartir gastos. Tenía una cita en media hora por lo que decidió hacerse un café y terminar de colocar unos libros pero el sonido del timbre le hizo caminar hacia la puerta, no esperaba ninguna visita así que abrió curioso.
-“Hola, me han dicho que necesitas un compañero de piso”
-“¿Dean?, pero… ¿Qué demonios haces aquí?”
Dean se echo a reír mientras observaba la cara de desconcierto del gigante que tenia por hermano, siempre había amado a ese chiquillo que tuvo que educar como si en realidad fuera su hijo y nunca pensó que pudiera tener una oportunidad, pero ahora y sorpresivamente gracias a su padre, podía intentar tener algo con él.
-“Bueno, mi padre y tu futuro suegro, parece pensar que no es bueno que estés solo aquí y , puesto que Bobby tiene un amigo con un taller en la ciudad y ese amigo está dispuesto a pagarme por trabajar allí mientras trato de estudiar algo…”
-“Dean, ¿A qué estás jugando”
-“A nada, simplemente sigo las ordenes de papa. Quiero y necesito seguir esa orden. Quiero estar contigo aquí. Y sobre todo te quiero a ti. Sé que es raro, pero tu… bueno todos dicen que pareces sentir lo mismo, así que si tu también lo quieres…”
Cuando llego Navidad, Sam no estuvo solo, Dean recordando viejos tiempos pinto un precioso árbol en la pared del salón, y después de cenar se acurrucaron en el sofá comiendo cereales “Lucky Charms” entre besos lentos, mientras en la tele había un especial de películas de miedo antiguas. Al día siguiente viajarían hasta la casa de su padre, un padre que ahora después de muchos años disfrutaba compartiendo una cerveza con sus amigos, compartiendo opiniones con su hijo y disfrutando de escuchar las ideas de la pareja de su hijo.

FIC REVERSA 2012 2º parte.
myssy
tabora
De verdad que espero que todo se vea bien.

http://i845.photobucket.com/albums/ab19/Ana_Tabora/ficdelreversa.jpg

MEETING AN INNOCENT HEART
por tabora.
Art by: ELGHIN HALL.


3

Cristian Kane es un tío con mucha paciencia, con mucha de verdad. Gracias a eso, consiguió aceptar que ese crio de piernas, brazos enormes y pelo por toda la cara, era un buen chico que necesitaba ayuda. Porque había que tener mucha paciencia para aguantar que un crio te siguiera por todos lados cuando, tú no querías compañía.
Ese mismo crio fue el que se convirtió en su punto de apoyo unos años después, cuando finalmente y como vaticinaba su padre y las vecinas, empezó a caer en picado. Fue entonces cuando ese adolescente, que seguía siendo un crio lleno de piernas y brazos largos y pelo, se planto delante suya y le dijo que le quería y que recogiera sus cosas porque se iba con él a casa, si, a esa casa en la que cabía todo el parque de la ciudad.
Kane no era tonto, sabía que esa era su última oportunidad y que esos ojos gatunos no iban a dejar que la perdiera, así que simplemente aceptó. Que ese jovencito se hubiera convertido en su mejor amigo (su único amigo en realidad) y fuera casi como un hermano pequeño al que proteger, solo era algo circunstancial.
Cris también es un tío divertido, muy divertido. Siempre ha tratado de ver el lado divertido y bueno de las cosas. Tal vez por eso no estallo en carcajadas cuando un Jared de 16 años, después de “obligarle” a dormir con él, le mando presentarse al desayuno familiar y allí le dijo a su padre con voz firme - “Quiero a Cris y ahora va a vivir con nosotros, voy a hacerle un contrato para que sea mi ayudante y para que me proteja, total es lo que lleva haciendo desde siempre, pero necesito que lo aceptes y así poder decirle a la Sra. Meyers que le de la habitación más cercana a la mía, puede seguir durmiendo conmigo, no me importa, pero preferiría que lo aceptaras”.
La pena es no haber tenido una cámara, de verdad que Cris hubiera deseado tenerla, porque ver al millonario Gerald Padalecki, boquear mientras un cruasán dejaba caer gotas de café con leche sobre su caro pantalón era una foto por la que hubieran pagado los periódicos internacionales.
Gerald era un buen hombre, el ya conocía a Cris desde siempre, bueno desde que el “pelos” que tenia por hijo había empezado a seguirlo, y estaba de acuerdo con que el chico mas mayor le acompañara porque Jared, valía su peso en oro y que Cris le acompañara le daba seguridad. Pero por alguna razón, que Cris comprendía totalmente, Gerry solo había escuchado “quiero a Cris” y eso le hizo desconectar del resto.
Claro está que cuando Cris volvió de acompañar a Jay al colegio, Gerald estaba esperando para hablar con él. Fue una conversación dura, después de todo Gerald era el padre de un adolescente (casi un niño todavía), rico y confundido y quería dejar las cosas claras. Después de una hora de charla seria, Cris y Gerry se dieron la mano, y es que ambos habían llegado a un entendimiento.
Gerry, que ya sabía de antes que Jared y Cris eran buenos amigos, salió convencido de que Jared iba a tener el mejor consejero, amigo y protector que pudiera conseguir, además de que había respirado tranquilo al saber que, definitivamente ellos no eran pareja, y es que en el fondo esperaba que Jared esperara unos años para buscarse un buen chico o chica.
Cris aquel día salió con un trabajo, con una casa, con la posibilidad de poder hacer todos los cursos que quisiera sin preocuparse del dinero, pero sobretodo, queriendo más a ese niño que se había obsesionado con perseguirle y hacer lo mismo que él hacía.
Decir que Cris conocía a Jared era algo tonto porque, estaba claro que con el tiempo que habían pasado juntos, ambos sabían cómo actuaba el otro, por eso mismo había sido capaz de saber que a pesar de las relaciones que Jared tenía con las chicas ( que le perseguían por tener pasta y porque las horas en el gimnasio habían hecho efecto y Jared literalmente “se había desenrollado a lo ancho”), algo no terminaba de funcionar.
Cris era gay, era algo que nunca había ocultado, tal vez por eso, podía calificar los gestos y miradas del castaño hacia otros tíos como algo más que curiosidad. Con el tiempo decidió hablar con Jared, no iba a promocionarle el ser gay, porque estaba claro que serlo no era una moda, simplemente se nace así pero, no quería que su chico lo pasara mal porque se sintiera obligado a ser algo que no sentía. Gerry había resultado de mucha ayuda con su mente abierta y su forma de aceptar las propias relaciones que Kane tenía.
Por eso resultaba fácil bromear con Jared sobre los otros tíos, el chico nunca había estado con otro tío pero, ya no se ponía rojo como un tomate cuando algún chico le llamaba la atención y era capaz de seguirle el coqueteo.
Y estaba claro que el rubio del club le había gustado. Steve le había avisado de que posiblemente ese tío le haría dar el paso, pero, ver su cara había sido raro, Jared parecía estar hechizado por el rubito.
Cris tiene paciencia, muuucha paciencia que ha desarrollado a lo largo de la vida con Jared. Además, ahora empieza a pensar que debería volver a estudiar porque, está claro que Jared de repente esta poseído y habla un idioma extraño. En menos de dos días y medio a tenido que aprender a traducir, saber que cuando Jared te llama un domingo a las 7 de la tarde para decirte “¿Esta ahí?, ¿Esta en el club?, ¿Se ha ido con alguien?”, quiere decir, “Hola, Cris, ¿Qué tal el domingo?, dale recuerdos a Steve, ¿Vais a salir hasta tarde?, ¿Te espero despierto?”.
Explicarle al chico que el club, suele abrir a partir de las 8 todos los días es solo información complementaria que él le da, porque si, porque le apetece.
También sabe que, cuando el chico aparece a las 8 de la mañana en su habitación preguntando por si “el” fue al club, en realidad le está dando los buenos días.
Por eso cuando el martes a las 8.30 de la noche Jared le mira y le pregunta si va a ir por el club en su tiempo libre, simplemente se levanta y se sienta encima del chico, quedando entre la mesa y el gigantesco cuerpo del castaño y pone sus manos al lado de su cabeza.
-“Ya vale, ahora vamos a hablar seriamente. He soportado que solo me digas que “estuvo bien”, lo que hiciste con el rubito, pero de forma extraña tu no dejas de preguntar por si la puta está trabajando”- Sabia que las últimas palabras iban a hacerle reaccionar, y tenía mucho interés en saber cómo lo iba a hacer. Notar como el cuerpo debajo suya se tensaba y los ojos se oscurecían eran una buena reacción.
-“El no es una…”
-“Si lo es Jared. El vende su cuerpo y tú lo sabes, le has pagado, así que no puedes cerrar los ojos ante eso. Si va al club es problema suyo, puede trabajarse a todos los que quiera allí. Así que si necesita dinero, lo normal es que vaya”- Vio como el chico trataba de esquivarle la mirada así que le tomándole de la mandíbula le obligo a mirarle –“ Ahora los dos vamos a hablar de lo que ocurrió el sábado y no te voy a dejar irte sin hacerlo”
Jared se revolvió debajo tratando de sacárselo de encima. Sabía que lo que Cris había dicho era verdad, pero, de alguna forma dolía. Sabía que luchar por sacarse a Cris de encima era casi imposible así que dejo de hacerlo pero cerró los ojos admitiendo que iban a hablar.
-“A ver, se que la primera vez puede ser muy decisiva y por lo visto la tuya “estuvo bien”… que te recuerdo es lo único que me has dicho”- añadió al ver la mirada seria del otro -“Puedo entender que el chico te haya deslumbrado con lo que sabe hacer y todo eso, pero tienes que recordar que solo lo ha hecho porque es su trabajo. Aunque te duela, el es un puto”
-“¡¡NO!! Joder no lo entiendes. El no es así”. Jared cerró los ojos tratando de aclarar qué decir. La noche que había pasado con Jensen había sido muy intensa, habían pasado demasiadas cosas pero, desde luego no había ocurrido lo que él entendía debía ser una relación con un prostituto. Tal vez era porque él no tenía esa experiencia así que decidió preguntar.-“Cuéntame, ¿Has estado con un puto alguna vez?”.
-“¡Tio, ¿Crees que necesito que comparemos apuntes?- No entendía la pregunta pero al ver la cara seria del chico decidió compartir su experiencia –“... Vale, hace ya mucho tiempo pero, por lo que recuerdo todo era demasiado falso y frio, nunca se entregaban del todo, ni si quiera cuando teníamos la noche entera. Trataban de sacar cualquier provecho, es decir, si habías contratado para follar, añadir algo mas era mucho más caro y en cuanto veían que podían largarse lo hacian. Mira no tengo nada contra ellos pero por lo que he vivido y se, es así como actúan. Nunca te dicen su nombre real, si llegas a hablar de algo, no dicen más que mentiras sobre ellos, solo lo que tú quieres escuchar, nada es real”.- dejo de hablar y le revolvió el pelo-“me alegro de que todo fuera bien con ese chico pero no esperes nada más, si le pagas volverá, si no lo haces nunca volverás a verle”.
Jared había escuchado seriamente todo lo que Cris le había contado, pero nada de eso se ajustaba a lo vivido con Jensen.- “El no es así, para nada las cosas fueron como dices. Su nombre es Jensen, es huérfano pero vivía en un rancho hasta que el banco se quedo con él, vino aquí porque quería estudiar y por eso trabaja en tres o cuatro sitios a la vez, porque necesita dinero para pagar la matrícula, los libros, la habitación y todo eso. Le gustan los caballos y los perros, leer, las películas antiguas, el café por las mañanas y…”
-“Jared todo eso es mentira, el fue lo que tu quisiste te fuera, eras primerizo y te dio todo lo que tú querías. ¡Por dios Jared! el vio que necesitabas una “cenicienta” que proteger y se convirtió en eso”.
-“¡NO!, no lo entiendes, yo no le dije nada. Simplemente hablábamos y los temas salían sin dificultad…”
-“¡Joder Jared!, tienes que tener cuidado ya no solo por ti sino por la empresa.¿De qué demonios hablasteis?. Esos tíos pueden sacarte cualquier información, ¿Qué te pregunto?”.
-“JA,Ja,ja, Jensen sacarme información. Cris, estaba a punto de follar, pero no soy estúpido. La mayoría de las cosas que hablábamos era cosas ajenas a mí o a la empresa, eran cosas sobre la vida en general y muchas sobre él. No se llevo ninguna información de mas sobre mi o la empresa, incluso estoy seguro de que ni si quiera podría volver a mi piso. ¿Sabes una cosa? A el le impacto todo lo que había dentro del apartamento pero, tampoco le dio mayor importancia al valor de todo eso, la mitad de las cosas no sabía ni lo que eran”.
-“Ya, o eso crees”.
Jared negó con la cabeza pero siguió hablando-“El no me metió prisa, al contrario, se dejo llevar en todo momento. Sabes, esperaba algo parecido a lo que me has contado, pero nada fue así porque el se entregaba en cada caricia. Vale, ya sé que vas a decir que yo le pagaba y que por tanto tendría que dejar que yo hiciera lo que quisiera, pero… ¿Sabes?, el no es que tenga mucha experiencia con su trabajo, hasta ayer solo había estado con cuatro tíos. Tal vez por eso no fue como tú dices, pero, algo me dice que no es por eso, el parecía tan entregado, tan hermoso dejándose hacer... ”
-“¿Te has creído todo eso?”- Cris comenzó a reír pero dejo de hacerlo al ver la cara del otro-“… ¡Joder Jay, no me digas que te has quedado colgado de ese tipo!”
-“Que?, no…¡Joderno! No, no es eso, es que… ¡Mierda no! Es solo que él fue dulce y especial… y ¡Joder! Tu no le has visto, cuando se estremece y …¡Mierda Cris!. No puedo dejar de pensar en que cualquier tío puede ir allí, pagarle, verle y tocarle…”-Dejo caer la cabeza sobre el hombro del otro, al tiempo que le abrazaba acurrucándose contra el castaño-“creo que estoy bien jodido”.
Cris le abrazo también mientras se mordía el labio y empezaba a pensar en lo que tenía que hacer. Estaba claro que no iba a caer en el error de intentar alejar al chico con dinero ni amenazas, al menos por ahora. Iba a tratar de sacar toda la información posible de Jared y luego a buscar la información real del rubio, necesitaba saber a qué se iban a enfrentar si el chico trataba de sacar tajada de lo ocurrido.

http://i845.photobucket.com/albums/ab19/Ana_Tabora/ending_chapter_Miting_an_Innocetn_heart4.jpg

Jensen se dejo caer cansado sobre la cama, otra vez había conseguido llegar al final del día, aunque se sentía agotado física y mentalmente, pero tenía que aguantar. El domingo no solo había conseguido un trabajo de fin de semana y de noche, sino de semana completa. Así que ahora se levantaba a las cuatro y media, salía a repartir periódicos hasta las siete y media y cuando regresaba, se echaba a dormir unas dos horas, después desayunaba y se iba a abrir la tienda en la que trabajaba de mañana, por suerte comía en el café en el que trabajaba de cuatro a ocho y además, llevaba toda la semana trabajando de diez a una en un bar. Sabía que era una locura, pero, solo serian diez días y le iban a pagar un montón de pasta.
Estaba cansado, pero casi lo agradecía, ya que no quería pensar en lo ocurrido el sábado pasado. No quería pensarlo, pero en los momentos en que no tenía que hacer nada no podía evitar recordarle y por las noches el poco sueño que conseguía conciliar se llenaba de escenas con Jared.
Y sabía que eso era un error, no podía pensar en él, porque solo había sido un cliente, un hombre que seguramente no volvería a ver pero, no podía evitarlo. Tristemente había resultado ser el hombre que mejor se había portado con él.
Suspiro cansado, sabía que necesitaba dormir pero, sin querer el recuerdo de la forma en que el chico le había tocado, casi como si fuera un amante cariñoso y no un cliente volvía a su mente.
A Jensen nunca le habían tocado de esa forma. Cuando tenía quince años se enamoro, o eso pensaba él de un veterinario que estuvo en el rancho un mes escaso. Sebastian tenía veintisiete años, era guapo y tenía un estilo diferente a los tipos del rancho, además no paraba de adularle y sabia como entretenerle con historias divertidas, en fin, el sueño de cualquier adolescente gay. La primera vez que lo hicieron, Seb simplemente le dijo que iba a dolerle pero que pasaría cuando ganara experiencia, después se introdujo en el sin importarle nada más. La segunda vez, después de que se quejara por la brusquedad de la otra vez, se limitó a lubricarle un poco con saliva. Dos días después Seb se largo deprisa del rancho, cuando Jim descubrió que el tío tenía algún interés en su pequeño hijo. Cuando Jim le preguntó si el hombre había intentado algo con él, lo negó, ya estaba bastante avergonzado por lo ocurrido y no quería que Jim buscara al otro para enfrentarlo.
El hubiera deseado que su primera vez fuera como la noche del sábado, con una pareja entregada y cariñosa, un hombre que le acariciará haciéndole sentir cosas que nunca había creído posibles, alguien que se preocupara por darle placer, a fin de cuentas alguien que le demostrara su amor. Pero había aprendido hace tiempo que la vida era lo que era y había que tomarla como venia, y Jared no le amaba. Estaba claro, los sueños solo eran eso, sueños.
Jared le había mostrado todo eso pero además estaba el añadido de que con el dinero que le había pagado y con el nuevo trabajo ya tenía para los libros del primer curso y el alquiler de casi dos meses. Con el dinero de los otros trabajos podría mantenerse y guardar para los siguientes alquileres, por lo que podía tratar de relajarse, y sobretodo dejar de venderse
Y es que la decisión de venderse le había costado mucho. Mike había sido uno de sus primeros jefes cuando empezó a trabajar, y desde el principio le había dejado muy claro que buscaba algo con el, pero nunca le había hecho caso, hasta que le despidió y le dijo que si quería cobrar tendría que “poner el culo”. Jensen se negó, pero lo único que consiguió fue un labio partido, un dolor en el culo y unos cuantos moratones en los muslos. Cuando termino, le dio el dinero que le debía y le dijo que si quería más solo tenía que buscarle, que le pagaría bien por cada polvo que echaran.
En ese momento se había sentido asqueado, pero cuando se dio cuenta de que el dinero se le acababa y que no podía conseguir más empleos porque ya no tenía tiempo empezó a pensarlo. Nunca habría vuelto a buscar a Mike pero, pensó que tal vez podría aguantar a unos pocos tíos solo el tiempo necesario para que terminaran. Pero apenas podía soportar que un extraño le pusiera las manos encima, por suerte el segundo tío solo quería una mamada y fue en un callejón sucio y maloliente. Con el siguiente no tuvo tanta suerte, también fue en una calle oscura pero, esta vez el tío quiso tomarse su tiempo en la parte de atrás de su coche. Jensen no pudo dejar de temblar todo el tiempo que aquello duró, lo único bueno fue que el tío había querido hacerlo de espaldas, por lo que, por suerte, no podía recordar su cara.
Y después había aparecido Jared, con su rostro de niño y sus modales de chico bueno, y por una noche creyó que los sueños podían hacerse realidad.
Por esa razón lloro en la ducha. Porque Jared no había sido el primero, porque con sus manos y con sus besos le había mostrado que había mucho más de lo que él había conocido, aunque también si era sincero, lloro de alivio porque el castaño había borrado la sensación de asco que el tipo del callejón, Mike y Seb habían dejado en su piel. Cuando salió del apartamento de Jared y regresó a su modesta habitación también lloro, porque nunca volvería a tener a Jared y es que el chico a lo largo de la noche le mostró toda la pasión y el placer que podía alcanzar pero también lo que nunca tendría. Porque con el paso de las horas se había dado cuenta de que nunca podría tener a alguien como Jared.
Y sabía que podría estar equivocado y que lo que Jared le había hecho sentir, tal vez podría sentirlo con cualquier otro tío pero, en su corazón sabía que no sería así. Por su escasa experiencia con los otros clientes, sabía que ellos solo iban a lo suyo y no se preocupaban de si él estaba a gusto o no, así que nunca podría encontrar en ellos algo parecido a lo que había sentido con Jared. Y por ahora, no podía plantearse conseguir otro tipo de relación, no tenía ni tiempo ni posibilidades.
Además porque mentir, no tenia deseos de conocer a nadie más, le era suficiente con recordar al gigante. No quería que nadie borrara sus recuerdos.

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-“Ha vuelto”
Cuando Cris descuelga el teléfono y escucha la voz de Steve decir eso, sabe que es algo importante por el tono de voz, aunque en el primer momento no sabe a qué se refiere.-“¿Qué dices, quien ha vuelto?”
-“El rubio de Jared, Jensen, el ha regresado”.
Esa frase es la que le hace reaccionar. Han pasado cerca de tres meses desde que Jay conoció al jodido rubio y desde entonces el no ha vuelto a ser el mismo. Si, Jared trabaja, cierra acuerdos millonarios, acompaña a su padre en viajes de negocios y sale con él y Steve a cenar o a tomar algún trago pero, todos saben que el chico no está bien, y él sabe que la culpa es de ese maldito rubio.
Durante varios fines de semana Jared volvió al club esperando encontrar allí al rubio pero este jamás volvió. Cris a expensas suyas trato de localizarle pero, no tenía más que un nombre sin apellido, historias de un rancho en algún sitio, trabajos a lo largo de la ciudad y nada más.
Por eso la primera reacción al escuchar la frase del rubio, es levantarse y gritar-“¡Agarralo!. Maldita sea no dejes que se vaya y menos con otro tío”- colgar y salir corriendo, ni siquiera se para a pensar que es de mañana y que seguramente el club no estaba abierto.
Pero no hizo falta que saliera, porque al final Steve había vuelto a llamarlo al móvil para decirle que se tranquilizara, que ya iba hacia su despacho llevando la información que había conseguido sobre el rubio y que quería que Cris investigara todo lo que llevaba, ya que el también estaba preocupado por el estado de Jared.
Al parecer el rubio había regresado al médico que le recomendaron en el club y se había hecho el análisis para demostrar que estaba limpio, por lo visto pensaba volver al club el sábado próximo. El médico ya sabía de la búsqueda que había estado haciendo Cris y le reconoció, después de todo el nombre de Jensen tampoco es que fuera muy normal así que aprovecho para sacarle la información necesaria para una “ficha” personal. Ficha que termino en las manos primero de Steve y rápidamente en las de Cris.

4

Jared estaba en su despacho, tendría que estar trabajando pero, había girado el sillón y miraba por la ventana, últimamente hacia mucho eso, quedarse con la mente en otro sitio, pensando, recordando… Incluso su padre le había preguntado si le ocurría algo pero, físicamente estaba bien, es solo que echaba de menos tener alguien por quien preocuparse, por eso, de forma estúpida seguía preocupándose por el maldito puto. Cerró los ojos maldiciendo, porque otra vez estaba pensando en él y es que, a pesar del tiempo no le había olvidado. Cris le había buscado, incluso habían hablado con un policía de antivicio por si al chico le hubiera ocurrido algo, pero nada, simplemente había desaparecido o nunca había existido. Porque esa era otra cosa, tenían pocos datos para buscarle, pero los que tenían tampoco sabían si eran ciertos, en realidad el chico podía ser un gran mentiroso. Y él un gran estúpido por creer en unos simples ojos verdes.
Escucho la puerta abrirse pero no se volvió, sabía que los únicos que solían hacer eso eran Cris o su padre, y este estaba al otro lado del país.
-“Hey tío, Steve ha llamado porque quiere que mañana cenemos juntos y luego ir a tomar unas copas. Le he dicho que vendrás así que te recogeremos sobre las nueve, a no ser que quieras llevarte el coche, ya sabes, por si encuentras un plan mejor”.
Cris había caminado hasta su lado, llevando una carpeta el su mano, pero al ver que no le hacía caso, agarro el brazo del sillón y lo obligo a girar y dejar de mirar por la ventana.-“Hey, además tengo algo para ti, pero, no sé cómo vas a tomártelo. Últimamente estas de un humor extraño y ya no sé si te sigue interesando esta información”. Sabía que Jared seguía pensando en el rubio pero también que últimamente esa añoranza había cambiado a algo más brusco y violento, como si el desear encontrarlo se hubiera convertido en una carga para él.
Jared le miro extrañado- “¿A qué te refieres?, no te he pedido ningún informe últimamente”.
-“Le tengo”. Cris sonrió mientras elevaba las cejas de forma picara y dejaba caer la carpeta encima de la mesa, esperando a que el otro reaccionara.
-“Le tienes… ¿Qué tienes?... Espera, ¿Cómo que LE TIENES?… Cris, ¿Has encontrado a Jensen?”. Jared se incorporo acercándose al otro.
-“Bueno no, además el merito no es mío. En realidad, el va a volver al club, Steve se entero y me avisó”.
Jared se separo de la mesa mientras trataba de aceptar que Jensen había aparecido y quería volver al club. Iba a volver a venderse allí y entonces, si él quería podría ir y llevárselo a casa antes de que otro lo hiciera porque, estaba claro que si había vuelto era para irse con algún tío, alguien que le pagara el dinero que necesitaba.
Se levanto sintiendo como la furia crecía en su interior. ¡Qué estúpido haberse preocupado por el! Tenía que haberse dado cuenta de que cuando necesitara dinero volvería al club, después de todo, el mismo le había demostrado que era un lugar más seguro que la calle para buscar clientes con dinero.
-“Jay, ¿estás bien?”- Cris no había dejado de observarle, esperaba algún signo de alegría, pero el otro parecía más enfadado que contento.
-“Claro, porque no iba a estarlo, mi puta favorita ha vuelto a la ciudad”-dijo mientras se acercaba a la ventana y apoyaba la cabeza en el cristal- “será divertido ver que historias nuevas tiene para mi, tal vez ahora sea un pobre huerfanito recién salido de un orfanato”- dijo al tiempo que golpeaba con los puños el cristal, dejándolos después apoyados al lados de la cabeza.
-“Sobre eso, veras Steve me trajo la información que el doctor Collins, el médico que hace los análisis del club, consiguió sacarle. No me mires así porque antes no la teníamos, visité a Collins cuando le buscábamos pero no tenía ningún dato, ni siquiera una copia del análisis, pero ahora, le hizo rellenar una ficha personal, ficha de la que Steve me trajo una copia ayer. He rastreado todo lo que ponía en ella, y bueno, todo es real…”
-“¿Qué?”. Dijo volviendo la cabeza para mirarle.
-“Que todo es verdad, su nombre, lo del rancho, incluso lo de que iba a estudiar, de hecho, está estudiando primer curso en la universidad central. Incluso ahora sé donde vive, mejor dicho, donde malvive en un cuartucho muy cerca de donde tuviste el accidente con la moto, en fin todo está ahí, en esos papeles”- termino de decir señalando la mesa.
-“Quieres decir que no me mintió, su nombre es Jensen y…”.Jared caminó hasta la mesa y se sentó en el sillón.
-“Todo es real, en esos papeles hay muchas más cosas de las que te dijo, detalles como que en verdad es huérfano y el dueño del rancho le adopto. El tipo murió hace dos años y la hija trato de seguir con el negocio pero no resulto y el banco se quedo con el rancho. La mujer sigue en el pueblo y encontró trabajo en un colegio pero Jensen quería estudiar así que se vino con lo que tenia, unos cuantos dólares que le dejo su padre adoptivo”.
-“Ya, y ahora necesita dinero. La zorra asoma el morro otra vez, tal vez debería decir el culo, ¿no crees?”- hizo una pausa mientras retiraba la carpeta de Cris y cogía unos papeles de encima de la mesa, dispuesto a continuar con lo que estaba haciendo antes de distraerse mirando por la ventana -“bueno, que tenga suerte, con el cuerpo que tiene seguro que encuentra un cliente rápido”.
Cris soltó un bufido no muy educado mientras le miraba con los ojos muy abiertos, no entendía que demonios le pasaba, había pasado los meses literalmente suspirando por el chico de ojos verdes y ahora, que tenía la oportunidad de hablar con él, no iba a hacer nada. Lo único que podía pensar es que había conocido a alguien y había empezado a olvidar al chico pero, ¡Joder!, él le acompañaba a todos sitios, y sabía que no había pasado nada así. Además cuando vio los papeles con la información, había reaccionado como si el rubio le importara.
Cris sabía que Jared en esos meses había estado con otros tíos, porque eso si había cambiado desde que estuvo con el rubio pero, ninguno le había atraído lo suficiente como para repetir. A pesar de que la mayoría fueron rubios de ojos preferentemente verdes.
Le observo por unos minutos mientras el otro fingía leer, le conocía demasiado para saber que no lo estaba haciendo. Podía entender que en cierta forma estaba furioso con el rubio, pero no encontraba la razón, de la misma forma que antes no entendió porque estaba tan desesperado por encontrarle. Pero estaba seguro de una cosa, para bien o para mal, Jared tendría que enfrentar al rubio y poner las cosas claras en su cabeza, así que se dirigió a la mesa y le arrebato los papeles que tenía en la mano.
-“Hey, ¿Qué leches haces?”
-“No, ¿Que leches haces tú?, me has tenido durante más de dos meses buscándole por cielo y tierra y ahora, que te doy toda la información, que sabes que seguramente hoy mismo podrías encontrarle, no vas a hacer nada. Dime la razón de porque actúas así, creo que me merezco una explicación”.
-“¿Explicación?, tú la tienes, me la has dado desde el principio, no es más que una zorra que solo hacia su trabajo. Ahora ha vuelto, bien, que encuentre a otro”.
-“Si, lo he dicho desde el principio, pero te recuerdo que eras tú el que me explicaba que era un tío diferente, demasiado inocente para ser lo que era. Ahora te lo he confirmado, es un pueblerino con algo de suerte porque todavía no ha caído demasiado bajo, pero puede hacerlo en cualquier momento. Y tú,… ¡Joder te quedaste colgado del primer tío con el que te acostaste!, vale, puede pasar”- hizo una pausa tratando de explicar bien lo que quería decir -“mira, enfréntale y a ver que sientes. Además hasta ahora solo has pensado en lo que tú has sentido, no sabes nada de él, tal vez ahora tiene un novio o un chulo, tal vez para el solo fuiste dinero fácil, joder Jay, no te he “criado” para que seas un cobarde, enfréntale y aclara lo que sientes”

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Jensen sale de la ducha agradeciendo el calor que le envuelve y sintiéndose bastante feliz, todavía recuerda los primeros meses en la ciudad, las duchas heladas y las habitaciones sucias, pero por suerte eso paso.
Se considera un buen tío que ha tratado de avanzar en la vida con lo poco o mucho que ha conseguido por sí solo, sin lastimar ni engañar a nadie y tratando de sentirse bien. Sabe que la felicidad es algo relativo, pero siempre ha tratado de alcanzarla.
Se mira al espejo mientras se seca el pelo con la toalla y decide si se va a afeitar o no y piensa otra vez en la felicidad. Decir que siempre ha sido feliz es una tontería, nadie lo es permanentemente pero, a grandes rasgos podría decir que ha sido medianamente feliz. No vivió con una familia que le mimara y le diera todos sus caprichos o le criara en “palmitas”, pero tuvo suerte, Jim Beaver le adopto cuando apenas tenía seis meses por lo que siempre le considero su padre, y Samantha fue la hermana-madre que se ocupo de ayudarle con los deberes o con los problemas en el colegio, además de elegir su nombre ( todavía recuerda que estuvo cerca de dos semanas sin hablarle al descubrir que ella le había puesto el nombre de una empresa inglesa de motores, porque le gustaba un escudo amarillo que había en el granero).
Había crecido bien, yendo al colegio, ayudando en el rancho… bueno tal vez un crio no debiera criarse entre rudos vaqueros que no se molestaban en guardar las formas ni en evitar insultos demasiados gráficos, pero era lo que había. Sam le había dicho una vez que él era gay por ver tantos vaqueros ligeros de ropa en las barracas donde estos vivían y, todo sea dicho, donde le encantaba estar. Él le había contestado que solo era envidia, porque ella hubiera dado lo que fuera por estar también allí, mirándolos.
Mientras camina hasta la habitación piensa en si ella tendría razón, pero sabe que no es así, uno no se hace gay por ver tíos desnudos (y que conste que vio muchos a lo largo del tiempo en el rancho), simplemente él era así. Jim y Samantha lo aceptaron sin más, con los chicos del rancho… bueno unos lo aceptaron, algunos pasaron del tema y otros,… otros son los culpables de que aprendiera a pelear.
Sabe lo que quiere ponerse para salir, así que empieza a buscarlo en las perchas mientras recuerda otros con los que también tuvo algunas peleas, los chicos del colegio.
Y es que Jim insistió en que fuera al colegio hasta terminar toda la enseñanza obligatoria porque tenía claro que él quería estudiar y que tenía capacidad para hacerlo, pero Jensen no era tonto y sabia que en el rancho las cosas no iban bien y además, Samantha necesitaba dinero para terminar el último curso de licenciatura. Por esa razón retraso su ingreso en la universidad, esperando que llegara su turno, pero todo se estropeo cuando Bobby enfermo y murió en escasos tres meses.
Entonces llego una de las peores etapas de su vida, con Jim muerto y Sam a dos meses de acabar en la universidad, tuvo que hacerse cargo del rancho. Hizo lo que pudo y cuando regreso Sam, entre los dos trataron de salvar la situación pero, Bobby había recurrido a préstamos que no eran capaces de devolver y al final, el Banco se quedo con el ganado y todas las tierras.
Al menos Sam se pudo quedar con la casa y una pequeña cantidad de dinero que ella se empeño en repartir con él. Lo único bueno de esos meses fue que pudo estudiar los folletos informativos de las diferentes universidades en que por sus notas había sido admitido, solo que en su caso, no selecciono las más conocidas por la calidad de la educación que daban, sino las más baratas, las que él se podía costear.
Todo eso desemboco en su llegada a la ciudad cargando sus únicas pertenecías, una maleta, una mochila, un carnet de identidad y una cartilla de uno de los bancos de la ciudad.
Había sido agotador resistir al principio y con el tiempo aceptar que, una vez pagada la matricula apenas tenía dinero para vivir unos pocos días. Despues buscar y aceptar cualquier trabajo por degradante que fuera, con tal de conseguir unos cuantos dólares para sobrevivir y finalmente, después de lo que ocurrió con Mike, aceptar que podría ganar ese dinero que necesitaba vendiéndose.
Mientras se pone un slip negro piensa en que nunca había sido muy religioso, más que nada porque, en el rancho nadie se preocupo mucho por darle ese tipo de educación, pero la verdad es que dio gracias al cielo cuando otro chico le hablo de un club en el que las cosas eran más seguras. Solo había tenido dos experiencias en la calle, pero no quería repetirlas.
Y si, consiguió el dinero que necesitaba más urgentemente. De forma extraña en una sola noche en el club y con un nuevo trabajo consiguio el dinero necesario para los libros y el material que necesitaba a principios de curso. Después, las cosas fueron más fáciles, repartir periódicos, ir a clase, ir a la cafetería a trabajar hasta las ocho y luego estudiar. La comida y la cena estaba resuelta gracias a la buena voluntad del cocinero del café y el desayuno… bueno era algo que se solucionaba con un café en la facultad.
Pero, los gastos extras volvieron y tuvo que recurrir al club otra vez.
Mientras se viste no puede evitar pensar en Jared con sus ojos rasgados y sus sonrisas kilométricas, con sus bromas y sus chistes malos, con el corazón en sus manos.
Hay veces que en medio de la noche se despierta y da gracias al cielo, porque está seguro de que Jared en algún momento fue un ángel. Su propio ángel de la guardia, porque aun ahora le cuesta creer que un tipo como él, con su dinero, sus estudios y su experiencia en la vida tenga un corazón tan grande y porque no, tan inocente.
Cuando Jared le conoció no era más que un puto (aprendiz y poco usado, como dice alguien que conoce) que se vendía por un dinero que necesitaba. La primera noche que pasaron juntos el se porto mas como un chico deslumbrado por su novio que como un prostituto, entregándose por completo y dejando que el castaño tomara todo lo que quisiera de él. Jared le respondió de la misma manera, en todo momento preocupándose de cómo se sentía y de darle el mismo placer que el recibía y eso le marco en todos los sentidos.
Jared esa noche le pago de más. Sí, le dio el dinero suficiente para pagar casi todos los libros, pero también le dio todo lo que había deseado desde que se dio cuenta de que le gustaban los hombres. Aquella noche, Jared había sido el amante entregado que siempre había deseado, por eso no había podido dejar de pensar en el, de soñar con él.
Cuando decidió volver al club, se lo pensó mucho, por un lado necesitaba dinero y sabía que ir allí era más seguro que buscar clientes en la calle, con independencia de que los tíos del club sabían lo que allí podían encontrar y pagaban en consecuencia. Pero por otro estaba Jared, el tío que le había hecho sentirse querido y deseado, con el que, a pesar del tiempo seguía soñando cada noche, y la verdad es que le aterraba perder esos recuerdos.
Además, no era estúpido y sabia que si volvía al club, podrían coincidir y eso le ponía más nervioso. Si Jared pasaba de él, se sentiría mal, usado y rechazado pero, si volvía a comprarlo… ¡Joder! hasta eso le sentaría mal, porque le haría darse cuenta de que sus sueños no eran reales, que ese chico no era su novio, no le amaba y no le había hecho el amor.
Miro el reloj, ya hacia una hora y media que habían abierto el club, era hora de salir. Se levanto y se quedo quieto mirándose en el espejo, todo estaba como debía estar, la camisa blanca bien planchada, los mismos vaqueros, ahora definitivamente mas rotos y desgastados por el uso, la fina corbata que había conservado entre sus recuerdos más queridos. Si, estaba todo correcto.

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Cris se reía mirando a Jared, el tío no paraba de girarse y mirar hacia la puerta, como si después de todo el tiempo transcurrido tuviera dudas de lo que iba a pasar. El no tenía ninguna, pero respetaba a sus amigos así que, si Jared seguía con esta historia, por el estaba bien.
-“Ya es tarde, ¿y si no viene?”
-“Vendrá, ya sabes que lo hará, solo que se está haciendo de rogar”
-¿Y si ha cambiado de idea?, si ha decidido que…”
Cris solo sonríe y haciéndole un gesto hacia la puerta le dice.-“Cállate ya de una vez y ve a por el tigre”
Jared se vuelve de nuevo y apenas respira porque, está allí, la razón de sus visitas a ese maldito club, Jensen está apoyado en el lateral de la puerta y desde allí le mira, serio, decidido, casi rudo, pero tan guapo que Jared siente que se le seca la boca. Ese chico rubio de increíbles ojos verdes, hace ya un tiempo que se ha convertido en el amor de su vida.
Mientras se levanta y comienza a caminar hacia él, piensa en las cosas que han tenido que modificar en sus vidas. Para él han sido cambios leves, ahora sale de trabajar antes y comparte los fines de semana con un estudiante al que le encanta mimar.
Jensen le ve caminar y sonríe, sabe que es algo nostálgico el quedar en ese club, pero, en cierto modo le parece bien. Han cambiado muchas cosas entre ellos, principalmente en él, y todo gracias a Jared. Sabe que cualquiera que conozca su historia pensara que él se está aprovechando del castaño, pero no es así.
La segunda vez que volvió al club Jared estaba allí, y para su desconcierto ni si quiera le dejo pasar a la sala, solo le agarro y le arrastro hasta su coche, una vez allí le gruño que irían a su casa y la verdad no tuvo fuerza para negarse, le deseaba demasiado.
Esa noche fue especial, al principio Jared parecía enfadado pero luego hablaron contándose lo que habían hecho en esos meses y poco a poco fueron aclarando las cosas. Después Jared le hizo el amor durante el resto de la noche, porque sabe que fue hacer el amor y no follar, porque con Jared siempre fue hacer el amor.
Cuando despertaron y mientras desayunaban, él le propuso dejarle el dinero necesario para poder estudiar. En un principio se negó, pero después de una pequeña discusión aceptó con la condición de que Jared solo pagaría las matriculas y los libros, el seguiría trabajando para mantener sus gastos e iría devolviendo poco a poco el dinero que Jared gastaba en sus estudios.
Pero Jared también había puesto sus condiciones, no iba a admitir que le devolviera nada si era a cambio de venderse y quería “conocerle y que le conociera”. Esa fue la razón de la discusión mas fuerte ya que Jensen entendió que Jared quería que fuera su amante y el no estaba de acuerdo. Lo que había ocurrido esa misma noche le había dejado claro que quería algo serio con el castaño.
Si aceptaba su ayuda para estudiar, estaba convencido de que podría hacerle ver que era algo más que un cuerpo al que follar. Si accedía a convertirse en su amante estaba seguro de que el castaño nunca le tomaría como algo más serio. Pero Jared no quería eso, en realidad de verdad quería conocerle, quería convertirse en su amigo y si surgía algo mas entre los dos intentarlo.
Cuando Jared llega a su lado Jensen ya se ha separado de la pared y le sonríe para lanzarse a los brazos del más alto. Hace ya mucho tiempo que son amigos y hace tiempo que son novios, amantes, pareja o como quieran llamarlos.
Hoy es su aniversario, pero no el aniversario romántico de cuando dos personas se preguntan entre sonrojos ¿Quieres salir? No, esta noche recuerdan la primera vez que se vieron de verdad, porque la del accidente no cuenta, hoy recuerdan aquella noche en la que Jensen acepto irse con un hombre por dinero y se encontró con el amante perfecto, la misma en que Jared solo trataba de satisfacer su curiosidad por los hombres y encontró el amor.

Fin.







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Gerald Padalecki nunca ha sabido exactamente como Jared conoció a Jensen, pero sabe que la relación que les une es real y verdadera. Además porque no decirlo, ese chico con acento de Tejas y sonrisa tímida hace feliz a Jared, y a él con eso le basta.
Cristian sigue trabajando con Jared, aunque ahora tiene que “criar a dos adolescentes salidos” como dice el. Menos mal que Steve le consuela (con eso ya tiene bastante trabajo, porque normalmente Cris siempre quiere que Steve le consuele a todas horas).
Jared es feliz, sigue trabajando pero de forma más relajada ya que consiguió terminar la carrera y se hizo cargo de una pequeña parte de las empresas de Gerald. Pero sobretodo es feliz de porque está enamorado y es correspondido.
Jensen tiene una buena vida, estudia lo que quiere, trabaja para devolver el dinero que debe y tiene un novio al que ama.

El famoso club de la historia… ese sigue igual, con chicos guapos que necesitan dinero y hombres que buscan por unas horas sentirse queridos.

FIC REVERSE BANG 2012 1º parte.
myssy
tabora
Hola, como siempre con jaleos de ultima hora.

Lo primero. es la primera vez que intento poner imagenes, y despues de mucho intentarlo, he tenido que subir las imagenes de Elghin a una cuenta mia de Photobucket, para ver si asi se ven, pero que quede claro que LAS IMAGENES SON DE ELGHIN y que espero que se vean bien.Si no es así, me hago responsable y si alguien me puede ayudar para que se vean pues que me lo diga y lo hacemos (Elghin va por ti, si te animas a hacerlo mejor que yo, lo que es facil, me lo dices o lo haces, como sea que haya que hacerlo).

Lo segundo, lo voy a poner en dos entradas para evitar que se corte.


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MEETING AN INNOCENT HEART
por tabora.
Art by: ELGHIN HALL.

Un día sales cansado de trabajar y después de un accidente encuentras lo que no sabías que esperabas.

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Jared Padalecki era todo lo que se podía esperar de un “niño bien”, educado, amable, inteligente, culto y sobre todo responsable. Su padres le habían criado en buenos colegios pero siempre de forma que supiera en todo momento lo que costaba conseguir las cosas, tal vez por eso, cuando le toco abandonar la universidad el ultimo año de carrera no dudo y volvió a casa.
Su madre había muerto cuando el tenia catorce años por lo que había pasado por la adolescencia muy unido a su padre, acompañándolo a la oficina y aprendiendo a negociar contratos de dos y tres millones de dólares con apenas diecisiete años. Por eso cuando Gerald Padalecki tuvo un accidente que le dejo en coma durante dos semanas y después en una silla de ruedas, Jared no dudo en ocuparse de la empresa, había demasiados empleados dependiendo de ella y varios consejeros que seguro que tratarían de sacar tajada.
De eso ya hacía casi dos años, Gerald se había recuperado y ya caminaba otra vez, aunque todavía utilizaba la silla algunas veces y también había vuelto a la empresa, por eso Jared había decidido que el próximo curso volvería para terminar su último curso. No es que lo necesitara, porque estaba claro que practica y “sabiduría” tenia para regentar una empresa, pero estaba seguro de que tener el titulo, callaría algunas bocas si algún día le hacía falta.

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1

Ese día habían cerrado un negocio de varios millones, y el nuevo dueño de las empresas que habían reflotado se había empeñado en celebrarlo. Gerald se había disculpado después de la cena, pero a cambio, Jared había tenido salir con ellos y soportar las miradas y toqueteos poco discretos del hermano del nuevo dueño.
Por eso razón Cris después de ver como Jared cada vez se tensaba más a lo largo de la noche, les sugirió un sitio en el que el hermanito podría ligar con los chicos que quisiera sin incordiarle más a él.
Y es que Cris siempre sabía como sacarle las castañas del fuego.
Jared había ido a colegios caros y de excelente educación pero, también había hecho algo como ir a un gimnasio de barrio, y allí conoció a Cris. Cris Kane era un huérfano de madre unos años mayor que él, pero a diferencia de Gerald, el padre de Cris no se preocupaba para nada de su hijo. Así que el chico dejó la escuela sin que nadie dijera nada y solo, gracias al gimnasio se salvo de terminar en cualquier banda de la ciudad, bueno gracias al gimnasio y a Jared, porque el pequeño se había convertido en su sombre desde que lo conoció y, siendo un pequeño de diez años, flacucho y desgarbado, Cris se acostumbro a acompañarle y defenderlo. Así habían seguido a lo largo de los años, y cuando Jared con dieciséis años le ofreció un contrato y la posibilidad de pagar todos los cursos de defensa que quisiera, Cris Kane se convirtió en el amigo-colega-hermano mayor-guardaespaldas de Jared Padalecki.
Así que allí estaban, en uno de los clubs más exclusivos de la ciudad, uno que Jared jamás hubiera imaginado que existía y que desde luego nunca hubiera pisado.
-“Dime que no te conocen en este sitio”-Jared recogió el vaso que Cris le tendía.
-“Vale, no te lo digo”
-“Cris…”
-“Vale, Steve conoce a uno de los socios, bueno algunas veces le ha echado una mano con algunas cosas del negocio”
-“¿Steve conoce al dueño de un prostíbulo?” - dijo mientras se apoyaba en uno de los taburetes que rodeaban la barra en la que Cris había pedido dos copas para ellos.
-“¡Por dios, Jay!, esto no es un prostíbulo”- Negó con la cabeza al ver el gesto de asombro del mas joven-“Esto solo es un club con buena decoración, buena música y muy buena bebida. Los chicos vienen aquí a relacionarse con tipos que estén dispuestos a pagar por estar en compañía de jóvenes guapos, elegantes, discretos y sobretodo “limpios”. Los acompañantes, que es como aquí los llaman, pasan un examen médico y uno “visual”, ya que, por lo que puedes ver si levantas la cabeza y te fijas, todos son bastante atractivos”.-dijo antes de dar un sorbo a su vaso.
-“Kane, no me interesan estos tíos. No, no me interesan los tíos”- Aclaró de forma rápida.
-“Si claro, por eso mirabas el culo de Tom en la ducha siempre que coincidías, Jared que nos conocemos…”.
-“Hey!, no miraba su culo”-Dijo mientras hacia un puchero y se giraba en el taburete para vigilar la sala en la que estaban.
La verdad es que nunca hubiera esperado una ambiente tan discreto y elegante en el barrio en el que se encontraban. Y que conste que no era de los peores de la ciudad pero, si era el “barrio de los chaperos” y de alguna manera el siempre había imaginado que los sitios allí serian mas sórdidos. Sabía que Cris y Steve, su pareja desde hacia años, a veces visitaban el barrio, pero nunca se había imaginado que vendrían a un sitio como este. Dejo vagar la vista por el salón admirándolo, decorado elegantemente en tonos rojos, beige, marrón y dorado, era un gran espacio que se dividía sutilmente gracias a los colores de los sofás que se repartían por el espacio disponible. La música sonaba lo suficientemente baja para poder hablar libremente y sin embargo en uno de los extremos había hombres bailando, por lo que supuso que allí si se escucharía más alta.
Dio un trago y se dedico a mirar a los chicos que había cerca, también había tipos más mayores, pero ni siquiera los miro, estaba harto de hombres de traje con pinta de saber más que nadie. Los observo mientras seguía bebiendo, tenía que reconocer que algunos eran realmente atractivos, pero, ninguno le atraía lo suficiente como para acercarse a alguno.
Cuando termino la bebida, se volvió para decirle a Cris que estaba cansado y se iba a casa pero el movimiento de dos de los que había bautizado como los gorilas oficiales le hizo mirar hacia la puerta, donde ya se habían agrupado otros dos rodeando a alguien.
-“Vaya, otro novato”.
Miro sorprendido a Cris-“¿Que quieres decir?”.
-“Veras, es fácil. Cuando entra alguien buscando jaleo los chicos suelen responder de forma más… “brusca”, cuando es un novato, suelen asustarlo un poco y luego le sacan contándole la forma de poder venir al club de forma “legal”. Esos chicos con pinta de gorilas sin sensibilidad, saben distinguir el tipo de chico al que pertenece cada uno de esos novatos, saben cual merece la pena y cual será un cumulo de problemas. Ellos son el primer filtro para empezar a trabajar aquí”.
-“¡Joder tío! ¿Cómo sabes todas esas cosas?...”- Iba a continuar hablando pero vio como el grupo se abría dejando ver a la persona que habían rodeado y con curiosidad se incorporó para verle mejor. Desde donde estaba distinguió la figura alta de un chico pelo rubio y corto, vestido con una camisa blanca, corbata negra y vaqueros desgastados, y la verdad era que, el chico no se veía mal, aunque no podía ver claramente sus rasgos.
Observo intrigado como uno de los tipos duros pasaba un brazo sobre los del chico y le conducía hacia la calle mientras le hablaba al oído.-“¡Joder Kane!, dime que no eres el dueño de este garito, porque entonces va a ser que te pago demasiado”.
-“Ja, ja,ja. No capullo, ya te he dicho que es de un conocido de Steve, pero tengo que confesar que si suelo venir por aquí muchas veces”.
-“OK, tu vienes a menudo y yo me voy ahora”. Dijo Jared mientras se levantaba, ya había decidido no despedirse de los que les habían acompañado aunque no pudo mirar hacía el pesado que le había perseguido durante todo el día, y que en ese momento arrinconaba a un chico moreno, entonces lo recordó.-“¡Mierda, joder!, no puedo irme con el coche, no puedo dejar plantados a estos tíos”
Kane le observo entre las pestañas y después de dejar su copa en la barra metió la mano en el bolsillo y le ofreció unas llaves.-“Júrame que te vas a casa, entonces…”
-“Pues claro que me voy a casa Cris, estoy rendido”
-“OK, entonces tienes dos opciones, Steve, llegara en un rato, le pediremos el coche y te irás o, puedes pillar las llaves de mi moto e irte a casa en ella, tú eliges?”
-“Es verdad, no recordaba que por culpa de esos, tuviste que venir en moto. Bien, no voy a dejaros sin posibilidad de echar un polvo así que me iré en la moto”. Dijo agarrando las llaves que el otro aun tenia en su mano.
-“Tío no somos adolescentes, te recuerdo que gracias a lo que me pagas tengo un flamante departamento de fin de semana en el que podemos revolcarnos siempre que queremos, no como otros que tienen apartamento pero no tienen con quien”.
-“Si, si, tú tienes dos de dos, me ganas. Ahora me voy y recuerda que mañana no quiero verte por casa hasta las cinco por lo menos”.
Jared abandono el local sonriendo, Kane normalmente no le habría dejado la moto sin protestar así que debía de dar gracias a que Steve fuera a aparecer esta noche para hacerse cargo de su novio. Feliz arranco la moto y de un acelerón salió del parking, le gustaban las motos pero en especial las Harleys, tal vez porque, con su tamaño cualquier otra parecía pequeña a su lado. Normalmente de noche y por la ciudad no se hubiera puesto el casco, ya que no iba a coger demasiada velocidad, pero, en el último momento había decidido ponérselo, no quería tener que escuchar a Cris si llegaba a enterarse de que no se lo había puesto. No había pasado más de tres o cuatro manzanas de edificios cuando la moto hizo un extraño y derrapo al pisar algo que había en la calzada, Jared asustado sintió como se deslizaba por el asfalto unos pocos metros golpeándose la cabeza en el trayecto, para después quedar atontado tendido en el suelo.
No sabía cuanto tiempo había pasado, pero en algún momento empezó a ser consciente del duro suelo debajo de su cuerpo, y no pudo evitar soltar un quejido cuando trato de incorporarse. Se quedo quieto tratando de recordar lo que había pasado y entonces escucho lo que parecían los pasos de alguien acercándose.
-“Hey tío, estas bien?”.
Jared se estremeció inconscientemente al escuchar esa voz grave con un acento que le resultaba conocido. Abrió los ojos tratando de identificar al tipo, pero lo único que pudo ver fueron formas extrañas enfrente suya que no le permitían identificar nada. Nervioso levanto los brazos tratando de quitar lo que fuera que le nublaba la vista y le apretaba la cabeza.
-“¡¡No!! Espera, voy a…”
Jared se asusto, después, con el tiempo nunca ha sido capaz de explicar porque actuó de la manera en que lo hizo, pero, el simple sonido de aquella voz le puso nervioso y reaccionó golpeando repetidas veces. Las dos primeras veces dio en algo, las siguientes solo en el aire y entre medias escucho un ruido seco.
El sonido de alguien respirando jadeante y una especie de sollozo le hicieron reaccionar y comprender que había golpeado a la persona que le había hablado.
-“¡¡Joder tío, estás loco!!”. Dijo la misma voz, solo que esta vez sonaba opacada.
Jared seguía confundido, no sabía que pasaba pero en ese momento sonó cerca un frenazo y alguien abrió la puerta de un coche.
-“¡¡¡Cristian, Joder Cris!, ¿Qué demonios ha pasado?”- Steve se acerco rápidamente rodeando la moto hacia el chico caído en el suelo mientras observaba al otro tipo que se estaba sentado en el suelo y que al escucharle había comenzado a incorporarse mientras se llevaba la mano a la cara.-“¿Qué le has hecho?, te aviso de que acabo de llamar a la policía y si le has hecho algo…”
Jared dejo caer los brazos a los lados tranquilizándose, había reconocido la voz de Steve y sabia que él no dejaría que le ocurriera nada, por eso mismo se relajo mientras escuchaba a Steve hacer de mama gallina, pero entonces el otro tipo volvió a hablar.
Al mismo tiempo Steve se había arrodillado al lado del caído, era la moto de Cris, el casco de Cris, pero no era Cris, y por el tamaño del cuerpo estaba seguro de que era Jared. Observo su postura y no parecía haber nada mal, entonces dirigió su atención a la cabeza, el casco parecía haber resistido el golpe pero, había sangre en su exterior y eso le puso un poco nervioso. Entonces escucho la voz del otro chico y le miro viendo como se agachaba y recogía unos pequeños sobres del suelo mientras hablaba.
- “Tu amigo está loco, solo trataba de ayudarle, de evitar que se sacara el casco, podría tener algo grave y el casco le protege…solo quería ayudarle”- dijo mientras se daba la vuelta y comenzaba a alejarse.
Tuvo que darle la razón al ver la sangre, el casco debía ser quitado solo por los médicos.

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Jared suspiro, mientras apoyaba la cabeza en el reposacabezas del asiento del copiloto, por fin había conseguido salir del maldito hospital donde su padre se había empeñado en que pasara los últimos días en observación. De la caída lo único que conservaba eran algunos moratones y los puntos de la herida que se había hecho en la mano, de donde era la sangre que había cubierto el visor del casco, la misma que había hecho que todos creyeran que el golpe había sido peor, aunque la verdad es que gracias al casco solo tuvo una pequeña conmoción.
En los tres días, bueno, para ser realistas eran dos y medio más o menos, había tenido mucho tiempo para pensar en lo que, a lo tonto, le había ocurrido. Gerald le había visitado todas las tardes, Cris se había instalado a su lado desde la misma noche en que todo ocurrió sintiéndose culpable y evitando visitas indeseadas y Steve también parecía que se había mudado al hospital, ya que cada vez que podía atravesaba la puerta con su gran sonrisa y algo dulce que sabía que Jared nunca rechazaría.
Había pensado en su trabajo, que le gustaba pero que también le agotaba, en el trabajo que tenía pendiente, en el deseo que tenia de volver a la universidad y poder ser un chico normal por un año más, en lo que consideraba su pequeña familia, Gerald, Cris y Steve, en su deseo de encontrar a alguien especial… y es que en la Universidad había conocido a muchas chicas y había tenido varias relaciones pero, ninguna le había hecho sentir nada especial.
También había pensado en los chicos, se había dado cuenta de que algunos tíos le atraían, le gustaba ver sus cuerpos tan duros y diferentes de los de las chicas, pero nunca se había atrevido a hacer nada con un chico, tal vez porque no había encontrado ninguno que le atrajera lo suficiente. Y es que Cris siempre le había dejado claro que era gay y nunca se había cohibido de comentar cosas delante de él y de alguna forma, creía que eso le había ayudado a saber “mirar” a las personas y apreciar la belleza que podía haber en los dos sexos.
De forma extraña en sus pensamientos siempre terminaba por colarse el chico que le encontró la noche del accidente. No había podido dejar de recordar su voz grave, varonil e incluso sexi. Ahora, desde la distancia no entendía porque había reaccionado con violencia ante el acercamiento del chico, si estaba claro que su voz le había encandilado. Suponía que el susto por la caída y el encontrarse en un sitio que no conocía le hicieron reaccionar así pero, no terminaba de comprender su reacción. Ya en el hospital se había dado cuenta de que el extraño solo trababa de ayudarle evitando que se sacara el casco, lo que de haber tenido un golpe más fuerte en la cabeza hubiera sido un grave error. Se había dado cuenta de que le debía una disculpa, el chico solo quería ayudarle y el a cambio le había golpeado. Pero había un problema, no le había visto, no podría reconocerle aunque quisiera y eso, le fastidiaba. Al final había decidido que cuando estuvieran en su apartamento iba a preguntar a Steve, él si le había visto así que podría describírselo para empezar a buscarle, al menos tenía que intentarlo.
-“Cris, ¿Dónde está Steve?, pensé que vendría para acompañarnos a casa”.
-“Nop, tenía que acompañar a un amigo a una prueba de una banda de música, es para una fiesta privada y el tío quería una buena, además después de todo, tu nos has gritado varias veces que estas bien, así que…”
-“OK, estaba bien, no tenia porque estar en el hospital más tiempo… pero, ¿Vendrá más tarde a casa?”
-Jay, ¿Tengo que ponerme celoso?”
-“No, no es eso. Veras quería preguntarle sobre el tipo que me ayudo”
Cris le miro curioso. –“¿El que utilizaste de saco de boxeo?”
-“No lo hice a propósito, creo que me asuste o algo así”- Jared se sonrojo ante la mirada divertida del otro- “No sé qué paso, pero siento que le debo una disculpa, me gustaría quedar con él y…”
-“Ya, por lo que dice Steve, a mí también me gustaría quedar, si sabes a lo que me refiero”.- le corto Cris guiñándole un ojo.-“Por lo visto tienes buen gusto, aunque sea para golpear”- termino de hablar echando una carcajada.
-“¿Qué quieres decir con eso de buen gusto?, Cris, no sé como es, no pude verlo, estaba mareado y la sangre manchaba el visor, por eso reaccione golpeando, no sabía quién o qué era lo que se me acercaba”.
Cris le miro como si por fin todo estuviera en orden. –“Fue por eso, ¡Joder tío! No entendía porque le habías golpeado. Vale que sea una puta, pero tú nunca has tenido ese tipo de prejuicios, y además Steve me decía que era un cañón de tío, así que ¿Por qué ibas a golpearlo?”
-“No era una mujer, era un tío, espera, ¿Quieres decir que era un… puto?”
-“Ja, ja, ja. Puedes decirle puta, normalmente también les llaman así. Steve dijo que con su aspecto, en esa calle y a esas horas…”
-“Esas no son buenas razones, yo también estaba allí”
-“Nop, TU pasabas por allí. Además está el detalle de que cuando le golpeaste, el cayó al suelo y de su bolsillo se salieron algunos condones y sobres de lubricante” Cris hizo un gesto con las manos indicando que con ese dato todo quedaba claro. –“a no ser que me tengas muy engañado, tu no sueles llevar esas cosas en cantidad en los bolsillos, no? Y que coste que ya sé que llevas uno en la cartera”.
Jared dejo caer la cabeza nuevamente y cero los ojos, no le gustaba la idea de que el tipo que tenia la voz más sexy que recordaba haber oído se vendiera por dinero, no, seguro que aquello era un error. Estaba claro, tenía que hablar con Steve y después buscaría al chico.

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Decir que la tarde se le hizo eterna es decir poco, Cris había hablado con Steve y habían quedado en que iría a cenar a casa de Jared, así que salieron a comprar para la cena y cocinaron mientras esperaban al rubio, Jared ya quería poder sentarse y sacar toda la información posible, porque suponía que no iba a resultar fácil encontrar al chico.
Cuando Steve llego, Jared, que había ido poniéndose nervioso a lo largo de toda la tarde, a penas fue capaz de esperar a que Steve se bebiera la primera cerveza antes de preguntar. Si el rubio esperaba la pregunta nadie sería capaz de saberlo, ya que actuó con su habitual tranquilidad y después de mirarle como si estuviera buscando el sentido de la vida en su rostro asintió y comenzó a hablar en tono tranquilo.
- “Ya me extrañaba que no me hubieras preguntado por lo que paso”- dijo mientras se sentaba- “Veras, salí antes de lo previsto de la grabación e iba directo a encontrarme con vosotros. Imagínate el susto que me lleve cuando vi la moto de Cris y dos cuerpos tirados en el suelo. Cuando me acercaba el rubio ya se estaba levantando, me escucho llamarte Cris y me miro, fue entonces cuando dijo que solo quería ayudar. No sé si le respondí algo, ya que al acercarme me di cuenta de quien eras y estaba demasiado asustado con la sangre, así que solo le di un vistazo… bueno dos o tres, alto, rubio, buen culo y unas piernas ligeramente arqueadas, cuando se agacho a recoger los condones del suelo me echo un vistazo y pude ver como parecía avergonzado de que le viera con eso en las manos. Ojos claros,…bueno preciosos ojos verdes y pecas y…”
-“Hey, hey, hey. Vamos por partes, ¿Cómo leches pudiste ver todos esos detalles en la oscuridad?”. Cris le miraba con el ceño fruncido.
-“¿Celoso?”. Pregunto sonriéndole de lado, espero durante unos segundos la reacción de su pareja pero cuando este no desfrunció el ceño añadió.-“Vale, está bien, lo explicare. Esa noche solo vi que era rubio, alto y con buen cuerpo, pero esta mañana he estado con Misha, estaba entrevistando a unos chicos que quieren trabajar en el club. Cuando entraba a buscarle vi al rubio que salía de su despacho y le reconocí, por cierto todavía tiene un pómulo amoratado.
-“¿Le reconociste?, ¿Qué club?, ¿En dónde va a trabajar?, ¿Estás seguro de que es él?...”. Jared se había incorporado del sillón donde estaba sentado.
-“Hey, respira”- Steve le miro de forma rara-“pues si que estas curioso con el chico”.
Jared bajo la cabeza un momento e hizo una mueca.-“Siento que le debo una disculpa”.
-“Bueno pues ya sabes dónde encontrarle, porque por lo dicho, seguro que pasó la prueba, no Steve?.
-“Claro, incluso con el moratón en la cara, es uno de los tíos más guapos que he visto. Según me dijo Misha está limpio y apenas tiene experiencia, pero lo que si tiene es un cuerpo de miedo, así que esta noche el problema será encontrarle solo”.
Jared se levanto pensativo y fue a la cocina dejando a los otros dos conversando. Lo que Steve le acababa de decir le había hecho sentirse extraño, no conocía a ese chico, pero…él había tratado de ayudarle, por lo que no debía ser una mala persona.
Nada, ya estaba decidido, esta noche iría a buscar al chico.

2

Decir que estaba tranquilo seria mentir, apenas había cenado y ahora que habían entrado en el mismo club de la otra noche, sentía como si algo se le revolviera en el estomago. Ir con Steve les había permitido entrar antes de que el club se abriera al público podía ver que ya estaban allí algunos chicos, pero a juzgar por el gesto de Steve el que le interesaba no había llegado.
-“Tranquilo tigre, seguramente vendrá pronto, según Chad el tipo parecía bastante necesitado. Sabes?- Después de unos segundos siguió hablando.- “si no supiera que no le conoces, pensaría que estabas pillado por ese chico”.
Jared solo sonrió y bebió del vaso que habían dejado delante.
Paso cerca de una hora hasta que Jared vio que Steve le hacia un gesto señalando la puerta y simplemente se giro y camino hacia ella. Sabía lo que tenía que buscar, pero a pesar de eso, cuando vio al chico que estaba parado delante de la puerta, sintió que la boca se le secaba y paro de caminar. El tío era increíble.
Le observo desde donde se había quedado parado, Steve tenía razón los grandes ojos, acentuaban el fino rostro en el que también destacaban unos labios generosos que atraían la mirada de cualquiera que lo viera.
El rubio, ahora le recordaba como el chico que echaron la otra noche, que volvía a llevar una camisa blanca, vaqueros y una corbata oscura, se quedo apoyado ligeramente en el lateral de la puerta, observando lo que veía, fue fácil leer sus expresiones, primero sorpresa por lo que veía, algo de aprensión y finalmente decisión en su mirada.
Jared se habría quedado quieto mirándole por más tiempo, pero el movimiento de un tipo trajeado desde una mesa cercana tratando de llamar la atención del rubio le hizo reaccionar haciendo que se le acercara y le hablara rápidamente.
-“Hola, soy Jared y me gustaría tomar algo contigo”. Vio la mirada sorprendida del rubio y le sonrió para tranquilizarlo-“Tranquilo solo quiero hablar, solo hablar”

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Despertó al sentir la luz en sus ojos, normalmente bajaba la persiana cuando se iba a dormir pero estaba vez por lo visto lo había olvidado. Trato de moverse, pero entonces sintió el peso sobre su cuerpo, abrió los ojos y vio una cabeza rubia justo sobre su pecho, y entonces recordó lo ocurrido la noche anterior.
Después de la primera impresión, Jensen, como se llamaba el rubito, había aceptado sentarse en una mesa para hablar mientras tomaban algo. Jared se había identificado como el chico del accidente y le había explicado como lamentaba el malentendido. Jensen después de observarle durante algunos segundos había aceptado sus disculpas, y después de pasar algunos momentos incómodos mientras esperaban las bebidas habían empezado a hablar, primero de obviedades como el tiempo, los coches y las motos y después, según avanzaba la noche, de cualquier tema que se les ocurría.
Jared por fin había descubierto porque el acento del rubio le resultaba conocido, el chico era de Tejas y de pequeño, el había pasado muchos veranos allí con sus abuelos. Escucharle hablar con ese acento tejano que ya casi ni recordaba de su infancia, le gustaba... mucho, y es que Jared se había sentido atraído por el rubio desde el primer momento, y después hablar con él, de escucharle y verle de cerca, no podía evitar pensar en utilizar los servicios del rubio. Nunca se había decidido a hacer algo con otro tío pero, estar con Jensen, ver sus labios, escuchar esa voz que desde la primera vez le había atraído… eso le estaba haciendo pensar en cómo sería desnudarle y acariciarle lentamente, saborear esa boca y esos labios que no podía evitar imaginar sobre una parte muy sensible de su anatomía, escucharle gemir su nombre...
Preguntar el precio le costó un sonrojo y varias cervezas, pero ver el sonrojo que también acompañaba el balbuceo del rubio cuando le respondió, le hizo respirar más tranquilo, el chico para nada parecía un alguien acostumbrado a vender su cuerpo habitualmente. Así que simplemente le pregunto la razón de porque estaba allí buscando un hombre que le pagara por sus servicios, su sorpresa fue mayúscula cuando descubrió que “la puta” que tenía delante solo había estado con cuatro hombres antes, incluso el había estado con mas tías en lo que llevaba de “vida adulta”.
A lo largo de la noche Jared se descubrió hechizado por el chico que tenía delante, su voz grave le envolvía mientras le escuchaba contar que había llegado a la ciudad hacia dos meses después de abandonar el rancho en el que había vivido toda su vida, y como al llegar solo había encontrado trabajos por horas y mal pagados, al final se había quedado sin dinero y tuvo que aceptar que uno de sus “jefes” eventuales se lo follara contra la mesa de su cutre despacho. No había seguido trabajando en ese sitio, pero al menos había conseguido dinero para pagar una semana del cuarto en el que vivía. Escuchar esa confesión hizo que Jared se retorciera en la mesa con ganas de destrozar a ese tío que se había aprovechado del rubio de esa manera.
El momento incomodo llegó cuando le pregunto donde se acostaba con los clientes, pero Jensen le miro como si no tuviera claro lo que tenía que responder y después empezó a balbucear algo sobre salir y Jared solo pudo sonreírle mientras pensaba en la extraña inocencia del rubio, no podía negar que cada minuto que pasaba a su lado sentía como el chico le atraía mas.
Que terminaran en su casa fue lo más normal, aunque tuvo que soportar las miradas divertidas de Cris y Steve cuando les dijo que saldría con Jensen. Pero, por ver la cara del rubio cuando le sugirió ir a su casa y cuando le dijo que le pagaría el triple de lo que le había pedido, por quedarse toda la noche valía la pena.
Cuando llegaron a su apartamento, le ofreció beber algo y después se sentaron en el salón. Decir que estaba nervioso seria decir poco, estaba acostumbrado a tratar con chicas, sabia como acercarse a ellas, como jugar con sus labios, su piel, como hablarles para que se dejaran seducir, pero, no sabía qué hacer con el chico que miraba asombrado todo el lujo de su apartamento. Por eso fue un consuelo que Jensen después de mirarle y suspirar se levantara y comenzara a quitarse la ropa.
Fue un espectáculo ver como el chico se desnudaba, dejando caer la ropa poco a poco hasta quedarse con un simple slip negro que no dejaba nada a la imaginación. No había nada estudiado para que resultara sexual, pero ver la expresión de timidez en su rostro mientras se sonrojaba al quitarse la ropa resulto más que excitante. Tuvo que dar un trago de la cerveza que había sacado cuando llegaron para tranquilizarse un poco y poder observar el cuerpo casi desnudo del rubio. Tal vez no tuviera los músculos tan desarrollados como el mismo había conseguido en el gimnasio, pero estaba claro que el trabajo del chico en el rancho había dibujado unos músculos suaves pero fuertes en el cuerpo del rubio.
Siguieron unos segundos de indecisión ya que no sabía cómo actuar y Jensen parecía también un poco confuso, tal vez por su falta de iniciativa pero, finalmente el rubio se acerco lentamente hasta quedar a pocos centímetros y mirándole de forma tímida le tomo de las manos y le hizo levantar, después paso sus brazos por el cuello del más alto acercándole para besarle suavemente en los labios.
-“Lo siento, no sé qué es lo que quieres que haga exactamente y nadie…bueno, nunca he estado en la casa de nadie antes, los otros se conformaban con un callejón o el asiento de atrás, siempre deprisa y...”
Jared no pudo evitar sonreír, el chico parecía más un adolescente en su primera vez que lo que se suponía que era. Así que paso las manos por su espalda y le abrazo mientras le susurraba- “Tranquilo, dijimos que toda la noche, no hay prisa. Aunque debo decir que me encanta tenerte así, es bueno ver por lo que uno va a pagar”.
Según termino de hablar se dio cuenta de que había cometido un error al sentir al otro tensarse entre sus brazos, pero no le soltó, solo alejó su cara para observar la del rubio, y lo que vio no le gusto. Había palidecido y en sus ojos había una expresión de tristeza que le hizo sentirse como si acabara de robarle la comida a un cachorro. Pero, no podía hacer nada, el chico había decidido ser lo que era y el solo era el cliente de esa noche.
Después de ese momento incomodo Jared se había quedado solo con los vaqueros para después obligar al rubio a sentarse entre sus piernas en el gigantesco sillón que presidia el salón del castaño. Había aprovechado esa postura para tocarle, había sido una sorpresa descubrir que la piel del chico era tan suave como la de una mujer y además estaba suavemente bronceada, recordando que en algún momento él había pasado bastante tiempo al sol, que también fuera tan sensible a esas caricias fue todo un descubrimiento. Y es que en algún momento de la noche Jensen había terminado reclinando la cabeza sobre su hombro y él había comenzado a acariciarle y juguetear con sus pezones casi sin darse cuenta. Al principio no noto los temblores que recorrían el cuerpo del otro, pero, notar como los “bultitos” que acariciaba se convertían en duros botones bajo sus dedos, le hicieron ser más consciente de las caricias que estaba dando.
Mas consciente ya de lo que estaba haciendo, siguió acariciándole pero esta vez se dedico a apreciar lo que estaba provocando en el rubio. Ver como la respiración le cambiaba, como el sonrojo se extendía por todo su rostro, bajando por su cuello y hombros, ver como sus increíbles ojos verdes se entrecerraban cada vez que un pequeño suspiro salía de su boca permanentemente entreabierta... todo era excitante. No podría decir cuánto tiempo le estuvo observando ni cuando le empujo haciéndole caer sobre su pierna y el sofá para después inclinarse y bajar a jugar con su boca por esa piel que se le antojaba irresistible.
No sabe en cuanto tiempo estuvo experimentando con Jensen, pero de repente la única prenda que llevaba el rubio desapareció al igual que las suyas y Jared, que nunca había estado antes con ningún hombre, de forma extraña sabía lo que tenía que hacer, era fácil seguir los gestos y miradas del rubio, entender sus gemidos, saber donde tocar y como.
Claramente sabia que el sexo entre hombres podía ser doloroso al principio, por eso existían los lubricantes, pero en ese momento fue fácil y lógico utilizar la corrida que acababa de proporcionar al rubio como lubricante. La primera vez que Jared entro en el rubio pensó que estallaría de placer con solo quedarse allí, sintiendo el calor que lo aprisionaba y fue Jensen el que después de sentir como su cuerpo se amoldaba al tamaño del castaño, comenzó a moverse, forzando al otro a hacer lo mismo.
Cuando Jared se movió por última vez después de estallar en el interior del otro, se dejo caer sobre el cuerpo tembloroso y beso la nuca del rubio, sabía que estaba aplastándole contra el sofá pero, no se sentía con fuerzas para levantarse del suelo. Cuando después de unos minutos creyó escuchar un gemido, volvió besar la zona de piel que tenía más cerca antes de comenzar a levantarse del suelo y salir lentamente del otro. La verdad es que, teniendo toda la casa a su disposición al final habían terminado follando de rodillas en el suelo con el cuerpo apoyado sobre el caro sofá de piel, que seguro ahora estaba húmedo con todos los fluidos corporales de los dos.
Cuando consiguió levantarse, echó una mirada hacia el rubio que seguía sin moverse, la situación era un poco incomoda y casi sin saber que hacer le dijo que iría a darse una ducha rápida y que después podría hacer el lo mismo. Cuando escucho un sonido de aceptación salió de la habitación, la verdad es que no sabía cómo actuar ahora que todo había acabado.
Cuando regreso el chico seguía casi en la misma postura, con la cabeza apoyada en el sofá, pero se había acurrucado, dando la impresión de ser un niño pequeño, y de forma extraña sintió el deseo de protegerlo.
Mientras se duchaba había pensado mucho en lo que había ocurrido, siempre había sabido que sentía atracción por los chicos pero, suponía que era algo circunstancial, había hombres muy guapos, y el sabia apreciar la belleza, pero lo que le había ocurrido con Jensen era diferente, estaba claro que el chico era una belleza, pero había algo mas, le gustaba su charla, su forma de pensar, la inocencia que a pesar de todo tenia, y además, ese chico era demasiado sincero para su bien. Cuando volvió y vio allí acurrucado solo pudo negar con la cabeza, afirmando para si que ese chico era demasiado confiado, solo le movió un poco, por si se había quedado dormido y le indico que fuera a ducharse. Que Jensen se fuera sin decir nada ni mirarle de alguna forma le hizo sentir mal.
Cuando regreso, lo hizo vistiendo una pequeña toalla atada a la cintura y rascándose los ojos, alegando que le había caído jabón en ellos, Jared no perdió ocasión para tomarlo entre sus brazos y observárselos, estaban enrojecidos pero no parecía haber nada malo así que, sin esperar más, comenzó a arrastrarlo hasta su cuarto, pensaba sacar todo el provecho de esa noche.
La primera vez que Jared se follo al rubio fue de rodillas en el suelo de su elegante salón, pero todas las siguientes fueron en la cama y terminando los dos frente a frente, ya que Jared quería observar todo lo que pasaba con el rubio, ver todas sus expresiones.
Ahora ya de día, también quería ver su cara, así que se movió de forma que podía ver la mayor parte del rostro del rubio, que dormía ajeno al escrutinio que el castaño hacia de su rostro. Sabía que estaba cansado, porque no había sido capaz de sacarle las manos de encima en toda la noche, e incluso ahora, podía sentir su cuerpo reaccionando a la cercanía del otro. Y no es que no deseara empezar de nuevo a jugar con ese cuerpo que parecía responder todos sus deseos, es que necesitaba quedarse solo y pensar en todo lo que había ocurrido, además su padre seguramente le llamaría en unas horas para ir a comer y tenía que estar listo… pero, no podía dejar de mirar esos labios que le habían hecho de todo a lo largo de la noche.
Finalmente y casi decidiendo por él, su móvil comenzó a sonar y Jensen se incorporo de un salto asustado.
-“Hey, tranquilo, es solo mi móvil”. Dijo Jared mientras que aprovechaba el movimiento del rubio para incorporarse, coger el móvil y levantarse. Miro la llamada y se volvió.-“Puedes ir a ducharte mientras yo hablo”
Cuando regreso de hablar con Cris, el muy pesado le había hecho contarle lo que había ocurrido desde que salieron del club, Jensen ya estaba vestido y miraba de forma ausente por la ventana, pero cuando le escucho dejar el móvil sobre la mesa se volvió a mirarle y le sonrió suavemente.
-“Lo siento, tendría que haberme ido antes, pero…”- hizo una mueca - “estaba demasiado cansado, pero tranquilo, me iré en cuanto me pagues lo que te pedí anoche”.
-“Tranquilo, no pasa nada. Me imagino que estabas cansado, tampoco yo me he despertado hasta ahora así que no hubieras podido irte. De todas formas puedes quedarte a desayunar si quieres”.
-“Yo...”-Miro el reloj por unos segundos mientras se mordía el labio inferior, tomando una decisión-“Mira, hoy es domingo y tengo que salir a buscar trabajo, pero, bueno, si tú me invitas a desayunar, eso que me ahorro”- termino de decir encogiéndose de hombros.
- “¿Buscar trabajo?, pero hoy es domingo, como podrías…además ¿Eso significa que vas a dejar de ir al club?”. Jared le miro mientras una extraña sensación le recorría el pecho.
-“Veras, necesito otro trabajo, hace dos días me despidieron del que tenia por las noches y…”
-“¿Qué quieres decir con lo “del de las noches”?,y además ¿Cuántos trabajos tienes?”.
-“Bueno…”-Jensen dejo de hablar mientras entraban en una luminosa cocina que parecía contener todos los electrodomésticos que se podían ver en los anuncios –“¡joder!, no te privas de nada, incluso en la cocina tienes de todo”.
Jared solo le miro y sonrió para después mover la cabeza indicándole que siguiera hablando.
-“Bien, ahora solo tengo tres y el club”.
-“¡¡trees!! Dirás cuatro y aun así, ¿Estas buscando otro? No entiendo, o tienes muy mala suerte porque te pagan una miseria en tus trabajos, o tienes un problema y necesitas mucha pasta”- Jared dejo resbalar la vista por el cuerpo del rubio y continuo hablando –“Creo que anoche he visto mucho de ti, por lo que no creo que sea un problema de drogas así que, podrías contarme para que necesitas tanto dinero”.
-“Drogas?, nooo, yo jamás probaría eso. Veras, es que quiero estudiar, y aquí todo es muy caro, además tengo que comprar libros y un montón de cosas. El curso todavía no empieza hasta dentro de un mes y medio así que tengo que sacar todo el dinero que pueda, después seguramente solo podre conservar uno o dos trabajos”- hizo un descanso mientras se sentaba en un taburete alto y después de darle una pequeña sonrisa siguió hablando-“ Lo de encontrar trabajo es porque los domingos hay buenos trabajos por ahí, porque los sábados, siempre hay algún problema, demasiada gente y demasiado trabajo, la gente se calienta y surgen problemas y despidos”
Después continuaron hablando durante el desayuno que el propio Jared preparo para los dos, así supo que estudiar, era la razón por la cual Jensen se había ido a la ciudad después de que el Banco se hubiera quedado con el rancho en el que había vivido desde el dueño le adopto.
El tiempo corría y finalmente Jared se puso de pie indicando que era hora de que todo acabara. Cuando Jensen se fue, Jared apenas tuvo tiempo para sentarse y pensar, porque su padre le llamo para decirle que ya pasaba a recogerle. No regreso hasta la noche, pero eso no quiere decir que dejara de pensar en Jensen, al contrario, de vez en cuando se preguntaba si habría tenido suerte con lo del trabajo.

Deanthon: Reto 1: fanfiction
myssy
tabora
Este es un pequeño relato hecho para el Deanthon aunque, como siempre no sé si saldrá publicado. Ya lo sé, soy muy mala y no utilizo el LJ mas que cuando tengo que publicar algo especial.
Espero que salga.


"Reto#01: Fanfiction"
Titulo: Dean sabe hacer
Advertencias: Ninguna
Género: GEN


Dean tiene doce años, es alto para su edad y ni gordo ni flaco, las pecas llenan un rostro de niño guapo en el que destacan unos enormes ojos verdes y unos labios grandes, quizás un poco desproporcionados para su cara actual, pero que cuando crezca serán perfectos para llamar la atención de cualquiera que le mire.

Dean es callado, suele escuchar mucho pero apenas habla… bueno en realidad habla mucho, pero solo suele hacerlo con Sam, y es que es difícil criar a un niño cuando tu también lo eres pero, es lo que hay.

Con Sam ha tenido que hacer de todo, aprender a darle el biberón, a cambiarle, a cantarle para que duerma, a saber cómo bajarle la fiebre, ha tenido que enseñarle a andar, a vestirse, a leer cuando el apenas podía hacerlo, aprender a cocinar, porque cuando tenía ocho años se dio cuenta de que no era bueno para su hermanito que siempre comieran de restaurante o comida basura,…

Sobre todo ha tenido que aprender a desdoblarse para mantener a los demás contentos, ha tenido que acostumbrarse a levantarse en la mitad de la noche para calmar el llanto del niño y evitar que Papa se despierte, ha enseñado a caminar a Sam y mientras preparaba la cena de John después de una cacería, ha cubierto al pequeño cuando, por primera vez en su vida fue invitado a un cumpleaños y al mismo tiempo el tenía que buscar en la biblioteca información sobre unas desapariciones…

Dean es callado con los mayores, porque sabe que tiene que escuchar lo que dice John, aprender de los amigos de su padre que a veces se juntan en la mugrosa habitación del motel en el que les toque estar y le mandan a buscar comida o cervezas antes de empezar a discutir los datos y las formas de resolver las cosas. Dean es servicial y amable con ellos, aunque algunos no le gusten porque son rudos y mal hablados, y miran mal a Sammy cuando llora porque no le puede hacer caso.

Dean es todo eso, y ha hecho, y hace todo eso.

Dean también hace otras cosas, aprendió a leer y a calcular casi solo, de la misma forma que fue capaz de aprender a leer y entender el latín, aunque le cuesta un poco aprender los textos de memoria, es capaz de entrar en una biblioteca y encontrar cualquier información que necesite Papa, puede armar y desarmar cualquier arma, hacer balas de plata, rastrear cualquier tipo de ser en la noche, diferenciar las huellas de cualquier animal de las de un hombre lobo, invocar un espíritu y ahuyentarlo…

Pero sobre todo eso Dean sabe hacer una cosa: ser un buen soldado instruido por John.
Su pequeño y perfecto soldado.

"PERO....¿NO ESTABAS MUERTO?. CONT.
myssy
tabora
8


Había pasado cerca de una hora y Jensen no había dejado de beber mientras observaba a Jared, el chico volvía a vestir como siempre, nada del elegante traje con el que le había visto en la fiscalía. Tampoco quedaba nada del extraño chico rosa que entro en el bar la primera vez, todos los habituales parecían conocerle y soportar con resignación las risas y bromas de los estudiantes que acompañaban al castaño. Bueno algo si quedaba, la forma de ignorarle.

Porque eso es lo que había pasado, cuando Ellen se lo señalo y le vio, casi al momento los ojos de Jared se quedaron prendidos a los suyos por unos segundos, pero luego se dio la vuelta ignorándolo. Y eso había dolido, no sabia que esperaba al verle, pero desde luego no que le ignorara de esa forma.


- “No vas a arreglar nada así, vamos, si es que quieres arreglar algo, ¿Lo quieres?”

Jensen miro a la joven rubia a su lado y suspiro mientras volvía a mirar al castaño por un segundo.

-“¿Le conoces mucho?”.

-“Bueno, el se convirtió en habitual hace tiempo, creo que cuando tu desapareciste empezó a venir por aquí casi todos los días y mama simplemente le adopto”.

-“¿Sabes si... si esta con alguien?”. Jensen le había visto moverse de grupo en grupo y hablar con mucha gente, pero, parecía volver siempre al grupo de sus traidores compañeros. En esos momentos estaba bromeando con Cris, mientras Chad le alargaba otra cerveza.

Jo miró hacia el mismo sitio e hizo una mueca, sabia lo que tarde o temprano iba a ocurrir y la mala impresión que Jensen se iba a llevar.

-“Mira eso deberías pregun... ¡Oh no...”

Jensen estaba mirando a la rubia, pero cuando ella dejo de hablar miro hacia el grupo de Jared, y entonces lo vio, Steve aprovechando que Jared se había sentado, había aprovechado para rodear con sus brazos al castaño abrazándole, al tiempo que le decía algo al oído.

El sabia que no era verdad, pero de repente fue como si todo se desdibujara, solo podía ver la imagen de los dos abrazados y ni siquiera el sonido de la botella que dejo caer rompiéndose le hizo reaccionar.

Fue Jo la que le grito al tiempo que le empujaba para que reaccionara.- “Jensen no, escúchame, eso no...”.- Pero no pudo seguir hablando, cuando la chica grito el grupo en el que Jared se encontraba había reaccionado mirándolos y ahora los ojos de Jared se clavaban el los de Jensen.

Jensen no podía ver que había en esos ojos, pero si vio el sonrojo del chico cuando Steve, que había seguido abrazándole le volvió la cabeza sujetándole de la barbilla para decirle algo.

No aguantó mas e ignorando a la rubia se dio la vuelta y salio del bar.



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Jared salio de la ducha pensando en Jensen, desde que este había regresado no podía dejar de pensar en el rubio, lo que era algo estupido de su parte, después de todo, él le había utilizado y usado para hacer su trabajo. Vale, no era tonto, o si, quien sabe, el caso es que Jensen le había gustado desde la primera vez que le vio, aunque su primera impresión fue que era otro estupido riéndose de el, pero luego, cuando le llevo a su casa… se había colgado de él en cuanto vio aquella sonrisa de disculpa al dejarle la ropa que, claro estaba, apenas era de su tamaño. Todavía podía recordar las mariposas en su estomago cuando al tomar la ropa, sus dedos se rozaron. Lo supo en ese momento, le quería con él, quería a ese rubio en su vida.

Dejo salir un gruñido mientras empezaba a secarse el pelo con una toalla, Jensen habría podido ser un asesino en serie y el hubiera seguido enamorado de él. Reconoce que fue él quien forzó la relación, Jensen hasta que él se lanzó a besarle nunca había intentado nada, siempre había sido el perfecto buen amigo e incluso podría haber pasado por una especie de hermano mayor. Sí, sabe que lo estropeo todo, pero, es que, Jensen le estaba volviendo loco con sus enormes ojos mirándole como si fuera el centro de su universo, como si lo deseara y ¡joder! Él no era de piedra.

Soñaba muchas veces con Jensen, a veces con cosas que habían hecho, otras con situaciones que le gustaría vivir, pero casi siempre terminaba gimiendo el nombre del rubio mientras se corría manchando las sabanas. Y es que, a pesar del tiempo que había pasado y de lo mal que lo paso con lo que Jensen le hizo, todavía le quería y deseaba.

Lo peor era que ya había pasado la pubertad hacia tiempo, por lo que tener ese tipo de sueños, que le hacía tener que cambiar las sabanas todos los días, era un poco vergonzoso. Pero, había terminado por aceptar que sería la única forma de tener a Jensen, en sueños. Lo único extraño de sus sueños era que se sentía vigilado y a veces le parecía ver a otro tipo por unos segundos, uno con una vieja gabardina que le sonreía mientras le guiñaba un ojo para luego desaparecer.


Comenzó a vestirse mientras recordaba como se sintió la ultima noche con Jensen, cenando en "Harvelle's". Jensen estaba muy serio y desde el primer momento se había dado cuenta de que pasaba algo. Apenas recuerda las palabras exactas de Jensen, solo tiene grabada una especie de esquema mental: “Necesitaba- caso-utilizarte- no quise engañarte- no gay” y la ultima frase que escucho antes de darse la vuelta y salir “... me acosté con ella porque necesitaba aclararme, distinguir lo que sentía por una mujer y lo que sentía por ti…”.

Nunca supo si el había seguido hablando, o si intento detenerlo, ya que, después del golpe despertó en el hospital solo. Luego vino la locura de las detenciones, los interrogatorios y el juicio. A Jensen le vio en algún interrogatorio y cuando se presento en la universidad unas cuantas veces, pero le ignoró todas. Cuando quiso reaccionar y tratar de conseguir otra explicación, Jensen se había ido.

Mientras esperaba a que saliera el café, recordaba lo mal que lo había pasado al principio sintiéndose estupido por dejarse engañar pero a la vez echándolo de menos. Lo peor era que recordaba gestos, miradas y un montón de cosas que le hacían dudar de que el rubio en verdad no sintiera nada por el, pero nunca tuvo ocasión de aclarar las cosas con Jensen, ya que primero le evito de todas las formas posibles, y después, cuando quiso buscarle, él había desaparecido.

Miro el reloj y decidió salir ya de casa, hacía tres días había visto a Jensen llegar haciendo footing hasta la comisaría, eso le había hecho madrugar los dos siguientes días para verle, aunque fuera dos minutos y de lejos. Pero ayer noche, había decidido que quería hablar con el rubio y además tenia la excusa perfecta.


9



Jensen había empezado en Dallas a correr por las mañanas como una forma de mantenerse en forma, así que, todos los días se levantaba hora y media antes, llevaba el coche hasta la comisaría, corría una hora y llegaba a tiempo de ducharse en los vestuarios y desayunar algo.

Había regresado y estaba duchándose cuando le pareció escuchar la puerta de los vestuarios, pero no le hizo mucho caso, era normal que los chicos empezaran a llegar. Pero lo que no se esperaba era ver a Jared sentado al lado de su bolsa de ropa.

-“Buenos días”. Jared hablo cuando vio que Jensen terminaba de secarse la cabeza y salía para vestirse, solo habló cuando comprendió que Jensen estaba a punto de descubrirle y no sabía si el rubio iba aceptar bien que se lo comiera con los ojos. Pero la imagen del rubio desnudo seguramente iba a estar en sus sueños durante los próximos ochenta o noventa años

-“…dias”.-Jensen estaba demasiado confundido para contestar con algo de sentido. La verdad era que salía atándose la toalla a la cintura y encontrarse con la visión del castaño enfundado en un traje azul marino que le sentaba como un guante no era algo que estaba acostumbrado a encontrar todos los días.

Jared se sonrojo al ver la mirada que le lanzo el rubio pero, supuso que no le había descubierto espiándole y asumió que verle a esas horas de la mañana no era algo que Jensen pudiera esperar.

-“Yo... te vi hace unos días y hoy me decidí a hablarte”.-Vio la mirada extrañada y le sonrió suavemente.-“Ya, se que te dije que no quería volver a verte pero, bueno, tu no lo cumpliste y luego desapareciste y Ellen cree que...”.

Jensen le miraba asombrado, cuando le vio sonrojarse se dio cuenta que debía estar devorándole con los ojos, por lo que trato de enterarse de lo que el castaño le estaba diciendo. Recordaba las palabras de Jared la última noche que estuvieron juntos, no quería volver a verle, ni hablarle. Él trató de respetar sus palabras, dándole espacio y tiempo, pero, después del juicio trato de cercarse a Jared sin conseguir una oportunidad, por eso termino marchándose. Ahora había vuelto y las cosas habían seguido igual, con Jared ignorándole... hasta ahora.

-“¿Jared que estas diciendo?, me encanta que estés aquí, pero no entiendo que quieres decir”.

Sonrió mientras volvía a sonrojarse.-“Normalmente no me explico así de mal, es solo que no sabia si todavía querrías verme”.

-“Me encanta verte, pero, eras tú el que dijo que me mantuviera lejos”. Jensen se dio la vuelta mientras sacaba su ropa de la mochila para empezar a vestirse necesitaba hacer algo para no acercarse al hombre que tenia delante.

-“Lo sé, pero, bueno ha pasado tiempo y trabajamos en el mismo sitio y mis amigos son los tuyos, así que supongo que deberíamos poder estar juntos en el mismo sitio sin hacernos daño”.

Jensen se mordió el labio mientras giraba para encontrarse con la imagen del castaño mirando por la ventana para darle intimidad mientras se vestía. -“Jared no soy un niño pequeño que se vaya a enfadar por que me has quitado a mis amiguitos para jugar”.

-“Lo sé, pero apenas los has visto, me lo han dicho, no me mires así. Ellen también se queja de que apenas has ido dos o tres veces, y todo eso hace que me sienta culpable”. Terminó de decir mientras se encogía de brazos.

Jensen se puso el pantalón y se sentó para calzarse mientras pensaba en que tenia razón, desde el cumpleaños de Jared no había vuelto por el "Harvelle's" y con los chicos sólo coincidía en el despacho, ni siquiera le habían puesto en algún caso con ellos. Agarró la camiseta y se acerco a la ventana donde Jared se había apoyado.

-“Tú no tienes nada que ver en eso, la verdad es que he estado muy ocupado y apenas he salido de casa”.

-“Oh, bueno, de todas formas quería que supieras que Ellen quiere verte por allí, yo suelo estar por el bar, pero si te sientes incomodo puedo dejar de ir...”.

-“Jared no. Tú no tienes porque hacer nada, soy yo el que debería pedirte permiso para acercarme, yo fui el que...”.

-“No, no quiero nada mas de eso. Tu aprovechaste la situación y yo estaba en medio, malinterprete las cosas, pero ya esta. Se acabo. Yo... creo que podríamos volver a empezar, solo como amigos. Éramos buenos como amigos, ¿no?”.

Jensen le miro asombrado, había rogado por tener otra oportunidad con el, así que iba a agarrarse a cualquier opción. Lo que nunca había esperado era que fuera el mismo Jared el que le proporcionara esa oportunidad.

-“Me encantaría ser tu amigo, la verdad es que te he echado de menos”. Dijo sonriendo suavemente mientras le daba un toque en el hombro para que se diera la vuelta.

Jared no puedo evitar sonrojarse, Jensen estaba delante suya, vestido solo con unos vaqueros desgastados, el cabellos revuelto, la camiseta colgando de una mano y una expresión esperanzada en los inmensos ojos verdes. -“Bien, entonces. Soy Jared”.

-“Yo, Jensen”.

Ambos sonrieron mientras se daban la mano y sentían un estremecimiento que recordaban muy bien pasando por sus cuerpos.



10



-“Bien, lo sabes, ¿no?”.

-“Joder Cass, conduciendo no. Ya bastante tengo con hablar contigo en casa, no quiero que vayan a pararme por hablar solo”.

-“Tio, que ahora hay manos libres, recuerdas?”.

-“Si, si, lo que digas”.

-“No vas a ignorarme”.

-“Vamos Cass, apenas te he visto en tres semana y ahora estas aquí. Tío sabes que te quiero, pero de verdad que pensé que finalmente te habías ido”.

-“Oh, oh. ¿Me echaste de menos?”

-“Estupido”.

-“Si, lo que quieras, pero no vas a cambiar de tema”.-Hizo un mohín de fastidio y continuo hablando.- “Ya sabes, “el tema”, Jared, ese tío que te tiene loco, el que te pone a cien cuando le ves corriendo a tu lado, el macizo con el que sueñas cada noche, el que hace que te corr...”.

-“¡¡Vale!! Ya sé de quién hablas”.

Jensen suspiro con fuerza, Jared había vuelto dos días después y le había propuesto correr con el todos los días que pudiera, y el había aceptado con tal de estar con el castaño, pero sabiendo que verle en las duchas todos los días iba a ser un verdadero suplicio. Desde entonces corrían, desayunaban juntos y además, gracias a su nueva situación de “amistad”, al cruzarse por el edificio siempre se quedaban charlando por unos minutos. Por suerte para su salud mental, Jared utilizaba los vestuarios que había en los pisos destinados a la fiscalía, por lo que la mayoría de las veces terminaba la carrera bajo la ducha haciéndose una paja pensando en el rostro sonrojado y sudado del castaño. Luego tenía que enfrentarle mientras desayunaban hablando y sonriendo mientras pensaba que acababa de correrse pensando en él.

-“¿Qué vas a hacer?”.

-“¿Qué puedo hacer?, lo único es aceptar lo que él me da, disfrutar de los momentos en que estoy con él”.

-“Eres un cobarde, no has sido capaz de preguntarle si esta con alguien”.

-“Eso ya lo sé, le vi ¿recuerdas?”.

-“¿Steve?, ¡Por favor!, siempre ha estado loco por Cris, son tal para cual. Además, yo se cosas que tú no sabes”. Termino de decir canturreando.

-“¿Qué cosas sabes?”.

-“Bueno, no siempre estoy contigo. En mi situación es fácil ir de visita y descubrir secretillos”. Hizo un guiño mientras señalaba la ventana.- “Mira tu Julieta ya ha llegado, ¿O debería decir tu Romeo?”.

-“¡Jodete!”.

Jared vio a Jensen aparcar y bajar del coche ya vestido para correr. Desde que había decidido acompañarle por las mañanas, se sentía feliz, era la forma de empezar bien el día, incluso Steve y los demás lo habían notado. Y eso era un pequeño problema los abogados que le conocían solo del trabajo solían soltarle bromas sobre la relación “sólo amigos para correr”, pero Steve, que trabajaba para la fiscalía y Cris, su pareja desde hacia casi un año, le miraban de forma triste cuando les decía que no se preocuparan, que lo tenia bajo control y que no se iba a volver a enamorar del policía.

Suspiró mientras se acercaba al rubio, no podría volver a enamorarse por la sencilla razón de que nunca había dejado de estarlo.

Jensen vio la expresión triste del castaño y le sonrió mientras se acercaba, había veces que los ojos de Jared expresaban tanta tristeza que él se sentía capaz de cualquier cosa porque la alegría volviera a lucir en ellos, era entonces cuando solía soltar la primera tontería que aparecía en su cabeza.

-“Hola chico rosa”.

Le miró sorprendido, hacia mucho tiempo que Jensen no le llamaba así. Esa fue una pequeña broma entre ellos mientras estaban juntos, pero Jensen nunca le había vuelto a llamar así.

-“Hola mi héroe”. Contesto sonriendo mientras chocaba su mano contra el hombro del más bajo.




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-“¡Hey! ¿Estas bien? Vamos levanta. ¡Joder, casi nos mata!”.- Jared estaba de rodillas al lado del rubio, tratando de ayudarle a incorporarse. Todavía no sabía muy bien que había pasado, pero lo que si sabia era que los dos habían terminado rodando por el suelo, mientras que un todoterreno pasaba casi rozándolos.

Jensen sacudió la cabeza tratando de aclararse, se había golpeado la cabeza al caer, después de empujar a Jared. Reacciono por impulso, había escuchado el ruido y visto un borrón de algo oscuro a su derecha, por eso empujado al castaño para después rodar tratando de esquivarle. Cerró los ojos tratando de evitar el mareo que amenazaba con desmayarle mientras se agarraba a Jared.

-“Jen...¡Jensen!, ¡Joder tío estas asustándome”.- Jared puso su mano en la cabeza del rubio tratando de que esta no cayera hacia delante, pero la retiro casi al momento al notar algo pastoso, entonces lo vio, sangre.


11



Jared estaba en el pasillo de urgencias esperando el diagnostico de Jensen, por suerte una señora que paseaba con su perro había visto todo lo ocurrido y había llamado a una ambulancia que llego en pocos minutos, aunque no habían llegado a tiempo para evitar que el rubio se desmayara.

Había llamado a Cris, avisándole de lo ocurrido y pidiendo que le llevara la ropa de su taquilla. Hacía casi una hora y media que Jensen había desaparecido detrás de las puertas de urgencias y él había permanecido allí de pie, con la camiseta manchada de la sangre del rubio y las lagrimas sin dejar de caer por su rostro.

-“¡Jared!”.

El castaño se dio la vuelta para encontrarse con el rostro preocupado de Cris, que avanzaba por el pasillo cargado con una bolsa y con el teléfono en la mano.
Trato de hablar, pero lo único que pudo hacer fue hacerle un gesto para que se acercara.

-“¡Joder tío!, ¿Qué ha pasado?, Se supone que estabas ligando con el rubio...”- Cris, paro de hablar al ver la angustia en los ojos enrojecidos del castaño y las lagrimas que caían por su rostro, entonces trato de empujarle en dirección a unos sillones que había un poco mas lejos de donde ellos estaban.- “Esta bien, tranquilo, vamos a sentarnos y trata de tranquilizarte...”.

-¡No! Jensen esta ahí dentro. Tengo que saber que le ocurre, había mucha sangre”. - Se volvió hacía Cris agarrándole de la camisa. -“No me dicen nada, por favor Cris, pregúntales, por favor eres policía, a mi no me hacen caso, pero si tu sacas la placa...”.

En esos momentos la puerta se abrió dejando salir a un hombre con una bata blanca. –“¿Familiares de Jensen Ackless?”.



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Jensen estaba despierto desde hacía un rato, pero no escuchaba ningún ruido y eso era raro así que suspirando, abrió los ojos lentamente. La habitación era blanca, casi sin muebles y la luz que entraba por la gran ventana sin cortinas no hacia más que mostrar lo vació de la estancia, pero eso no era malo, al contrario, todo despedía una sensación de paz, todo parecía estar demasiado tranquilo. Nervioso se incorporo, no le dolía nada, así que no entendía que hacia tumbado en aquella cama.

Lentamente se aproximo a la ventana, pero desde ella no se veía nada, una especie de bruma parecía rodear la habitación. Molesto se dirigió hacia la puerta, pero, esta comenzó a abrirse sin ruido, haciendo que se quedara quieto en medio de la habitación.

-“Bien, creía que ibas a pasar otro día durmiendo”.

-“¿Cass?, claro, como no ibas a estar aquí. Por cierto, ¿Donde diablos estoy?”.

-“Chico ya te he dicho que siempre estoy contigo, no se de que te asombras”. Sonrió de forma burlona al ver al otro cerrar lo ojos.-“De acuerdo, estas en el hospital, tuviste un pequeño accidente”.

-“¿Esto es un hospital?”. Dijo mientras señala el vació cuarto.

-“Bueno, exactamente esto, no. Mas bien es donde esta tu cuerpo ahora. No pongas esa cara, no estas aquí realmente, solo es tu mente la que esta conmigo. Creo que tu “amiguito” se ha quedado con la mejor parte, seguro que estará a aprovechando para toquetearte a gusto”.

-“¿Quién…?¡¡Jared!! No recuerdo que paso, pero sé que el estaba conmigo. ¿Esta bien?, él no está en el hospital como yo, ¿verdad?”

-“Tranquilo, el esta bien, preocupado por ti, lo cual no habla muy bien de su salud mental, pero… está bien, tú lo salvaste al empujarle y sacarle de la trayectoria del coche”.

-“¿Un coche me atropello? no lo recuerdo”.

-“Bueno, eso ahora da igual, ya lo recordaras. Veras te he traído aquí porque no te decides a despertar y no puedes seguir así, los médicos a pesar de los estudios que te han hecho, están empezando a pensar en abrir por si acaso. Por eso, no me has dejado mas remedio que traerte, si tocan algo dentro de esa cabeza… bueno yo podría desaparecer, no volverías verme y yo no puedo permitirme eso”.

-“¿Volver?, ¿Cass porque tendría que volver y a donde?, y ¿Por qué demonios no te volvería a ver?, ¡Joder, Cass! vivimos juntos”.

El castaño le miro sorprendido por unos segundos y después, soltando un pequeño gruñido se dirigió a la cama donde se sentó para después hacerle señas para que se sentara a su lado.

-“Me has dicho que recuerdas a Jared, ¿Qué recuerdas exactamente?”.

-“Yo, bueno él es un tío que conozco”.

Cass sonrió al ver el sonrojo que cubría el rostro del rubio.-“¿No recuerdas nada mas?”.

Jensen se removió incomodo mientras a su mente venia la imagen de un desnudo Jared, gimiendo entre sus brazos.

-“Bueno, creo que él y yo estamos saliendo, o lo hemos hecho al menos”.

-“¿Estas seguro de eso?, porque eso significa que eres gay, y es curioso, conmigo nunca quisiste tener nada”.

Jensen le miro sobresaltado, había estado recordando la sensación de tener a Jared entre sus brazos, el sabor de sus besos, y todo le parecía muy conocido y a la vez muy lejano.

-“Bueno, eres como mi hermano, te quiero mucho y todo eso, pero, digamos que aunque eres atractivo, no eres mi tipo”.

-“¿Y Jared si lo es?, eso es raro, antes tu tipo solía ser de entre 1.50 y 1.70, con muchas curvas y pelo largo”

Jensen le dio una sonrisa torcida mientras se dejaba caer sobre la cama.-“Lo recuerdo, salía con muchas y me acostaba con todas, pero, siempre faltaba algo…”- Se incorporo para quedar de lado apoyado sobre un brazo mirando al otro.-“…me faltaba lo que tenia en casa contigo”.

-“¿Qué?, Oh, me siento utilizado Jensen. Yo era tu complemento para tener un “Chicochica especial”. Que malvado por tu parte, ellas se llevaban lo bueno, es decir el sexo y yo te daba… ¿Qué te daba?”.

Jensen sonrió mientras veía como el otro tomaba la misma postura que el, separándose apenas unos centímetros de cuerpo.

-“Tú eres divertido, aceptas y me haces bromas, contigo puedo hablar de cualquier cosa sin tener que tener en cuenta tus “ideales o conceptos”, porque se que tú los vas a defender son uñas y dientes, sin recurrir en el ultimo extremo a las lagrimas y los reproches. Sólo tengo que mirarte para saber lo que piensas y tú también sabes como pienso yo. Tú me apoyas en todo y siempre estas ahí. Cuando tengo problemas tú me ayudas a superarlos. Tu siempre estas ahí para mi”.

Cass levanto una mano para acariciar el rostro del rubio suavemente mientras sonreía feliz. El sabía que Jensen sentía muchas cosas por él, pero nunca fue capaz de ponerle un nombre, porque en realidad ese nombre tampoco existía. Sabía que el cariño, el afecto que existía entre los dos sobrepasaba la barrera de la amistad, pero también sabía que, físicamente no había una atracción real. Nunca hubieran funcionado en la cama, aunque seguramente si no hubiera sido por eso, habrían sido la pareja perfecta desde el colegio.

-“Hablas como si estuvieras enamorado de mi”.

Jensen había cerrado los ojos ante la suave caricia del otro, pero al escucharle los abrió al tiempo que le sonreía.

-“Ahora lo veo, claro. ¡Que estupido!, ¿Cómo no me he dado cuenta antes? Estaba… no, estoy enam… estaba enamorado de ti. ¿Estaba enamorado?, no lo sé, te quería tanto… Cass, pero, ¿Por qué hablo en pasado?”. Jensen comenzó a levantarse nervioso, pero los brazos del otro lo inmovilizaron dejándole tumbado en la cama con el castaño encima.

-“Tranquilo Jen, lo vas a recordar todo a su tiempo. Ahora solo estamos hablando tranquilamente mientras recuerdas cosas. Los de abajo piensan que si recobras la conciencia ahora, posiblemente tengas amnesia, y no pienso consentirlo. Llevo ya demasiado tiempo aquí como para tener que volver a empezar”.

Jensen le miraba asustado, de repente su cabeza se había llenado de imágenes que no comprendía, pero había una sobre todo, una en la que Cass estaba en el suelo, retorcido de forma grotesca ya lleno de sangre. –“tú estabas lleno de sangre, en la calle, tú…”.

-“SSSssss, tranquilo”.-Le dijo mientras ponía un dedo sobre sus labios. -“Eso mas tarde, ahora recuerda a Jared, él era especial, con él tenias lo mismo que conmigo y además estaba el sexo, ¿lo recuerdas?”.

Jensen trago saliva mientras las imágenes volvían a su cabeza, la imagen del chico pintado de rosa, su sonrisa llena de hoyuelos, la sensación de verse reflejado en esos ojos llenos de amor… Pero entonces, también llego otro recuerdo, Jared mirándole dolido y evitándole. Cerró los ojos con fuerza cuando el último recuerdo le alcanzo.
-“Todo era falso, le mentí, solo era un caso mas, y yo le utilicé para solucionarlo”.

Cass comenzó a acariciarle la frente mientras le hablaba suavemente. –“Si, era un caso, pero lo que sentíais cuando estabais juntos era real, y eras feliz con él. A pesar de que los remordimientos te quemaban por dentro no podías evitar querer que aquello que teníais no acabara. Pero te dolía tanto pensar que, cuando lo descubriera te iba a dejar, que fuiste tú el que lo estropeó todo antes de tiempo”.

-“¡Lo jodi bien! Lo único bueno fue que pillamos a los culpables. Y cuando todo termino ya no tenia nada, le perdí… y después me fui. ¿Es eso no? Me largue porque no podía estar aquí sabiendo que él me odiaba”.

Jensen cerró los ojos mientras sentía las suaves caricias del otro. -“Pero después volví, y el seguía aquí, y mis amigos ahora eran los suyos y estaba en todos los sitios a donde solía ir…”.- Un nuevo recuerdo llego a su cabeza y no pudo evitar empezar a reírse. –“Ja, ja, ja, ja… por Cristo Cass, al final tenias razón, nunca quise verlo ni aceptarlo, pero al final resulto que si era gay, o por lo menos bisexual…”- Escucho el suave gruñido que salio de la garganta del otro.- “Hey, acéptalo, también me gustan las chicas, en realidad, ahora que lo pienso, el único hombre que me gusta es Jay”.

-“Vale, gracias”. Dijo incorporándose, pero no pudo llegar muy lejos ya que el rubio le empujo sobre la cama al tiempo que se dejaba caer sobre el.

-“Vale, a ti te quiero también, de acuerdo soy dos hombres en contra de todas las chicas que he tenido…Pero él es especial, ¿verdad?”.

El castaño sonrió pícaro mientras alzaba su mano para acariciar el pelo del rubio. -“Sabes siempre quise estar en esta postura contigo, con menos ropa, claro, y cuando lo consigo, tenemos que hablar de ese otro chico. En fin, así es la vida…”- Cerró los ojos por unos segundos, pero no dejo de acariciar al otro. -“Si, él es especial, te ha esperado, aun sabiendo que tu “no eras gay”, no ha dejado de pensar en ti. Incluso ahora esta ahí abajo, llorando por que teme perderte, aunque nunca te haya tenido del todo. ¡Hey no me mires así!, es lo que el piensa, me costo bastante aprender a meterme en su cabeza y en sus sueños”.

-“¿Puedes meterte en su...¡Joder, estas muerto!, yo te vi y sin embargo, estas aquí, siempre estas aquí”. Le dijo mientras apretaba los brazos que sostenían al otro sobre el, como si se asegurara de que era real.

-“Si, bueno, que este, en este “aquí”, no tiene mucho misterio, pero lo de estar en tú “aquí” normal, eso si es para darme algún merito, no crees?. ¡Vale, no me mires así! no se porque me quede a tu lado, supongo que para abrirte los ojos, aunque no has hecho mucho caso desde el principio, pero, es la única razón que se me ocurre. Aunque claro, puedo suponer que ahí arriba”.-Señalo al cielo mientras le guiñaba un ojo.-“me han convertido en el “Angel del amor”, para los gays y los bi. Y claro, como no, tu siempre jodiéndome la vida y el trabajo, ¿Es que nunca vas a hacer lo que te digo? Líate con ese chico de un vez y déjame que pase a un nuevo caso.

-“Me gustaría, claro que querría hacerlo, pero el no me deja acercarme”.

-“¿No lo recuerdas?, otra vez sois amigos y por lo que se, el no te rechazará si intentas algo”.-Dándole un beso en la nariz al rubio se separo para incorporarse de la cama.-“Vamos que no se diga que los de Texas no sois valientes”.

Jensen cerró los ojos pensando en el castaño, de verdad que quería otra oportunidad con el castaño, pero por lo que recordaba, ahora, el solo le consideraba como un amigo mas.

-“Ahora el que no recuerda eres tu, el solo me quiere como un amigo mas”.

-“Si, si, claro, por eso lleva dos días pegado a la puerta de tu habitación, llorando por que teme que no vayas a despertar. ¡Por favor tío, espabila y dale el revolcón que yo me merecía a ese chico!. Al menos haz eso mi, te juro que estaré mirando e incluso, si te sientes perdido, puedo darte indicaciones.

-“¿Qué?. Jodido mirón, ni se te ocurra mirar…”- Jensen se había levantado deprisa buscando la imagen del castaño, pero el no estaba a la vista, movió la cabeza bruscamente, tratando de localizarle, pero había desaparecido.-“¿Cass?, tío donde estas, Cass regres…”.-No pudo seguir hablando, los bruscos movimientos hicieron que un mareo le hiciera cerrar lo ojos mientras se dejaba caer de nuevo en la cama.- “Cass..”.





12



Jared estaba feliz, llevaba dos días, desde que le sacaron de la UVI, tratando de que le dejaran ver a Jensen y hoy por fin las enfermeras se había apiadado y le dejaron entrar cinco minutos. Bueno, la verdad es que todos los días le vio de lejos, por lo que estaba consciente de que el chico, aparentemente solo tenia una vía con suero y un aparatoso vendaje en la cabeza, pero, verle de cerca era otra cosa. Jensen era grande, alto mas bien, no era un musculitos pero, su cuerpo delgado tenia los músculos marcados de forma perfecta, su piel era suave al tacto, como bien recordaba y dorada por la acción del sol, y en ella, sus pecas no hacían mas que tentar a todo el que las viera.

Pero el hombre que reposaba en aquella cama, apenas recordaba al Jensen que el quería; pálido, con ojeras rodeando los cerrados ojos, con un rostro demasiado delgado, en el que las pecas, esas marcas que Jared había adorado se mostraban demasiado crudas y, el vendaje a modo de turbante hacia que su piel pareciera demasiado blanca e irreal. Incluso su cuerpo, perfecto a su entender, parecía haber mermado en aquella cama.

El sabia que no podía ser así, pero, parecía que los cinco días transcurridos desde el atropello hubieran conspirado en contra del rubio, haciéndole parecer delicado y consumido encima de aquella cama.

No hubo forma de echarle de la habitación, sabia que era tonto pensar así, pero tenia la sensación de que si el se volvía a ir, si estaba lejos del chico que amaba, este terminaría por consumirse en aquella cama. Por esa razón el estaba allí la primera vez que el rubio habló llamando a alguien llamado Cass, y continuaba escuchando cuando Jensen susurró sobre estar enamorado.

No supo como paso el resto del día, por fin las enfermeras se apiadaron y viendo que era lo mas parecido a alguien de la familia (algunas habían murmurado sobre su relación, ya que el castaño en ningún momento se había presentado como novio, pero las lagrimas y la preocupación, decían mucho, según ellas),le habían dejado permanecer dentro de la habitación. Pero Jared había pasado el tiempo demasiado confundido. El aspecto del rubio y los comentarios del medico, que decía desconocer la razón por la que el rubio no despertaba, le hacia temer que no fuera a recuperarse nunca, pero por otro lado, escuchar los susurros de Jensen llamando a otra persona, le hacían daño.

La verdad es que, la nueva amistad que habían empezado a cultivar, no había llegado tan lejos como para hablar sobre si alguno de los dos mantenía alguna relación sentimental, pero, Jared, puesto que el rubio nunca había dicho nada sobre alguna cita o chica, había asumido que Jensen no estaba con nadie. Saber que el rubio inconscientemente recordaba y llamaba a una mujer le lastimaba mas de lo que creía posible.




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Habían devuelto a Jensen a la habitación después de hacerle un escáner y le habían avisado de que posiblemente despertara pronto ya que por lo visto tenia su rápida actividad cerebral, indicaba un rápido “despertar” y seguramente Jensen se sentiría mas seguro si al despertar veía un rostro conocido. El había aprovechado para acercarse y coger la mano del rubio, pensando que tal vez seria la ultima oportunidad de estar tan cerca del pecoso, ya que cuando despertara, seguramente llamaría a esa tal Cass. Por eso, cuando el cuerpo del rubio se movió de forma brusca y el grito salio de su boca, soltó su mano y retrocedió asustado. Jensen había despertado finalmente, pero lo había hecho llamando a esa tal Cass.

Jensen no sabia como había cambiado de la tranquila habitación con Cass a una que claramente era una fría y desolada habitación de hospital. Pero lo que si sabia era que algo estaba mal, ya que Jared le miraba dolido desde los pies de la cama.

-“¿Jay?”.

-“Hoola Jen”.- Se había asustado con el grito, pero al ver el desconcierto en los ojos del rubio, reacciono finalmente.-“Espera, ahora vendrán a examinarte, no te alteres...”. No pudo seguir hablando ya que dos enfermeras y el medico encargado entraron echándole para poder examinarle a fondo.

-“Jensen volveré pronto, yo...bueno yo...tengo tu móvil así que tratare de localizar a tu chica”. Dijo saliendo de la habitación tan rápido que no pudo ver la expresión de sorpresa en el rostro del rubio.

Una vez fuera se dejo caer en el sillón, se había pasado todo el tiempo pensando en como seria la chica de Jensen, teniendo ya claro que nunca iba a tener nada con el. Después de un rato, suspiró tristemente y saco del bolsillo el móvil del otro y comenzó a buscar el nombre de la chica.

Llevaba varios minutos dando vuelta a la agenda del teléfono sin encontrar el nombre de la chica, cuando el sonido de una voz extraña preguntando por Jensen le hizo levantar la vista. Había un hombre de espaldas a el, preguntando en la mesa de información, de cabello castaño y estatura media, llevaba una gastada gabardina y por alguna razón le parecía conocido. Notó como subía el tono de voz y le escucho mientras esperaba que se diera la vuelta para verle el rostro.

-“Eso esta mal, no se quien ha hecho la lista de familiares y conocidos permitidos, pero han cometido un grave error. Jen y yo hemos vivido juntos durante bastante tiempo como para tener el derecho de entrar a cuidarle. Mire bien otra vez, Cass Collins”.

No supo como salio del hospital, cuando reacciono estaba a varias manzanas del hospital con el móvil de Jensen apretado en su mano derecha. En su mente solo se repetían las palabras de ese hombre “ ...viviendo juntos...Cass...”



13



Jensen miro la casa que había delante suya. Había conseguido la dirección de Jared por medio de una de las secretarias de la Fiscalía, esta le contó que Jared había pedido diez días libres desde el día de su accidente, pero, desde que despertó, ahora hacia tres días, el chico no había vuelto al hospital. Le habían tenido 72 horas en observación y hoy le habían dejado salir del hospital, pero, antes de ir a casa había decidido buscar al casi abogado. Las enfermeras le habían cotilleado que Jared no había salido del hospital mientras estaba en coma, pero, extrañamente no había vuelto desde que despertó. Llamó al timbre y espero mientras observaba el pequeño jardín que rodeaba la casa que el castaño tenia alquilada. Oyó el sonido de la puerta y se volvió para encontrarse con un semidesnudo Jared que le miraba sorprendido.

-“Mmm, Hoola,... Jay”. Apenas podía separar los ojos de la visión de un Jared solo vestido con unos vaqueros desgastados, rotos y a medio cerrar.

-“Jensen, veo que ya te dieron el alta, ¡que rapidez!. Claro, como estabas bien cuidado, me imagino que la recuperación ha sido mas rápida”.

Le miró sorprendido, Jared por norma siempre sonreía, era algo inherente al joven, pero ahora, le miraba de forma seria, incluso le lanzo una mirada al reloj que lucia en su muñeca, como si la inesperada sorpresa estuviera retrasándole. Ni siquiera sus palabras había sonado como suyas.

-“Si, bueno, me cuidaron bien en el hospital. Pero, bueno, venia a darte las gracias, me dijeron que estuviste allí mientras estaba en coma y como no había vuelto a verte, pues...”

-“Oh, bueno, no creí necesario volver, después de todo ya le tenias a “EL” cuidándote”.

-“¿Qué?, ¿A quien tenia en el hospital?”.

-“¡Oh vamos!, estaba allí, sabes?, le vi, escuche como le llamabas cuando despertabas. Pero, que mas da...”.- Hizo una pausa pasándose la mano por la cara, como si estuviera muy cansado.-“Mira gracias por venir a agradecerme lo que hice, pero, creía que no tenias a nadie para cuidarte, así que me quede para hacerlo, si hubiera sabido de tu “novio”, le hubiera avisado antes y me hubiera ahorrado el estar allí. Ahora si no te importa tengo prisa”.

Jared comenzó a cerrar la puerta pero no llego a hacerlo, ya que Jensen se lo impidió sujetando la puerta.

-“Espera, ¿De que estas hablando?, yo no tengo ningún novio”. Jensen no entendía nada, por eso empujo la puerta y entró dentro de a casa haciendo que el castaño retrocediera.-“Jay yo nunca...”.

-“¡Jodete!. Es la ultima vez que me mientes, no quiero escucharte, mejor dicho, no necesito escuchar tus mentiras otra vez”.

Jared simplemente se dio la vuelta y caminó atravesando la entrada, no iba a hacer un numerito echando al rubio, simplemente le ignoraría.

-“¡Maldito sea Jared, no se de que estas hablando!. No tengo a nadie, y desde luego nunca he tenido un novio”.- Jensen le agarro de un brazo tirando de él haciéndole girar para enfrentarlo.-“ Jay nunca he estado con otro hombre que no fueras tu”.

Jared le miraba furioso.-“Sabes, todo este tiempo, a pesar de lo que ocurrió, creía que tu eras especial. Había hecho borrón y cuenta nueva, pero, esta claro que todo era una mentira, “Tu novio” en el hospital, dejo muy claro que llevabais tiempo viviendo juntos. Me mentiste todo el tiempo. Dijiste que no sentías nada por mi, por que tu no eras gay, esta claro que esa no era la razón. Lo que no entiendo es porque dijiste eso, simplemente con decir que no te gustaba hubiera bastado”.

-“¡Maldita sea Jared!, claro que me gustas y que sepas que nunca he vivido con...¡Mierda Cass!”.

-“Vaya, ¿Ahora si recuerdas a tu pareja?”.

-“El no es mi pareja. ¡No!, no, no era mi pareja, pero además, ¿De que conoces a Cass?, es imposible que tu le hayas visto”. Jensen le miraba extrañado, Cass era el único chico con el que había vivido, pero, por causas evidentes, era imposible que Jared y Cass hubieran coincidido, al menos en este plano astral.

-“Bueno, el fue tan amable de darse a conocer e el Hospital. Además fue fácil reconocer su nombre, llevabas todo el día susurrándolo y llamándole en sueños”.

Mientras hablaban, habían llegado a una pequeña sala donde un enorme sofá ocupaba casi todo el espacio delante de un gran televisor, Jensen se sentó mientras trataba de organizar el caos que tenia en la cabeza.

-“Jared, es difícil de entender, pero, no pudiste ver a Cass en el hospital, es imposible”.

-“Ahora, resulta que no se a quien veo”.

-“Jared, Cass esta muerto. Murió antes de que te conociera”.

-“¿Qué?, ¡Vete a la mierda! Y deja de mentirme, le vi, las enfermeras también le vieron, todos pudieron verle reclamando su derecho a cuidarte. El estaba allí y yo también recuerdas?, así que, no trates de engañarme, era un castaño de pelo revuelto, mas o menos de tu altura y bueno, no...no le vi la cara, bueno mejor dicho, no quise vérsela. De todas formas, ya sabes, Cass, el tío con el que...”.

-“Jay, Cass era mi compañero, era policía como yo, vivíamos juntos, es mas, estábamos juntos desde el colegio, y es verdad que él era gay, pero jamás tuvimos algo. Le quería como a un hermano pero nada mas”.

-“¡¡Ya deja de tomarme el pelo!!.

Jensen le miro sorprendido. Sabia que normalmente seria imposible que Jay le viera, pero, nada era normal con Cass, y como este ya le había confesado que podía meterse en lo sueños del castaño, tampoco le extrañaría que este pudiera también verle. Así que resoplando tomo una decisión y se levanto para acercarse al otro.

-“Tranquilo, no estoy tomándote el pelo, solo espera un momento de acuerdo?”.- Espero unos segundos hasta que vio la pequeña inclinación de la cabeza de otro y entonces, dándole una sonrisa de disculpa grito.-“Caaaasssssss, se que estas por aquí, siempre estas donde yo estoy, así que arrastra tu culo, ven aquí y sobretodo, deja que Jared te vea”.

Espero durante unos minutos mientras observaba la cara de sorpresa del castaño, que parecía no saber como reaccionar. Iba a volver a gritar, cuando escucho el sonido de un bostezo llegándole desde el sillón donde había estado sentado antes, así que se dio la vuelta y allí estaba. Cass en su postura favorita, es decir, tirado en el sofá con las manos detrás de la cabeza, los pies cruzados a la altura de los tobillos y una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro. Miró a Jared, pero el seguía observándole de forma extraña, al parecer todavía no había visto a Cass.

-“¿Puedes hacerlo?”.-Dijo mirando al tumbado.

-“Que si puedo hacer ¿Qué?”.-Jared le contesto confundido.

-“No, tu no, solo dame un momento, de acuerdo?.- le dijo a Jared para después volverse otra vez hacia el sofá.
-“ Vamos tío, el te vio, por tanto se que puedes hacer que te vea. Hazlo ahora”.

-“Vamos, Jen, es divertido ver su cara de susto”.

-“Por favor Cass. Querías que lo arreglara, pues ayúdame, sabes que si no lo haces será y difícil que me crea”.

-“Sabes, si de verdad te quiere, debería confiar en ti con lo ojos cerrados”. Dijo mientas se incorporaba.

-“Si claro, con mis antecedentes es fácil que me crea, vamos, hazlo, por favor”. Dijo avanzando en su dirección y parando a escasos centímetros suyos.

Mientras los dos hablaban, Jared miraba asombrado al rubio, a su entender, este debía manifestar algún daño en la cabeza debido al golpe recibido, ya que estaba hablando con un sofá, bueno, él decía que era alguien muerto. Pero sabia claramente, que aquello no era real, el tipo estaba bien vivo, lo había vivito y coleando en el hospital.

Cass miro sonriendo al rubio y se acerco para dejar sobre sus labios un pequeño beso, después se separo y le miró guiñándole un ojo.- “Sabes que esto puede crearle un trauma, verdad? además de significar el principio o el final de toda posible relación, ok?. Si se lo toma bien, será divertido meterme en otra vida diferente a la tuya, si se lo toma mal...no se los de arriba como se lo tomarían. Así que, ¿Estas seguro de querer que me vea?”.-Vio el gesto del otro afirmando y con un suspiro, se separó de Jensen para encarar al castaño.-“Bien, allá vamos. Hola Jared”



14



Jared abre los ojos cuando la luz que entra por la ventana ilumina toda la habitación, hoy es sábado, y normalmente, duermen hasta tarde, pero hoy es un día especial. Hoy es el aniversario de la muerte de Castiel, y aunque en cierto modo sabe que no esta “muerto de verdad”, ahora que conoce la historia de amistad entre Jen y Cass, no puede evitar sentirse triste, cuando Cass murió, una parte de Jen también murió, y esa jamás la conocería.

Se gira despacio para observar al hombre que duerme a su lado y no puede evitar sonreír feliz. Todos los malos ratos del pasado han merecido la pena, ya que por fin, esta junto al hombre que quiere.

Recuerda como Jensen después de salir del hospital le busco para hablar, extrañado de que el no hubiera ido a visitarle, pero por entonces, el estaba realmente enfadado con el rubio, ya que acababa de conocer la existencia de quien el creía que era el novio de Jen.

Decir que no le gusto que fuera a buscarle seria mentir, al contrario, le hizo sentirse muy importante, aunque solo fuera como amigo. Pero lo mas extraño que sucedió aquel día, no fue la repentina aparición de un castaño partido de risa en medio de su salón, ni que él declarara estar muerto desde hacia algunos años, ni siquiera los esfuerzos de los otros dos tipo para convencerle de que no estaba loco.

No, con todo eso, lo mas extraño fue ver como Jensen se ponía colorado, cuando Cass comenzó a canturrear una canción para el desconocida, que decía algo así como “...lo cuentas tu o lo cuento yo. Decídete, decídete...”, después recuerda que el rubio se levanto lentamente murmurando algo sobre muertos metijosos y se acerco lentamente a donde el permanecía sentado, le echó una mirada extraña durante unos segundos (que mentiría si no dijera que le puso bastante nervioso) y después simplemente se sentó en sobre sus piernas, dejando las suyas caer por los lados, quedando a caballito sobre el.

No recuerda muy bien las palabras, algo sobre ser un estupido, perder años a lo tonto y querer recompensarle por hacérselo pasar mal. Lo que si recuerda muy bien son los besos salvajes y entregados de Jensen, la forma de demostrarle que no estaba mintiéndole a base de dejarse llevar en cada beso, mostrándole la diferencia entre los besos culpables de hacia unos años, y los besos generosos y entregados de esa nueva situación.

No pudo decir que no, y mira que trato de negarse, quiso parar de una vez, morderle para que se alejara, vengarse de lo que le hizo, pero le fue imposible. Jensen era todo lo que había querido desde que le conoció y, aun pensando que no tenia ninguna posibilidad, el le habría matado por una. ¿Qué se suponía que iba a hacer?. Ahora tenia la oportunidad de su vida, Jensen le estaba rogando por una oportunidad e incluso, el amigo muerto de su Je..., de Jensen también le estaba embrujando a base de pucheros, para que le diera otra oportunidad al rubio. No pudo negarse, sería de estupidos hacerlo.

Lo que tampoco tiene muy claro, es como ha llegado en menos de dos meses, a vivir en una nueva casa, mas grande que la suya alquilada, en uno de los mejores barrios de la ciudad, con Jensen, con Cass y dos cachorros abandonados.

Lo de vivir con loa cachorros esta bien, le encantan los perros, así que sus niños son como sus hijos, intocables para los extraños y achuchables por parte de Jen y Cass (al que también los perros parecen ver y sentir).

Vivir con Jen es ...lo mejor que le ha pasado en la vida. Cada día están mas unidos y se complementan mejor, todo les resulta tan perfecto, que Chad y Cris han tomado a costumbre de llevar cosas dulces en los bolsillos y tíraselas cuando se ponen “Demasiado pastelosos”.

Lo que de verdad es difícil es vivir con Cass, si vivir, porque NO SE VA. Nada, no hay forma de que se vaya y la verdad, a veces...como que corta un poco el rollo el estar tirado con tu pareja en el sofá, y saber que ese mirón puede estar en cualquier parte observándote. Bueno observando a tu chico, que, por mucho que diga Jen, esta claro que a Cass se le van los ojos tras el rubio, y ya bastante mal lo pasa, cuando piensa en Jen debajo de la ducha, todo mojado, desnudo, sexi y disponible para que Cass se aparezca y le observe a placer.

Y que coste, que al final le ha cogido cariño al dichoso ángel. Si, porque después de todo han decidido llamarle así (bueno, decidirlo, decidirlo, lo decidió él solito. Jen y el, solo han tenido que acostumbrarse a llamarle así), ahora cada vez que quiere darse importancia se anuncia como “el ángel del amor gay”, lo que suele hacer que Jensen se parta de risa. Cass suele ser muy divertido, servicial, indiscreto, irreverente, nervioso, curioso....Vamos que, viendo como es de muerto, prefiere no pensar en como seria vivo.

Así que, casi todos los días discuten, casi siempre en broma, por lo que sea, da igual ropa, que política, que deporte. Y si no, es Jen el que entre bromas se mete con “el cupido gay”, por no estar disparando flechas por ahí.
Y lo que casi siempre pasa es que Jared y Jensen terminan marchándose de la habitación de la misma forma.

-“...¡Pero, ¿No estabas muerto?....”

La siguiente frase suele cambiar, “quien te ha pedido tu opinión”, “no sabia que fueras un experto..”, “Vale, tenias razón, ahora lárgate a lanzar flechas”

Y el ángel, que siempre tiene que decir la ultima palabra siempre suele añadir algo en voz lo suficientemente alta para que el otro, o los otros le escuchen.

-“Ssippp..., puede que ese muerto, pero mientras hay vida hay esperanza y, si lo que hacéis cada rato que estáis solos, demuestra cuanta vida tenéis...¡chicos vosotros tenéis mucha vida!, así que...¿Podéis prestarme una poquita mas?”.



Fin





Escena cortada. (Porque soy muy pudorosa):

Un día cualquiera después de empezar la verdadera relación entre los chicos.



Jared sabe que en algún momento se volvió un celoso compulsivo, porque no puede ser normal lo que siente por el pecoso con el que vive. También sabe que después de todo, no tiene ninguna razón, Jen no ha vuelto a mirar a una mujer, bueno, mirar si, no es ciego, pero no ha coqueteado con ninguna, al contrario es como si ni siquiera las viera. Respecto a los tíos, nunca le ha visto mirar mas de la cuenta a ninguno, así que en realidad no tendría porque sentirse mal.

Bueno, eso seria así, si sus vidas fueran normales, pero, no lo son. Vamos, ¿Quién puede tener una vida normal, con un fantasma, ente o similar, ángel del amor o lo que sea, viviendo en casa?. Vale, incluso, puede que aceptara eso, ya que, después de todo, la mayoría de las veces resulta divertido.

Pero la diversión se acaba cuando ve las miradas del puto ángel hacia Jen. Y sabe que no hay nada allí, que nunca lo ha habido, y desde luego nunca lo habrá, que Jensen solo lo quiere a el. Pero el puede ver los sentimientos de Cass en su mirada, sentimientos que normalmente el de la gabardina cubre con una mirada lujuriosa (que por cierto, no entiendo porque siempre se la quita y la deja encima de su lado de la cama, aunque no sea real, el siempre la ve allí y cuando va a quitarla desaparece, una bromita mas del capullo del angelito). Pero a veces la lujuria cae y se ve el inmenso cariño que siente por Jensen.

Con ese cariño, esta acostumbrado a “luchar”, esta seguro de lo que Jensen siente por el, pero la lujuria...... no es justo, Cass puede ver a Jensen en cualquier momento y situación. Por eso, hace unos días, llegaron a un acuerdo con el ángel, este podría deambular libremente, por toda la casa menos su dormitorio y baño, claro que también hubo que prohibirle las ventanas de dichas habitaciones.

Jared sabe, que tendrá que acostumbrase a eso, o a tener un mirón permanente, pero también sabe otra cosa que Jensen dejo caer en medio de una conversación, Cass nunca se aparece en la comisaría, nunca.

Por eso esta ahí, acaban de correr y se han separado para ir a ducharse, pero, hoy Jared tiene otros planes, así que en silencio ha entrado en el vestuario de la policía, atrancando la puerta, sabiendo que normalmente dispone de cerca de una hora hasta que cambien el turno y lleguen los primeros a cambiarse.

Escucha los ruidos y distingue el sonido de la ducha, por lo que empieza a quitarse la camiseta que deja al lado de la usada por Jen, se quita el resto de la ropa escuchando la voz del rubio cantar una canción y no puede evitar empalmarse, le encanta esa voz grave y sexi.

Se acerca lentamente hacia la zona de las duchas y allí puede verle envuelto en vapor, y es ahí donde deja de respirar. Jensen se ve perfecto, desnudo, húmedo, deseable y follable en todos los sentidos.

Sabe que Jensen de primeras no va a querer, sabe que su trabajo es lo mas importante del mundo, y que no va a arriesgar nada, pero esta vez no va a ceder. El tiene tanto que perder como Jensen, pero, quiere hacerlo, necesita hacerlo por lo menos una vez, poseer a Jensen, sabiendo que al menos nadie muerto va a estar allí.

Por eso se acerca hasta la espalda del rubio y huele el olor que despide, el agua a retirado ya el olor a sudor, que también le encanta, dejando que el olor de Jensen se empiece a mostrar. Sabe que el gel que esta echando en sus manos ahora mismo no tiene olor, por eso, sabe que el olor de Jensen se va a impregnar en todo su cuerpo, pero no le importa, así va poder sentirlo cerca durante todo el día. Espera mientras observa los músculos de su espalda moverse, las pecas resaltando sobre su piel, sintiendo que su boca se hace agua solo con pensar en lo que va a pasar a continuación.

Ve como el rubio se acerca a la pared para dejar el bote, y es entonces cuando entra en el cubiculo y pasando sus brazos por su cintura le obliga a pegarse a la pared, pegando su cuerpo al del rubio que revuelve asustado entre sus brazos.

-“¡¡Que demonios!!, Suéltame joder, ¿qué quieres?, no ...”. –La verdad es que Jensen se ha asustado, estaba pensando en la relación que tiene con Jared y estaba tan concentrado que ha dejado que le pillaran con la guardia baja. No deja de removerse, tratando de conseguir algo de espacio para poder defenderse, pero el tío, porque lo que siente clavándose en su espalda esta caro que no es una hebilla, ¡Maldito depravado!. Trata de golpearle con la cabeza en la cara, pero el muy maldito le esquiva mientras deja escapar una pequeña risita que extrañamente le suena conocida. Pero lo que de verdad le descoloca es el mordisco que recibe en su nuca, y que hace que se remueva mas enérgicamente al sentir como el otro se pega mas a su cuerpo.

-“Ssssss, tranquilo Jen, solo déjate llevar, te prometo que seré bueno contigo, muy bueno”.

-“¿Jared?, ¡Joder, tio!, eres un capullo, suéltame...”.

-“No, esta vez vas a ser lo que yo quiera, aquí y ahora. Voy a dejarte apoyado contra esa pared y voy a follarte hasta que termines gritando mi nombre”.

-“Jared aquí no, sabes que ...”

-“No, aquí si. Ahora no hay nadie ni lo habrá por lo menos en una hora. Eso significa una hora solos los dos. Solos, entiendes ”.

Es entonces cuando Jensen comprende lo que ocurre y deja de luchar para volverse a mirar al castaño por encima de su hombro, guiñarle un ojo de forma picara, y apoyar las manos en la pared, mostrando así que esta dispuesto a aceptar todo lo que Jared quiera hacerle.

Y lo que le hace es crear un camino de besos y mordiscos que atraviesa su cuerpo de norte a sur, mientras su manos acarician toda la piel que pueden abarcar. Jared sabe que debería prepararle, pero decide hacerlo solo con su boca, quiere sentir la estrechez de Jensen, así que comienza a jugar con la lengua en su entrada, humedeciéndola un poco solamente, escuchando los gemidos cada vez mas audibles, hasta que decide que ya esta bien y se incorpora para de una sola vez meterse en el rubio.

Jared quiere a Jensen, eso esta claro, pero se podría decir que le quiere mucho mas cuando esta enfundado en su interior, sintiendo su calor y su estrechez, entonces es cuando se siente en casa, cuando sabe que por fin Jensen es suyo.

Cuando terminan de hacer el amor, se duchan entre besos dulces y se visten entre arrumacos para abandonar tomados de la mano el vestuario. Es entonces cuando las puertas se cierran y cuando se mueve algo en el ambiente, un suspiro se escucha y una figura masculina se hace visible.

-“Nunca entenderé a este chico, tan brusco y rudo como parecía y mira por donde, se me derrite con unos besitos en el cuello. ¡joder, podía haberlo sabido antes!.



Fin.

BABY BANG: "PERO...¿NO ESTABAS MUERTO? -1-
myssy
tabora
“Pero...¿No estabas muerto?”

de Tabora.



Prologo.



Apenas eran las cuatro y media de la tarde, los habituales todavía no habían llegado y el local, visto desde afuera se veía igual que hacia dos años. Dos años, tanto tiempo y tan poco.



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-“¡¡JENSEN!!, Joder tío, dile a la parienta que deje de dar la barrila, si no te ha llamado cinco veces en diez minutos no lo ha hecho ninguna”.

Jensen le miro sorprendido, había dejado a Cass hacia veinte minutos en la universidad de Stanford porque necesitaban recoger unos informes que el otro había pedido a un colega de otra sección. Habían echado a suerte quien volvía a la comisaría, y la mala suerte que parecía acompañarle ese día, la misma que hizo que su móvil no funcionara, decidió que Cass fuera el que se quedara observando a los estudiantes y que el tuviera que regresar hasta la comisaría. Había quedado en regresar tan pronto recogiera los informes, por eso, era extraño que Cass fuera tan insistente.

- “De acuerdo, ¿Dejó algún recado?”- Vio el ceño fruncido de Chad y añadió mientras hacia un gesto de disculpa.- “Vale, vale, ya le llamo”.

Se dirigió a su mesa y marco el móvil de Cass mientras agrupaba los informes sobre el caso que necesitaban, espero tranquilo, pero la llamada termino por cortarse, volvió a marcar pero ocurrió lo mismo. Extrañado, miro el teléfono durante varios segundos, como si creyera que el aparato fuera a darle una explicación y finalmente levanto la vista y dirigiéndose a Chad que le miraba sonriendo desde su mesa, entonces dijo unas palabras que cualquier policía odiaba tener que decir.

-“Alerta todos, compañero en peligro”.



1



Jensen se dejo caer en el sofá del apartamento, se sentía agotado, demasiado cansado porque apenas comía y dormía, pero sobretodo se sentía solo. Hacia dos meses que Cass había muerto en un estupido accidente cuando un camión de reparto se había quedado sin frenos en el Campus, Cass salía del coche cuando el camión apareció llevándoselo por delante.

Primero no pudo evitar sonreír, recuerda que incluso soltó una pequeña carcajada. ¡Por favor!,¿Quién moría como los dibujos animados? Cass, estaba claro que él era el único al que le podía pasar esa cosa, pero luego la crudeza de lo que vio le hizo reaccionar. El cuerpo que había debajo del camión era el de su mejor amigo, el tímido chico hijo de emigrantes que le había acompañado desde el instituto, el mismo que se hizo policía porque el le convenció de que podrían ser compañeros toda la vida, el tipo que le hizo visitar siete tiendas de muebles hasta que consiguió un sofá cómodo, económico y que combinaba con las cortinas, el mismo chico que le sonreía coqueto y bromeaba delante de los compañeros sobre la noche “movidita” que habían tenido. El que el primer día había provocado que en la comisaría creyeran que eran pareja, un error que le costo mucho tiempo hasta borrarlo, hasta que, pasado el tiempo toda la comisaría comprendió de Cass podía ser gay, pero Jensen era muy macho y sino que se lo preguntaran a las camareras de los bares situadas en un radio de tres kilómetros a la redonda de la comisaría.

Mentiría si dijera que Cass nunca se le había insinuado, pero jamás había pasado nada entre los dos. Entre risas Jensen siempre le rechazaba, le quería mucho, pero no de esa forma. Y ahora, no tenia nada, Cass no iba a volver para meterse con su forma “paleta” de ligar ni bromearía diciendo que le había escuchado susurrar su nombre mientras tenia un sueño húmedo. Cass había muerto. Muerto.

Bueno, le quedaban los sueños. Desde hacia unos dos semanas, había empezado a soñar con Cass. Los primeros días eran cosas tontas, algo relacionado con historias del colegio, el primer chico de Cass, la primera chica de Jensen y las carcajadas de Cass cuando se lo contaba, la vez que huyendo de un pesado en la academia se metió en su cama...Pero la noche anterior había sido diferente, Cass le había hablado de su muerte, incluso le había echado en cara que ni siquiera para ir al funeral se hubiera puesto una corbata decente que combinara con sus ojos verdes. Había despertado nervioso, esa conversación era típica de Cass, pero, no le había gustado escucharle hablar de su propia muerte. Después de tranquilizarse, había cerrado los ojos, esperando dormir un rato pero no consiguió hacerlo.

Por eso estaba tan cansado, así que se recostó en el sillón y pensó en dormir un rato, pero entonces lo escucho.

-“Hey tío, ¿De verdad te vas a quedar un viernes noche en casa? ¿Es por mi?, ¡Jo tío, de verdad me querías!, ¿Me vas a hacer duelo?, ¿Vestirás de negro y te negaras a ligar?- Cass se movió acercándose y sentándose en el borde del sofá.-“Vaya, vaya, ¿Sabes? podías habérmelo dicho cuando estaba vivo, te hubiera enseñado lo que un buen chico como yo podía hacer con un tipo como tu”.

-“No me apetece salir, salir un viernes sin ti no es divertido. Vale, ya se que es como si fuera un sábado normal, tu ibas por tu parte y yo por la mía, pero, joder te hecho de menos”. Vio como el otro chico sonreía y añadió al ver el guiño coqueto del otro.- “Eres un pervertido, sabes que lo hago en el buen sentido, te quería mucho, pero no de esa forma”.- Jensen había hablado casi sin darse cuenta, sin pensar en lo que significaba estar hablando con Cass.

-“Si, si... palabras. Pero te recuerdo que yo estaba allí, no podías vivir sin mi presencia, sin mis consejos, y sobretodo sin mirar mi culo menearse por el apartamento”. Cass se acerco mas, hasta pegarse a su lado ya allí permaneció unos segundos en silencio, después levantó una mano y le acaricio la rasposa mejilla lentamente hasta poner su mano sobre los labios del rubio. –“Escucha, se que me echarás de menos, pero, hay mas chicos guapos por ahí,... Ya, ya, “No soy gay”, vale, entonces eres bisexual, yo lo se, el instituto entero lo sabia y la comisaría entera lo sabe... Cariño, el único que no lo reconoce eres tú. ¿De verdad crees que no veía como mirabas el culo de los chicos del equipo de baloncesto, o como mirabas a los otros aspirantes en la academia, cuando nos teníamos que duchar juntos?”.

Jensen trató de protestar pero no tuvo ninguna oportunidad con los suaves dedos del otro reposando sobre sus labios.

-“NO, no, déjame decirte las cosas que no he podido decirte antes. Puede que “nunca” hayas tenido nada con otro chico, ja, ja... no te creo, pero bueno, déjalo pasar. Además ¡Dios sabe que yo lo he intentado muchas veces!, pero llegara el momento en que otro te atraerá y se que el se enamorara de ti como un tonto y tu no vas a saber como reaccionar. Y ahora, por desgracia, se que no voy a estar ahí para ayudarte, así que, solo trata de no lastimarlo”.

Jensen le miraba fascinado, por un lado sabia que era imposible que Cass estuviera allí hablando con el, pero, por otro lado, lo que decía era justo lo que él le diría, la forma de expresarse, de mirarle, de tocarle. Así que no dijo nada, simplemente siguió escuchándolo mientras le observaba grabando en su cabeza todos los gestos típicos Cass.

-“Hey, deja de devorarme con los ojos, lamentablemente, ahora no vas a poder intentar algo conmigo, pero, deberías salir a dar una vuelta, creo que podrías conocer a alguien importante en el bar de Ellen, ya sabes que esta muy cerca de la universidad y hoy, es noche de hermandades. No quiero que te quedes solo, necesitas un chico guapo a tu lado, y como ahora no estoy... No se Jensen, deberías ir, tengo un presentimiento, ya sabes “sabiduría de ángel””.

Dean sonrió al escuchar la ultima frase y cerro los ojos mientras recordaba a un Cass de 18 años disfrazado de ángel intentando ligar con un “supermacho jugador de rugby”, ya no recordaba la cantidad que se habían apostado pero Cass le había asegurado que conseguiría acostarse con el jugador solo hablando seriamente con él, sin insinuarse, solo convenciéndole con su sabiduría, de que acostarse con un verdadero ángel como el, le traería suerte para el próximo partido. Jensen perdió la apuesta, Cass consiguió una noche salvaje y el jugador... bueno nunca supieron si ganó o perdió el siguiente partido.

Abrió los ojos esperando ver aun risueño castaño, pero se encontró solo en la habitación, miró buscándole pero él no estaba allí. Cass nunca volvería a estar allí y el empezaba a pensar que se estaba volviendo loco.

2


Jared miro dentro del bar desde la ventana que daba al callejón, desde allí él no era visible, así que podía respirar tranquilo por unos minutos. El "Harvelle's" parecía tranquilo, no había grupos de estudiantes alborotando, ni parejitas achuchándose. La mayoría eran tipos mayores, con aspecto de duros pero hablando tranquilos, como si estuvieran a gusto en aquel sitio. Miro hacia la calle y entonces se decidió, necesitaba un sitio donde protegerse hasta que decidiera como volver a la fraternidad, así que, dando un suspiro se dirigió a la puerta.

Jensen estaba hablando con Ellen sobre los chismes que llegaban por allí de la universidad, el caso en el que trabajaban cuando Cass murió, seguía abierto y no tenían nuevas pistas, así que allí estaba buscando toda la información que pudiera conseguir.

-“...ese chico denuncio al otro, pero nunca llego a nada, el otro era un niño de papa y tenía muchos testigos de que estaba en otro sitio cuando atacaron al chico, creo que termino regresando a su casa. Luego esta el vuestro, el que mato a su novia, nadie supo porque lo hizo y el siempre se declaro inocente, pero, todas las pruebas estaban en su contra así que...¡¡¡Pero que demonios!!!”.

Dean estaba acodado sobre el mostrador escuchando a la mujer hablar, Ellen era viuda de un policía y mantenía muchos contactos con compañeros y soplones de su marido, por eso ella siempre era una buena fuente de información. Cuando Cass le sugirió en sueños que viniera verla, supo que tenia que hacerlo, ella siempre les había dado buenos soplos sobre algunos casos.

Estaba bebiendo una cerveza cuando Ellen se incorporo mirando hacia la puerta asombrada, eso le hizo reaccionar soltando la botella y desenfundando ante el grito de la mujer. Dean no se había parado a pensar en lo que ocurría a sus espaldas y no sabia que podía encontrarse cuando giro, arma en mano, a enfrentar lo que fuera que había asustado de esa forma a Ellen, pero desde luego no pensaba encontrar a un gigantesco chico apenas vestido con unos boxer y ¿Pintado de rosa y con plumas?.

Las carcajadas tardaron apenas dos segundos en estallar por todo el local, la mayoría de los clientes habituales, estaban acostumbrados a que en noches como esta apareciera algún universitario en busca de ayuda, pero la visión de esta noche tardarían mucho en olvidarla.

Jared aguanto como pudo las risas, sabia que iba a ocurrir, pero el saberlo no hacia mas fácil el tener que continuar allí de pie, esperando a que esos tipos dejaran de reírse. Mientras eso pasaba trataba de pensar en cosas útiles, recordar donde había dejado la llave de su habitación, pensar si en el pequeño botiquín tenia algo que sirviera para desinfectar las heridas que tenia en los pies o si tenia unas pinzas con las que intentar sacar todo lo que debía tener clavado por su cuerpo después de huir de los estúpidos de la fraternidad corriendo por el parque. Los golpes que le habían dado antes de huir no le preocupaban, estaba demasiado acostumbrado a que le humillaran y golpearan por ser gay pero, las posibles heridas infectadas de los pies o de cualquier otro sitio si podían influir en sus clases prácticas.

Dean rió durante un rato como todos los demás, pero algo en la expresión del chico hizo que se sintiera incomodo, tal vez fuera que parecía resignado a lo que le estaba ocurriendo, como si estuviera acostumbrado. El solo se había quedado allí parado, esperando que todos ellos dejaran de reír.

-“Dean, ahí tienes una oportunidad de conocer la universidad desde dentro, novato, inocente y gay por lo que se puede ver. Venga, Cass se sentiría orgulloso de que ayudaras ese chico”. Le susurro Ellen mientras le empujaba suavemente separándole de la barra.

No supo en que momento comenzó a caminar hacia el, pero cuando se paro a su lado y le miro de cerca fue cuando se dio cuenta de lo alto, joven e inocente que en verdad parecía, a pesar de ese aspecto resignado.

-“Hey, te ves como si necesitaras ayuda”.- Escucho nuevas carcajadas y no pudo evitar sonreír.-“Quiero decir, ¿Debajo de toda esa pintura rosa, estas bien?”.

Sam se sorprendió al escuchar la voz grave tan cerca suya, la verdad es que no le había visto acercarse y ahora al oírle, lo único que pudo hacer fue fijar la vista en unos increíbles ojos verdes mientras trataba de descifrar lo que el tipo le estaba diciendo. Pero las nuevas carcajadas le hicieron que tensara la mandíbula y dejara de mirarle ignorándole, bonitos ojos pero, al parecer, era otro con ganas de dejarle en ridículo.

Por unos segundos, cuando esos extraños ojos estuvieron fijos en los suyos, Jensen se olvido de todo lo que le rodeaba, pero el contacto duro muy poco y cuando el chico le ignoro fue como recuperara todos sus sentidos nuevamente.

Cuando por fin se hizo el silencio, Sam vio a la mujer detrás de la barra y se dirigió despacio hacia ella.

-“Perdone, soy Jared Padalecki, estudio y vivo en Stanford. Yo quería saber si me dejaría utilizar su servicio y después su teléfono para llamar un taxi. Bueno, es evidente que no llevo dinero encima, pero le puedo asegurar que mañana le traeré lo que usted crea conveniente por las molestias...”.

-“Traquilo chico, puedo dejar que uses mi baño, pero no creo que vayas a solucionar mucho tu caso, además, aunque llamaras a un taxi, ninguno te llevaría a la universidad, no esta noche y desde luego no en tu estado”.

-“Pero, necesito volver y...”

-“Ademas el campus ya esta cerrado a estas horas, así que, tendrás que buscar un sitio donde pasar la noche”.

Jensen había estado observando al chico, alto, unos 15 o 20 centímetros mas alto que el, delgado pero de músculos perfectos y marcados, piernas firmes y un culo... ¡Pero qué demonios! Sacudió la cabeza mientras se regañaba a si mismo, ¿Qué demonios hacia mirándole el culo a ese chico? Decidido, avanzo hasta ponerse al lado del chico que en ese momento hablaba con Ellen y ella, al verle acercarle le hizo un pequeño guiño y dejo caer que el chico tendría que buscar un sitio donde quedarse.

-“Hey, oye, solo quería ayudarte”- Dijo mientras le tomaba del brazo obligando a que le volviera a mirar.
-“Tranquilo soy policía, Ellen me conoce, me llamo Jensen y puedo ayudarte”.

Jared se sorprendió al ver al tipo otra vez a su lado, pero algo en su forma de mirarle hizo que se decidiera confiar en el, así que, le dio una pequeña sonrisa y acepto la mano que el rubio le alargaba.

-“Soy Jared y si, creo que necesito algo de ayuda...”.

No pudo evitar sonreír suavemente al verle bajar la mirada, estaba seguro de que debajo de aquella pintura que recubría casi toda su cara y cuerpo se había sonrojado.

-“Sip, he podido verlo, pero Ellen tiene razón, ahora no podrás entrar en el campus de ninguna manera. Mira tengo un sofá libre en casa y una gran bañera disponible, si quieres usarla. Mañana puedo acercarte a la universidad a primer hora”. -Vio la mirada seria de chico. -“Tranquilo, soy de fiar y me temo que va a ser el ofrecimiento mas legal que obtengas por aquí”.


3


Jensen separaba un poco de sopa mientras escuchaba el sonido de la ducha, había buscado un pantalón de chándal y una camiseta para que el chico se vistiera y los había dejado en su habitación junto con un desinfectante y unas vendas para que se curara las heridas de los pies. Se sentía incomodo por la mentira que le había dicho a chico al comentarle que tendría que dormir en el sofá ya que, a pesar de tener otro cuarto, era el de su compañero. La verdad es que el cuarto de Cass seguía como cuando el estaba vivo y Jared podría dormir en la cómoda cama del otro, pero mientras viajaban hasta su casa había decidido poner unas cuantas barreras, iba a ser amable con el chico todo lo que fuera necesario y un poco mas, pero, no iba a ponérselo fácil.

No sabía muy bien porque había tomado esa decisión, tal vez fuera por el nerviosismo que le había empezado a recorrer desde que le había parado en medio del bar, o tal vez porque cuando venían había recordado las palabras de Cass en el sueño. El no se sentía gay y nunca había reconocido nada, pero Cass siempre había bromeado con el como si lo fuera, como si supiera cosas sobre el mismo que el no sabía. Y vale, había veces que le gustaba mirar a otro tío, pero, tenia una disculpa, siempre eran tipos de cuerpos perfectos, musculados... ¡Joder, eran seres hermosos!, no había nada malo en mirarles. Además, también él también miraba a las mujeres hermosas.

Escucho como la ducha dejaba de sonar y se sentó a esperar que el microondas sonara para calentar también un poco de carne para el chico. Tenia que pensar como actuar con su futuro espía. Ellen le había dado una buena idea, novato, universitario y si tenia que regirse por la pintura y las plumas y por las miradas de reojo que había sorprendido, gay.

Podía acercarse al chico como un amigo, un tipo con el que podría contar si necesitaba algo, pero eso no le permitiría pasar tiempo moviéndose por la universidad sin llamar mucho la atención. La mejor opción era aprovecharse de esas miradas. Bueno, el chico era joven y como ya había podido comprobar, debajo de toda esa pintura, había un cuerpo bonito, muy bonito.

Escucho el ruido de una puerta cerrarse y dejo salir el aire despacio, dispuesto a empezar la función, según el chico actuara el tomaría un camino u otro.

Jared estaba nervioso y dolorido, nervioso porque Jensen era policía y no sabia si iba exigirle que declarara sobre lo que le habían hecho y eso podía traerle muchos problemas con la fraternidad. Además era el hombre más guapo que había visto en su vida. Había tratado de no quedarse mirándole con la boca abierta, pero sabia que él le había pillado varias veces mirándole durante el viaje. No sabia si Jensen era gay así que no iba a atreverse a hacer algo que le ofendiera y además, aunque lo fuera, no podía saber si él le gustaba.

Además no había podido sacarse algunas piedras o cristales de las heridas de los pies, por lo que necesitaba que el rubio le ayudara, no podía permitirse ofenderle y que le echara a la calle.



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Jensen se dejo caer sobre la cama todavía sintiendo el placer recorriendo todo su cuerpo, a lo largo de su vida de adulto había recibido muchas mamadas, pero ver a Jared sonrojado, recibiéndole en su boca y moviendo su lengua de esa forma... ¡Joder! adoraba que el chico hiciera esos ruidos de placer mientras se acariciaba al mismo ritmo que le aceptaba en su boca.

Cerró los ojos como solía hacer, aislándose del otro, sabia que se estaba portando como un verdadero capullo pero, necesitaba terminar con la investigación, Cass indirectamente había muerto por ella, así que tenía que cerrarlo, por él. Ahora , después de casi tres semana siendo el novio de Jared, podía pasearse libremente por el campus, y lo mejor era, que no tenia que actuar de modo encubierto, los capullos de la fraternidad le conocían como el poli que rescato a Jared y se enamoro del chico rosa, en el bar del edificio de Derecho, los camareros le servían directamente un café según entraba a esperar a que Jared terminara las clases, y el servicio de seguridad del campus le conocía del tal forma que cuando veían su impala acercarse levantaban directamente la barrera sin pedirle una acreditación. Todo eran ventajas, ¿verdad?

Sintió el cuerpo de Jared acurrucarse a su lado y no pudo evitar acercarle para abrazarle mientras se dormía. El chico era un encanto, divertido, inteligente, educado, guapo y con un cuerpazo de muerte. Todavía recordaba lo que sintió al verlo aparecer en su cocina la primera noche, se había dado cuenta de que Jared estaba muy bien, pero cuando entro en su cocina con una camiseta negra demasiado apretada, mostrando todos sus músculos y un pantalón también negro, que ceñía unas caderas delgadas y un culo perfecto... Ya de por si, eso, resultaba muy atrayente, pero lo que le hizo perder el norte fue ese rostro, ahora libre de pintura. Tal vez no era tan guapo como él mismo, Jensen se sabía guapo y no era un necio para no reconocerlo, pero la cara de Jared era bonita, masculina e incluso a pesar de eso infantil, con ojos rasgados de un color indefinible, sonrisa tímida, en aquel momento y hoyuelos en las mejillas.

Se quedo sin respiración directamente, todo el aire abandono su cuerpo de repente y supo que de haber estado levantado se habría caído. Casi había podido escuchar las risas y la voz de Cass en su oído, animándole a lanzarse sobre esos labios finos que le sonreían tímidamente.

Pero había sido el sonido de la voz del chico lo que le había hecho reaccionar aceptando el plan que había esbozado apenas hacia unos minutos. Después del todo, si tenía que hacerse pasar por gay al menos lo haría con alguien que estaba para comérselo.

Y aquí se encontraba, en la habitación de una fraternidad, abrazando el cuerpo del chico más atractivo que había tenido la desdicha de conocer y tratando de encontrar el sentido a un caso que había surgido de unos simples comentarios entre varios policías delante de unas cervezas.


4


Gregg les había estado hablando de una abogada que había estado rondando por su despacho, se había negado a irse sin hablar con alguien que le hiciera caso, hasta que finalmente y después de una llamada de “alguien importante” Gregg se había visto amablemente obligado a escucharla. Ella representaba a la familia de una importante familia ganadera del oeste, al parecer el hijo pequeño J. Davis, había estado en Stanford una temporada, época que se acabo cuando apareció muerta su ex novia. La chica había muerto de una paliza y el carácter del muchacho era bastante agresivo, por lo que sumaron dos y dos. Davis en todo momento negó que se hubiera acercado a la chica aquella noche, pero el testimonio de un profesor de la universidad que le reconoció saliendo de la fraternidad de ella le llevo directo a la cárcel, eso, a pesar de que el chico había presentado algunos testigos, no muy fiables por su estado alcohólico. El había seguido gritando a todo el mundo que era inocente y sus padres habían empezado a gastar cantidades ingentes de dinero en abogados que pudieran ayudar a su hijo.

Amanda Clark era abogada de un caro bufete, su detective había seguido las pistas que el universitario les había dado. Por lo visto era verdad que el chico una noche de borrachera había golpeado a su novia, ella le había perdonado y el, a cambio, había aceptado dar un curso sobre agresividad y como evitarla. Pero algún tiempo después la chica le había abandonado después de una discusión en la biblioteca, delante de muchos testigos, dos días después esta apareció muerta. El chico le había contado a la abogada que alguien le había querido chantajear dejando fotos de mujeres maltratadas en su habitación pidiendo dinero por no denunciarle, el no hizo caso a pesar de que los intentos de chantaje se repitieron hasta tres veces, siempre según lo que la abogada le había contado a Gregg, hasta que finalmente el día 14 de marzo la policía le despertó en su habitación, acusándole de haber asesinado a golpes a su ex novia. En el juicio, su abogado, no había creído favorable que contara eso, ya que sonaba a mentira, y además no tenia ninguna prueba, ya siempre había roto las fotos y las cartas.

Gregg no sabía muy bien como actuar y ya tenía demasiados casos entre manos, así que lo había comentado con el grupo que se solía reunir en el bar de Ellen. Gerry un policía mas mayor había comentado que en el Campus no solía haber casos de asesinato, lo normal eran peleas, robos, alguna violación … y bueno claro, la violencia desatada por el alcohol y los enfrentamientos deportivos entre las diferentes universidades, quizás por eso, recordaba que, hacia un año a dos chicos que fueron a poner una denuncia por acoso. Uno de ellos era gay y había salido durante algún tiempo con el hijo de un importante hombre de negocios, lo habían dejado de común acuerdo pero al parecer “el niño de papa” había empezado a acosar al otro chico, acusándole de querer hacerle chantaje dando a conocer su relación, que hasta ese momento, había sido secreta. Lo había solucionado con una visita al ricacho, pero unos meses después, cuando se termino el curso, había recibido la visita del chico que denunció, esta vez iba a despedirse y a darle las gracias por haberle ayudado, finalmente había decidido hacer un cambio de universidad, ya que, al parecer el ricacho tenia demasiados amigos que no le ponían fácil lo de acudir a clases. Lo extraño era que el chico no había admitido querer extorsionar a su ex novio y además, él estaba seguro de que el chico no era de esos, pero la amenazas de chantaje si que habían sido reales.

Después de aquellas declaraciones de Gregg y Gerry, alguien mas contó algo sobre otro chantaje a un profesor y Cass que estaba bastante aburrido empezó a hablar de contárselo al comisario y tomar la investigación. La verdad es que en ese momento estaban bastante tranquilos en el departamento, así que dos días después el comisario Singer les había proporcionado el informe sobre el asesinato de la chica y les había dado carta verde para investigar por la universidad.

Cass había sido también el que había pedido a los demás departamentos cualquier reclamación o denuncia que tuviera como origen la universidad. Aquella mañana les habían llamado para que recogieran otros dos informes y como estaban aburridos, echaron a suerte quien iría a buscarlos. Esa fue la última vez que vio a Cass vivo. Fue su empeño el que hizo que reabrieran el caso de la chica, así que estaba dispuesto a llegar al final, por Cass. Solo por el.

5


Jared estaba molesto, sabia que el había sido el que dio el primer paso en su relación con Jensen, literalmente se había lanzado a sus brazos, todavía asombrado de que un tío como el quisiera estar a su lado. Vale, sabia que era bastante atractivo pero, Jensen era… bueno él era espectacular, mas mayor, con una profesión excitante y bueno en la cama… Bueno en la cama… eso era exactamente lo que le tenía molesto.

Vale, no es que el no fuera romántico pero, lo de pasear, cenar, visitar el campus, conocer nuevos sitios… bueno, estaba bien en cierta proporción, pero, ¡Joder!, Jensen parecía evitar cualquier acercamiento durante el día, bueno los besos no, esos estaban bien. La boca de Jensen era adictiva y esos labios. Bueno, decir que no soñaba con esos labios sobre su polla seria mentir, pero eso no había pasado todavía.

Se habían tocado, rozado, e incluso la noche anterior Jensen se había corrido sobre su culo, pero ni siquiera lo había penetrado, se había limitado a rozar su entrada, jadeando mientras por primera vez le hacia correrse con su mano.

No podía evitar sentirse perdido, Jensen había sido el primero en hablar, le había dicho que él le gustaba mucho, pero que apenas era un niño y él un hombre con un trabajo peligroso y sin tiempo para una relación. Se había sentido tan feliz que se había lanzado a devorar esos labios que le perseguían en sueños. Jensen era divertido, encantador, se preocupaba de todo lo que le rodeaba, iba a buscarle a clase o le esperaba en el bar cuando el se retrasaba por estar terminando algún trabajo. Había terminado haciéndose amigo de casi todo el mundo e incluso algún profesor había terminado hablando con ellos mientras comían algo en el bar central del campus. Él era perfecto, pero…

Vale, eran adultos, se suponía que tenían necesidades, pero, había veces que Jensen parecía no sentir ningún tipo de deseo por él, mientras que, en su caso, apenas podía mantener las manos lejos del rubio.

-“¡Hey, vaquero!

Jared dejo de pensar en su relación con Jensen cuando escucho la voz del profesor Ezequiel En realidad a el no le daba ninguna clase, pero Jared había acudido a su despacho alguna vez. El profesor daba clases en la facultad de Psicología pero ofrecía sus servicios como psicólogo para los estudiantes del campus. Jared había acudido a su consulta al principio, cuando se sentía agobiado por los otros estudiantes por su inclinación sexual, después lo había dejado, pero hace unos días se habían encontrado por un pasillo y el hombre le había preguntado por su flamante novio. No recordaba exactamente como había terminado en su despacho contándole todo lo referido a Jensen, lo feliz y a la vez, lo mal que se sentía cuando el rubio rechazaba sus avances. El había sido el que le dijo como enfrentar al rubio haciéndole ver que el también tenia que “implicarse” en la relación, que no podía ser él sólo el que le acariciara y le hiciera mamadas, Jensen no podía seguir dejándose hacer sin darle nada a cambio.

-“Hola profesor Ezequiel”. Dijo sonriendo, aunque era fácil ver que era una sonrisa triste.

-“Oh, vaya. ¿Estas bien?, no pareces muy alegre hoy”. Dijo mientras le tomaba del brazo y le empujaba suavemente hacia un lateral del pasillo.

Jared le miro sin dejar de sonreírle de la misma manera. Después de que el le reclamara, Jensen se había implicado mas en la relación, pero, todavía no habían llegado hacer nada sexual que implicara su boca y no fuera besarse, y desde luego nada de penetraciones. Aun así la relación había mejorado, prueba de ello era la buena noche que habían pasado juntos.

-“Estoy bien es solo que…”.

-“Oh, vaya es por él, ¿no? Te dije que intentaras mejorar la relación, pero, solo si te sentías muy seguro de mantenerla. Ya te avise de que los policías solían ser violentos. ¿El te ha hecho algo?- El hombre miro alrededor y después consulto su reloj.- “Mira tengo media hora libre, podemos hablar un rato, vamos”.

Jared miro su reloj, no tenia clase hasta dentro de una hora, y Jensen no iría a buscarle hasta dentro de dos así que tal vez le vendría bien hablar con el psicólogo un rato.




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Jensen se termino de colocar la camisa dentro del pantalón y miro a la chica que le sonreía coqueta mientras se calzaba las zapatillas de deporte. Sabia que acababa de meter la pata hasta el fondo, Jared no se merecía lo que acababa de ocurrir, pero, estaba tan acostumbrado a coquetear con las chicas para sacar información y luego quedar con ellas que no había sido capaz de frenar cuando ella le guiño el ojo y le indico que le siguiera al almacén. No había sido más que sexo, y dios sabe que necesitaba meterse en un cuerpo caliente, pero ni siquiera había sido satisfactorio. Ella había sido muy buena excitándole, su cuerpo era suave, blandito y había sido muy fácil tomarla en brazos y follarla contra la pared. Había hecho eso infinidad de veces con otras mujeres, pero esta vez algo fallaba.

-“Mira esto…”.

-“Tranquilo, te he visto con tu “novio” por ahí, el es muy guapo, un desperdicio de hombre pero, mejor para mi, aunque es una pena que le engañes así. Pero, lo dicho, yo gano”.- Se acerco lentamente y le beso suavemente en el cuello para después alejarse. -“Ya sabes donde encontrarme cuando… necesites sexo de verdad”.

Mientras la miraba salir no podía dejar de pensar en Jared, en como sus besos le hacían sentirse bien y sin embargo el ultimo beso de esa mujer le había hecho sentir sucio. Se apoyó lentamente en la pared y se dejo escurrir hasta quedar sentado mientras recordaba la expresión dolida del castaño cuando él trataba de evitar los acercamientos, cuando después de correrse no le retribuía el favor, dejando que el mismo terminara por su cuenta.

-“Eres un jodido cabrón, lo sabes, ¿no?”.

Ni siquiera abrió los ojos, se limito a esconder la cabeza entre los brazos que tenía apoyados sobre las rodillas. En cierto modo haba estado esperando esa conversación, así que solo hizo un ruido de aceptación.

-“Joder Jensen, ya no es por la investigación, por mi se puede ir a la mierda, pero, joder, ese chico te quiere. Lo sabes, sabes que desde el primer momento se enamoro de ti, y tú…apenas le has dado una oportunidad”.

Se escucho un ruido fuerte de algo que caía al suelo y Jensen levanto la cabeza para encontrar a un enfadado Cass que miraba unas cajas vacías de refrescos.

-“Me gustaría hacer eso con tu cabeza, tal vez así te entrara un poco de sentido común. Ese chico podría ser lo mejor que te ha pasado en la vida y tu a la primera, tiras cualquier oportunidad”.

-“No soy gay”.

-“¡Joder Jensen, hasta cuando lo vas a negar! Mira puede que no lo seas, pero entonces eres bisexual, lo sé…¡¡No me pongas esa cara!! ¿Sabes?, nunca he entendido porque lo has negado siempre, pero supongo que es tiempo de que te confiese algo”. – Cass se sentó a su lado, apoyando su cabeza en la pared, mirando al frente.

-“Recuerdas el campamento de “Rio Culebra”, esa vez que te enfadaste conmigo...”.

Jensen dejo de mirarle mientras recordaba aquella época, aquellos días que casi había conseguido olvidar.-“Ya te explique lo que me ocurría”.

-“Lo se, me explicaste que te habías sentido incomodo al saber que yo era gay. ¿Sabes?, yo estaba tan feliz porque volvieras a ser mi amigo y que me aceptases que nunca te dije que te vi”.

Jensen sintió que la sangre abandonaba su cuerpo. -“¿Qué viste?”.

Cass sonrió suavemente mientras ponía una mano en las rodillas del otro. -“Yo te había contado lo de James y tu te enfadaste y me dejaste solo en la tienda de campaña para irte con el jefe de grupo. No me gustaba dormir solo y tú llevabas dos días sin hablar conmigo, pero pensé que, si me acercaba cuando estuvieras durmiendo, tal vez podría quedarme a tu lado y marcharme antes de que despertaras. Así que lo hice, entre en...”.

-“¿Nos viste?”.

Cass hizo una mueca triste y asintió mientras contestaba.

-“En ese momento, él se levantaba de la cama mientras te decía que ya conocías las dos formas, que deberías elegir cual te gustaba mas o simplemente aceptar lo que te llegara”. –Cass suspiró y le dio una pequeña sonrisa. –“Tú estabas desnudo en su cama, en esa época yo solía fantasear contigo, con tu cuerpo desnudo, pero esa noche, apenas te mire, no podía dejar de mirar tu saco extendido en el otro lado del cuarto, tu deberías estar en él, no en la cama de ese estupido. Creo que nunca he entendido porque te acostaste con él y no conmigo, pero bueno, tal vez fue lo mejor”.

-“Cass yo...”.

-“Tranquilo, hace tiempo que deje de preocuparme por eso. Esa noche tampoco pude dormir, pero, al día siguiente tú entraste en la tienda y me abrazaste, me dijiste que nada haría que nos separáramos mientras no tratara de acostarme contigo, que eso lo estropearía todo. Y yo acepte, tu estabas allí otra vez, conmigo, el resto me daba igual”.

-“Todo este tiempo lo has sabido”.

-“Nunca me ha importado, era tu vida, no se si te gustó o no, pero con los años te he visto con un montón de chicas, pero, también te he visto mirar a tíos que quitaban el aliento. Mira sé que has seguido con este caso por mi, pero, ese chico esta enamorado de ti y le vas a hacer mucho daño. Y no solo por lo de esa chica, le estas utilizando y ¡Joder Jensen ni siquiera le has hecho una mamada! Te he visto conocer a una tía y a la media hora hacerle de todo. Sin embargo a Jared a penas eres capaz de acariciarle”.

Jensen había permanecido mirando sus manos sintiendo que de verdad merecía todo lo que Cass le estaba diciendo. ¿Diciendo?

¡¡Mierda, Cass otra vez!!


6




Jared salio del "Harvelle's " sin mirar, no podía creer que hubiera sido tan estupido y lo peor es que había tenido todas las pruebas delante suya. Jensen nunca había empezado nada, siempre fue él. Si fuera por el rubio nunca hubieran hecho nada mas que darse unos cuantos besos y ya. Solo había sido un juego, un polvo gratis y ni siquiera eso. Sabía que algunos hetero jugaban de esa forma con algunos gay, pero nunca creyó que Jensen le pudiera engañar así. Además no había sido sólo eso, desde el principio todo fueron mentiras, no había nadie en su casa que les impidiera verse allí, solo se había acercado a él para poder entrar en el campus y sobretodo, ni siquiera era gay.

Jared sintió que las lagrimas comenzaban a desbordarle los ojos y empezó a buscar un pañuelo, por eso no vio el coche que se dirigía lentamente por la calle, solo escucho el frenazo y el golpe contra el suelo.




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Hacia cinco días que no veía a Jared y extrañaba la risa del chico, sus hoyuelos, la forma en que le abrazaba, la sensación de sentirle entre sus brazos, las conversaciones sobre dibujos animados y las carreras por el campus en las que terminaban tumbados en el césped mirando como anochecía mientras se contaban lo que habían hecho durante el día.

Sabia que había estropeado la relación con Jared y la investigación, pero, no había podido continuar engañándolo, vale que no le estaba mintiendo sobre las cosas que hablaban, sobre lo que opinaba, sobre lo que le contaba sobre su vida, sobre lo bien que se sentía cuando estaban juntos pero, todo había empezado mal, con mentiras. Todavía recordaba la expresión de dolor de Jared cuando le dijo que no era gay e incluso que había tenido relaciones con una chica mientras se suponía que estaban juntos. El había aguantado sin derrumbarse que le confesara que le había utilizado para introducirse en el campus e investigar unos casos pero, se había deshecho cuando le contó lo otro.

No sabia que esperaba cuando se decidió a contarle todo, pero desde luego, nunca se le había ocurrido que sentiría ese dolor en el pecho, ni esa sensación de soledad que ni siquiera con la muerte de Cass había sido tan fuerte.

Abrió la puerta del apartamento y dejo el correo sobre la mesa mientras iba a buscar una cerveza, después se descalzo y se sentó en el sofá dejando reposar la cabeza sobre el respaldo ¡Joder, le echaba de menos!

La noche que Jared le dejo, bebió hasta emborracharse, Ellen le dejo dormir en el bar, pero a la mañana siguiente le machaco a base de bien, al principio le había animado a conocer al chico para tener una tapadera en el campus, pero, cuando conoció a Jared y su forma de ser, lo convirtió en su protegido. Por eso no estaba muy contenta por como había actuado con él y por eso, él había evitado ir por el "Harvelle's", no se sentía muy cómodo.

Aunque ahora que lo pensaba, tal vez Jared continuara yendo por el bar y si dentro de un rato iba por allí, tal vez podría verle, él le había dicho que no quería volver a verle, pero si era por casualidad... Dio un gruñido mientras se incorporaba, Jared no podría culparle y Ellen seguramente le apoyaría, o eso esperaba.

Se fijo en las cartas y se levanto a cogerlas, había dos del banco y una sin remite que decidió dejar para el final, después de todo seguro que era publicidad.



“La policía debe dar ejemplo...que pensarían tus superiores si descubrieran que no solo eres un maricón de mierda, sino que, te lías con la primera zorra que se te cruza y cuando te cansas de joderle, te lías a golpes con el chico. Pobre estudiante, tal vez la próxima vez se te vaya la mano, o se nos vaya a nosotros, ¿A quien crees que culparan?.

¿Crees que a los periódicos les interesaría tu noticia?.

Reúne 3000 dólares y tal vez el chico llegue a final de curso entero. Tienes hasta mañana cuando tendrás noticias nuestras”.




Jensen leyó por tercera vez la carta, ¿Qué demonios era eso? Bueno estaba claro lo que era, pero ¿De donde habían sacado la idea de que el golpearía a Jared? Tan pronto la había leído corrió hacia la comisaría. Singer había puesto a Chad, Cris y Steve a trabajar con él y lo primero que les había mandado hacer era buscar a Jared y traerle para interrogarle. Necesitaba saber que estaba bien, pero además tenia que saber con quien había hablado, ya que, además de la chica de la cafetería, a la cual también había mandado a buscar, no sabia quien mas conocía el hecho de que le había engañado.


6


No fue difícil resolver el caso, los chantajistas no se
Esperaban que él reaccionara así y además tan rápido. La noche que recibió la carta nadie de su departamento durmió, tampoco Jared ni la chica, aunque esta apenas tuvo que hablar después de escuchar a Jared.

Jared, pese a lo ocurrido entre los dos, acepto que el estuviera presente en el interrogatorio, todavía recordaba el aspecto del chico, con el lado derecho del rostro amoratado, y el mismo brazo en cabestrillo. Cuando le vio, cerro los ojos angustiado, en verdad parecía como si alguien le hubiera golpeado. No había sabido nada del accidente de Jared, por lo que había sido una sorpresa ver el estado en el que se encontraba.

Fue Steve el que le interrogó sacando poco a poco la información, haciendo que Jensen se diera cuenta del daño que le había hecho a Jared, daño que él había tratado de mitigar hablando con uno de los profesores, un psicólogo. Ese tipo J. Ezquiel se había convertido en el paño de lagrimas de Jared durante el tiempo que estuvieron juntos, eso ya de por si no le gustaba a Jensen, pero, había algo mas, así que investigo todo lo que pudo sobre el tipo.

La mala experiencia de despertar a las cinco de la mañana a un sorprendido chico y aguantar sus exabruptos para hacerle recordar su estancia en Stanford y los malos ratos que paso por causa de un antiguo novio no fue tan mala cuando el chico le reconoció que el profesor Ezequiel había sido un buen amigo, ayudándole y apoyándole cuando su novio le dejo.

Hablar con la abogada Amanda Clark y confirmar que el “Buen profesor” también había apoyado al chico encarcelado, antes y después de que su novia muriera, solo sirvió para acelerar las cosas.

El nudo final en la cuerda para atrapar al profesor Ezequiel lo puso Jared cuando inocentemente mientras conversaba con Cris le dijo riendo que “el pobre Ezequiel” se había llevado un disgusto cuando le vio después del accidente y le abrazo para después decirle que “Mejor estaba sin ese salvaje”. Jared contó que no le había dejado aclarar lo del accidente pero si le había dicho que había roto con Jensen después de que este le engañara con una chica de la universidad.

La pruebas eran circunstanciales pero, Singer le dio permiso para ir a por el profesor, por eso, a las 8 de la mañana el buen profesor fue encontrado en su casa en compañía de uno de los grados de la fraternidad a la pertenecía Jared. El profesor no quiso colaborar, pero el estudiante canto todo en cuanto Chad se puso en plan duro.

Todo había empezado cuando el chico empezó a utilizar los servicios del psicólogo, allí empezó a contarle sobre amigos suyos que mantenían relaciones con otros chicos, pero que por miedo a sus importantes familias tenían que mantenerlo en secreto. Ezequiel no tardo mucho en convencer al chico de meterse en su cama y para después empezar un pequeño chantaje. El primer chico se les escapo de las manos porque su “victima” denuncio que su ex pareja le estaba culpando de chantaje, eso les hizo dejarle tranquilo y elegir mejor su siguiente victima. El segundo intento lo hicieron con una pareja hetero, la chica también había contado sus problemas con su violento novio en el diván del amable profesor, pero esta vez las cosas se les fueron de las manos, Davis no quería pagar y decidieron dar un paso adelante golpeando a la chica, el problema fue que se pasaron y la chica murió. Pero eso les fue bien, los siguientes chantajes funcionaron, ya que se había corrido el rumor entre los estudiantes de que era peligroso no pagar. Todo funciono bien hasta que se toparon con Jared y su pareja, el psicólogo de forma errónea supuso que el policía seria violento y que tenían problemas en la relación, ese fue el principio de su fin. Jensen jamás hubiera golpeado a su pareja, el otro error fue reconocer en la nota que sabían que Jensen había sido infiel a Jared.



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Eso había pasado hacia dos años, después de resolver el caso trato de acercarse a Jared buscando su amistad, pero el chico no le dio ninguna oportunidad y en el fondo, creía que no merecía una segunda oportunidad con él. Además, todavía seguía muy confuso respecto a lo que creía sentir por el castaño. Por entonces se sentía solo, bueno, estaba solo hasta que Cass decidía “visitarlo”, y entonces, si que deseaba estar solo, ya que este no dejaba de incordiarle con lo estupido que había sido perdiendo de esa manera a Jay. Pero el no estaba seguro de sus sentimientos y verle de lejos, sin poder acercarse no le ayudaba.

Por esa época, en la comisaría se recibió una petición de intercambio de otra de la zona sur del país, ir a Dallas significaba estar lejos de Stanford y de Jared, y por eso Jensen se lanzo con los ojos cerrados, nada le ataba y serian dos años fuera de la circulación.


Ahora estaba otra vez allí, delante del "Harvelle's". Mañana se reintegraría a la comisaría, allí vería a los chicos pero antes quería hablar con Ellen, necesitaba saber si ella sabía algo de Jared. Cuando se fue, Jay era admitido en "Harvelle's” como un protegido de Ellen, así que ella sabría donde estaba.

Entró despacio vigilando cualquier cambio en el interior del bar, pero todo parecía estar como siempre, incluso la misma Ellen, que le sonreía sorprendida desde la barra parecía estar igual.

-“Hola forastero, cuanto tiempo”. Dijo mientras le ponía una botella de cerveza delante.

-“Hola Ellen, ¿cómo estas?”.

-“Bueno, dos años mas vieja, pero sigo en la brecha, no me he ido a ningún sitio últimamente”.

Jensen sintió que enrojecía recordando la discusión que tuvo con la mujer cuando le dijo que se iba por dos años, entonces ella le acuso de huir de Jared y el no tuvo valor para negarlo. Ellen siempre había sido muy directa así que no disimulo mas y le pregunto por Jared.

-“¿El sigue por aquí?”.

-“Claro, es un buen chico, uno mas de nosotros”.

-“¿El...?, ¿Esta bien?, ¿Esta con alguien?”.

-“Eso no te importa, no te importo como estaba hace dos años, así que ¿Por que te importa como esta ahora? Y respecto a si tiene a alguien... deberías preguntárselo a él”.

-“Si me importaba”.

-“Entonces no debiste irte”.

-“Pero él no me dejaba ni acercarme, ¿Que querías que hiciera?”.

-“¿Que tal luchar por él?”.

Jensen la miro de forma triste mientras dejaba la botella sobre el mostrador y sacaba el dinero para pagarla.

-“Ni siquiera sabia si quería luchar por él. No sabia si quería un amigo o un amante”. Jensen se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la puerta cuando unas palabras le hicieron detenerse.

-“¿Y ahora lo sabes?”.

-“Si, ahora lo tengo muy claro, aunque no se si me servirá de algo, ahora puede que ya no tenga ninguna oportunidad de arreglar las cosas”. Contesto antes de abandonar el recinto, por eso no pudo ver la sonrisa que adornaba el rostro de la mujer y tampoco escucho el comentario.

-“Tendras que jugar muy bien tus cartas, pero tal vez tengas tu oportunidad”.


7



Jensen dejo caer la cabeza sobre la mesa golpeándola suavemente, habían pasado dos semanas desde que regresó, dos semanas en las que apenas había tenido tiempo para descansar. Al parecer Singer estaba tan entusiasmado con su trabajo en Dallas que le había ido colocando caso tras caso, turnando solo sus compañeros de trabajo. Pero lo peor no era eso, la sorpresa la había tenido al preguntar por Steve, este había sido transferido al departamento del fiscal del distrito y así que había ido a verle el segundo día después de su regreso. Y allí había tenido la sorpresa de su vida al encontrarse con un trajeado Jared que salía en dirección al juzgado en compañía del Fiscal y de Steve.

Saber que Jared era uno de los mejores de su clase no era algo nuevo, pero saber que él, sin haber terminado la carrera, había sido elegido entre todos los estudiantes para trabajar en el departamento de la fiscalía como aprendiz era una sorpresa agradable, una que le hacia sentirse orgulloso de Jay. Orgulloso de un Jared que ni si quiera le había mirado cuando se cruzaron.

Miro el reloj y descubrió que su turno por fin había terminado, ahora podría irse darse un baño y ver una peli tirado en el sillón.

-“Si claro, ¿Y que mas?, el primer viernes que tienes libre y te vas a quedar en casa”.

-“¡Mierda Cass!, tampoco me vas a dejar tranquilo aquí”.

-“Hey no digas palabrotas, los ángeles no podemos escucharlas”.

-“Si claro, los ángeles, si fueras uno de verdad estarías por ahí haciendo buenas obras, y no dándome la lata a mi”.

-“¿Y quien te ha dicho que no estoy haciendo una buena obra?”.

-“Joder Cass que...”.

-“¡Que te calles!, mira vas a ir a casa pero a comer algo, darte una ducha y a cambiarte, y luego, cuando estés presentable, iras a ver a Ellen y a los demás”.

Jensen simplemente se levanto y se fue, ya se había acostumbrado a obedecer a Cass, no le merecía la pena discutir con el, no era bueno para su salud.

Mientras conducía hasta casa pensó en Cass, bueno en lo que sucedía con él. La verdad es que había pasado por muchas etapas, le había ignorado, aceptado y negado, pero él seguía allí, apareciendo cuando quería y opinando de todo.

Al principio pensaba que solo eran sueños, pero, cuando empezó a aparecerse en sitios en los que Cass jamás había estado, simplemente le acepto y no quiso pensar mucho. Además fue cuando estaba metido de pleno en la relación con Jared y el caso del campus, por lo que no pensó mucho en el hecho de que su compañero muerto siguiera a su lado.

Pero en Dallas había tenido mucho tiempo para pensar, he incluso una noche que conoció a una psicóloga “muy amable” que entre revolcón y revolcón, le había comentado lo que le ocurría, ella le dijo que seguramente soñaba con su amigo muerto (él solo le hablo de sueños) porque había dejado un tema pendiente con el. Después de confesarle que su amigo era gay y que vivían juntos desde que salieron del instituto, ella le sugirió que tal vez debería replantearse sus gustos sexuales, que ser bisexual no tenia nada de malo y que eso le daba mas posibilidades de encontrar alguien especial. Después le sugirió que debería concentrarse en su amigo y hablar con él como si todavía estuviera vivo y entonces podría aceptar y confesarle que se había sentido atraído por el.

Jensen lo hizo, hablo con Cass esa misma mañana, en el coche, de regreso a casa. Este le sonrió, le tiró un beso y le dijo que “Ya lo sabia, pero no estoy aquí por eso”. Después de eso decidió no volver a ver a la chica, ella no era mas que alguien de una noche, no significaba nada y no le apetecía que le preguntara por su amigo o por su sexualidad.

Después de eso, decidió admitir que se sentía atraído por algunos chicos, pero, vete tu a saber porque, ahora, que había decidido hacer algo al respecto, ninguno le parecía lo suficiente alto o no tenia los ojos rasgados, o no se reía lleno de hoyuelos, o tenían un color de ojos demasiado definido, o… no eran Jared.

Y entonces sucedió, en algún momento en esos dos años acepto que se había enamorado del castaño y que por su estupidez, seguramente había perdido la única oportunidad de ser feliz.



Tal y como Cass había ordenado, comió, se ducho, se vistió y salio después de que el difunto le diera el visto bueno, al final había conseguido que le apeteciera salir y quien sabe, tal vez viera al castaño.

Tuvo que dejar el coche un poco alejado del bar, lo que le extrañó, los viernes el bar solía reunir a antiguos policías y a otros que como él salían del turno y pasaban por allí para charlar un rato con otros compañeros, pero no recordaba que hubiera tantos coches. Pero cuando entro se dio cuenta de otra cosa, vale, el sitio estaba lleno, pero no solo de la gente que ya esperaba, también había algunos grupos de chicos, y para su extrañeza, algunos de ellos le resultaban conocidos. El ver una pancarta que ponía “Feliz Cumpleaños”, le explico todo lo que no entendía, aunque, ver eso lo dejo mas extrañado, no recordaba ninguna vez que Ellen hubiera dejado el bar para celebrar un cumpleaños.

-“¡Hey, el chico importante ha llegado!”.

Jensen se volvió rápido al escuchar la voz de Chad demasiado cerca suya, por lo visto venia de dejar su chaqueta en el ropero y sin querer él se había metido en su camino hacia la barra.

-“Corta el rollo tío. Así que aquí estabais todos escondidos, ¡Menuda cara y yo sin saberlo! Además, por ser el “importante” como tu dices me he currado todos los casos desde que volví”.

Chad le hizo una mueca y siguió hablándole mientras avanzaban hacia la barra. - “Bueno alguien tenia que castigarte por irte y dejarnos sin tu fuerte protección”.

Jensen le hizo un gesto con el dedo mientras tomaba la cerveza que una chica rubia le alargaba desde la barra.

-“Hola Jensen”. La rubia le hizo un guiño mientras le daba otra cerveza a Chad que directamente se la comía con los ojos.

La miro por unos segundos, tiempo que aprovecho Chad para tirar del brazo de la chica y acercarla a el para luego darle un beso en los labios. Entonces vio la pequeña cicatriz en la mejilla.

-“¿Jo?, pero, ¿Cuándo has vuelto?, y sobretodo ¿Porque este capullo te esta besando? Apenas podía creer lo que la hija de Ellen había cambiado en los tres años que hacia que no la veía.

-“Bueno, regrese hace un año y medio, trabajo con mama y hago mis pinitos como asesora y respecto a este neandertal, bueno, el me dijo que ya estabas pillado así que no tuve mas remedio que quedarme con el”.

Jensen la sonrió de modo sexy, ella siempre había estado un poco loca por el. –“¿Y le creíste?”. Esperaba una sonrisa coqueta o un guiño, pero no el gesto serio cuando le contesto.

-“No, a él no le creí”.

La miró sorprendido, pero no pudo reaccionar ante la llegada de Ellen.

-“Hola Jensen, no sabia si vendrías hoy”.

-“Bueno, es el primer viernes que puedo salir desde que regrese”. - Vio un gesto de descontento en el rostro de la mujer, pero no sabia que había hecho para merecerlo, así que preguntó lo primero que se le vino a la mente. - “No sabia que ahora alquilabas el bar para celebrar cumpleaños de los estudiantes”.

Ellen le miro con rostro serio y le contestó mientras miraba a algún punto detrás de Jensen. -“No lo hago, es el cumpleaños de alguien muy querido para mi”.

-“¿Qué?, ah vamos, ¿El de Jo?... No espera, ese fue en enero, y el tuyo…”. Pero no pudo seguir hablando ya que Ellen se separo de la barra mientras le miraba enfadada.

-“¡DEJALO!, déjalo, al parecer ni siquiera fue tan importante como para que lo recordaras. Es el cumpleaños de Jared. Eso es lo que estamos celebrando”.

Jensen sintió que el aire abandonaba su cuerpo al recordarlo, hoy era 19 de julio, ¿Cómo no lo había recordado?

-“¿Él esta aquí?”.

-“Claro que esta aquí, invitó a todos sus amigos a venir”.- Hizo un gesto mientras buscaba por toda las sala.- “¡Ah si, mira, al lado de Jonson!”.

Jensen se volvió sintiendo todo el cuerpo en tensión mientras buscaba la imagen del chico que apenas había visto una vez desde que volvió.

OTRA VEZ ...INTENTANDOLO.
myssy
tabora
Vale, no tengo remedio. Se que deberia escribir de vez en cuando, pero la verdad no tengo mucho tiempo y cuando lo tengo prefiero intentar leer algo o charlar un ratito con quien encuentre por el msn (lo cual tampoco hago todas las veces que quisiera).

Voy a intentar escribir otra historia para el Baby Bang II. Asi que veremos si esta cuenta sigue funcionando. Espero estar mandando el mensaje a donde tenga que mandarlo.

Un beso para quien gaste su tiempo leyendo esto.

fic "El reina de los mares" II
myssy
tabora
El L.J me lo corta, asi que si alguien ha conseguido llegar hasta aqui...


CAPITULO 6




Cuando llegó a su habitación, Jensen se tumbó en la cama. Se sentía agotado física y mentalmente. Se suponía que no tenía que trabajar ayer noche, pero su jefe le había llamado a última hora, por lo que no había dormido en toda la noche. No le había importado hacerlo, ya que, aunque tenía la entrevista al día siguiente, estaba bastante confiado, sabía que su proyecto era bueno y esperaba poder convencer a los entrevistadores de que él era lo que ellos buscaban. Pero ahora nada tenía sentido, había soñado con trabajar en ese estudio y poder dejar atrás toda su vida, pero por lo visto tendría que esperar a otra oportunidad.

Cerro los ojos pensando en Sam, no... en Jared. En el Sr. Padalecki.

Jared Padalecki, el heredero del mejor estudio de Arquitectura de la ciudad, el empresario más joven y una futura promesa en el mundo de las edificaciones. El mismo chico confundido que conoció hacía unos años, el único con el que se dejó llevar, entregándose en cada caricia, haciendo el amor como siempre había deseado hacer y que se lo hicieran. El mismo que le abandonó en su cama sin una sola palabra.

Se incorporó, sintiendo que la angustia le hacía empezar a jadear, no podía tener una crisis de ansiedad, era lo suficientemente pobre para poder permitirse esas cosas, así que decidió intentar dormir un rato. Ahora se alegraba de no haberse despedido del restaurante italiano en el que trabajaba los fines de semana, despertaría con el tiempo justo para ir a trabajar.




Jared observaba asombrado el edificio de apartamentos, esa era la dirección que constaba en el informe que el jefe de personal había hecho sobre Jensen después de seleccionarle para la entrevista. Él nunca había mirado este informe y había perdido varias horas buscando al rubio en la dirección que había puesto en el currículum. Allí le habían informado de que Jensen había vivido allí hasta hace seis o siete meses, cuando el inquilino con el que el rubio vivía se fue de viaje. Saber que el rubio había estado viviendo con otro tipo le había dejado una sensación de desazón en el cuerpo, pero decidió ignorarla, Jensen ahora estaba solo, o eso quería creer, así que pensaba buscarle y aclara las cosas con él.

Miró el aspecto del entorno: no era el peor barrio de la ciudad, pero si uno de los más humildes, y la gente que vivía en él no se describía exactamente como trabajadora, más bien todo lo contrario. Comprendió por qué el rubio no había puesto esta dirección en el currículo. Su situación debía ser bastante mala si tenía que vivir en uno de esos apartamentos.


Llevaba cerca de media hora tratando de localizar el apartamento de Jensen, pero no había sido capaz de encontrar ni siquiera un buzón a su nombre. Había preguntado a varias personas, pero ninguna había sabido contestarle, así que ya empezaba a pensar que él no vivía allí. Entonces vio a una mujer mayor que entraba con una bolsa y decidió describirle a Jensen, así que le preguntó si conocía a un chico rubio muy guapo, estudiante y que siempre llevaba cuadernos muy grandes. Su asombro no tuvo límites cuando supo que, en realidad, él sí vivía allí, en una habitación en el último piso.





Jensen salió de la ducha y se secó lentamente. Apenas había dormido, y cuando consiguió hacerlo había soñado con Sam y la noche del barco, sólo que esta vez Sam-Jared sí se había despedido de él. Lo había hecho diciendo que “era una buena follada, pero no pensaba contratarle porque sólo era un camarero sin título, ya que el de aparejador no valía, porque no había un bar en su diseño”. Después de eso, no volvió a dormirse, por lo que, cansado de dar vueltas, decidió salir y ducharse, con suerte a esas horas no habría nadie ocupando la ducha. Cuando terminó de afeitarse se ajustó el albornoz y salió rumbo a su habitación. Se vestiría y saldría hacía el restaurante, quizás pudiera conseguir algo de comer antes de empezar su turno.

Acababa de elegir la ropa que iba a ponerse cuando alguien golpeó la puerta. Sorprendido, ya que nadie solía visitarlo, la abrió. No sabía a quién esperar, pero desde luego no esperaba al imponente Sr. Padalecki.

Jared terminaba de subir por las escaleras cuando vio la figura en albornoz alejándose por el pasillo. Al momento le reconoció, pero la situación le dejó desconcertado el tiempo suficiente para que Jensen desapareciera en la última habitación del pasillo. ¿Qué hacía Jensen paseándose en albornoz por el pasillo? Curioso, abrió la puerta que Jensen acababa de cerrar, encontrando un pequeño baño más o menos limpio con signos de acabar de ser usado.



Todavía abrumado por lo que estaba encontrando, Jared no sabía que esperar cuando llamó a la puerta, pero la imagen de un Jensen con el vaquero sin cerrar y nada en la parte de arriba le dejó sin palabras. El pelo alborotado y todavía húmedo, los ojos muy abiertos al igual que la boca por la sorpresa y el sonrojo que comenzaba a aparecer en su rostro le hicieron desear besarlo, abrazarlo y no soltarlo jamás.

Suspiró, tratando de aclarar sus ideas. Jamás tendría una oportunidad con el rubio si no aclaraba lo sucedido en el barco, así que dio un paso, entrando en la pequeña habitación y obligando a Jensen a retroceder.

-“Hola, Jen”.

Jensen, por su parte, no sabía que pensar. En la puerta de su miserable habitación estaba Jared Padalecki, con su impecable traje y sus caros zapatos, el hombre para el que hubiera estado dispuesto a hacer cualquier cosa por trabajar con él. No, con él no, en su empresa, eso es. Por trabajar en su estudio hubiera hecho cualquier cosa, pero él no iba a contratarle, estaba seguro, él solo recordaría que era un simple camarero con el que se había dado un revolcón, por eso no comprendía que hacia allí dentro de su habitación. Cuando escuchó su voz llamándole como aquella noche, no pudo evitar temblar, y cuando él avanzó dentro de la habitación dio un paso atrás. Aquella vez él también entró en su habitación, sólo esperaba que esta vez no fuera tan violento.

Le observó nervioso durante unos segundos, tratando de averiguar que hacer, entonces recordó que él le mintió respecto a su nombre. Así que, tomando aire, decidió tomar las riendas de la conversación.

-“Lo siento, Sr Padalecki, pero no le conozco lo suficiente para que me tutee y por ese nombre solo me llaman mis amigos, y, desde luego, usted no lo es”.

-“Jen, por favor, necesito hablar contigo, aclarar todo lo que sucedió aquella noche”.-Dio un suspiro al tiempo que se pasaba la mano por la cara.- “Se que lo estropeé todo, pero estaba asustado... Por favor, habla conmigo”.

Jensen se alejo todo lo que podía, le parecía estar reviviendo la última noche. No temía a Sam por la misma razón, pero sí lo hacía en otros aspectos. Él le hacía sentir cosas que nunca sintió por otro hombre, y esos sentimientos le habían hecho mucho daño la otra vez. -“Lo siento, como he dicho no te-le conozco... será mejor que se vaya”.

-“¡Maldita sea, Jen! No quiero irme, necesito hablar contigo. Te busqué durante mucho tiempo y, ahora que te he encontrado, no pienso perder la oportunidad de aclarar las cosas”.-Trató de calmarse al ver el rostro serio del rubio, así que cerró los ojos e hizo lo primero que se le ocurrió.- “De acuerdo, dices que no me conoces, bien... Me llamo Jared Padalecki, pero una vez mentí a alguien importante para mí, diciendo que me llamaba Sam. Puedes llamarme como quieras, pero habla conmigo, yo te aseguro que estoy encantado de hablar contigo”.

Jensen le miraba serio, no sabia como actuar con este S-Jared que estaba en la mitad de su destartalada habitación dispuesto a hablar con él. Entonces recordó su proyecto y lo que los tipos de la entrevista habían dicho, parecían estar muy entusiasmados con su idea, eso le hizo sospechar.

-“¿Por qué estas aquí?”.

-“Te lo he dicho, necesito hablar contigo sobre lo que ocurrió entre nosotros”.-Aprovechó que el rubio parecía distraído para acercarse y tomarle de los hombros.- “Sabia que estaba haciendo una tontería cuando me marche de esa forma, pero... Mira, ¿podemos sentarnos y hablarlo despacio?”.

Le observo durante unos segundos y terminó asintiendo con la cabeza, para después, con la misma, señalar la cama. Pero Jared no le soltó, simplemente le condujo del brazo, haciendo que se sentara de lado en la cama, haciendo el lo mismo enfrente del rubio.

-“Lo que te conté en el barco era verdad, tenía una novia, pero ella termino dejándome y acusándome de ser gay. Yo no lo sabía, nunca había tenido una relación con un chico o chica antes, pero mi madre también me dijo lo mismo, por eso me regaló el pasaje. La verdad es que fui a la aventura y no sabía que iba a encontrarme, suponía que tal vez algo de sexo con algún chico, sexo que me aclararía las cosas, así que iba dispuesto a aceptar lo que pasara. Y lo que pasó es que apareciste tu”.-Por un momento dejo de hablar y, como si no pudiera evitarlo, levantó la mano y le acaricio la mejilla suavemente.

-“La primera vez que te vi estabas en la piscina. Aquel tipo, Tom se llamaba, estaba molestándote. Al principio no te veía, pero luego te levantaste y ya no pude dejar de mirarte, te acercaste un momento, me hablaste y dijiste dónde trabajabas. No pude dejar de pensar en ti, y cuando por la noche te vi en el café... no podía evitar mirarte, eras perfecto, guapo, inteligente, me entendías, coincidíamos en muchas cosas... Apenas podía creer que fueras real y, entonces, no se lo que ocurrió, pero tú te fuiste enfadado y yo...bueno, estuve bebiendo el resto de la noche. Supongo que se podría decir que eres el culpable de mis primeras borracheras”.-Terminó de decir guiñándole un ojo.

-“Hey, no puedes culparme por algo en lo que yo no tuve nada que ver”.

-“Tranquilo, solo era una broma. Fui yo el estúpido, tú no me obligaste a hacer nada”.-Se quedó callado por unos segundos y, después, retomó su narración.-“La siguiente noche iba a buscarte, quería aclarar lo que había ocurrido, pero alguien me invitó a una de las discotecas, allí... bueno conocí a un chico, bebimos y... bueno, me di cuenta de que SÍ era gay. Después, cuando iba a buscarte, conocí a Tom y a sus amigos y... bueno, cuando llegué a tu trabajo te vi salir con otro tío. Él era mayor y no dejaba de meterte mano y tú te reías... No pude evitarlo, así que os seguí hasta su cuarto.”


CAPITULO 7



Jared se levantó y se alejó como si necesitara separarse de Jensen, como si se sintiera herido por el rubio, que le observaba en silencio, recordando todas las cosas que el había sentido al mismo tiempo que Jared.

-“Se que no tenía derecho, que no había nada entre tú y yo, pero me dolió, me sentí traicionado, y lo más gracioso es que de verdad no había nada, no tenía por que sentirme así. Terminé bebiendo y tomando cosas... bueno, hice más que beber esa noche. Todavía hay cosas que no recuerdo muy bien, pero creo que, además de eso, me debí follar a todos los rubios que se dejaron. No es que esté orgulloso, pero lo hice con todo aquel que me recordaba a ti... Esto lo he ido recordando con el tiempo, pero hay cosas que no vuelven a mi cabeza, por ejemplo, no sé cómo pasé el último día, pero sí recuerdo la noche. Esa jamás la he podido olvidar”.

En medio del último párrafo, Jared se había apoyado en la pared mirando hacia el suelo, pero ahora levantó la cabeza, mirándole a los ojos mientras hablaba.

-“Sé que estuve a punto de hacer algo horrible y que te hice daño en algún momento, pero también sé que fuiste tú el que supo manejar la situación y él que hizo posible la mejor noche de mi vida”.- Suspiró y dejo de mirarle, enfocando de nuevo el suelo.–“Cuando desperté, de alguna manera recordaba todo, cómo te arrinconé y estuve a punto de obligarte... ¡Joder, te deseaba tanto que estuve a punto de violarte!”.

-“Pero no lo hiciste”.

-“Porque tu lo impediste, volviste la situación a tu favor, no creas que no lo sé, también lo sabía esa mañana. Creo que esa fue una de las razones por las que me fui, me sentía culpable, todavía me siento. Tu fuiste amable conmigo, yo te deseaba y...”

-“S-Jared, no pasó nada, no habría pasado nada si no fuera porque te fuiste, me dejaste como a una puta. ¡Maldito seas! ¿Sabes cómo me sentí? ¿Cómo me he sentido todo este tiempo? Ni siquiera consigo tener una relación normal... siempre somos tres y no dos”.-Jensen dijo la ultima frase en bajo, pero Jared la escuchó.

-“¿Tres?”.

Le miró y supo que había llegado el momento de poner todo sobre la mesa, le había buscado y ahora estaba allí, dispuesto a escuchar, y por Dios que pensaba decirle todo lo que pensaba. -“Sí, tres. Al parecer tú no eres el único que no ha olvidado. Me gustaste cundo te conocí, resultabas adorable con toda esa confusión que arrastrabas, pero también, por eso mismo, eras peligroso, por eso quise alejarme de ti. A mi entender no eras más que un niño confundido, dirigido por su madre, un niño que no sabía lo que quería. Un niño adorable y peligroso”.-Dejó de hablar y se levantó para empujar al más alto en dirección a la cama, ahora hablaría él.- “Me gustabas mucho, pero sabía que serías un problema. Aún así, te espere el segundo día, pero tú no apareciste ni de día ni de noche. John era un buen tío, ya nos conocíamos de otro bar en el que trabajé, y... bueno, el siempre estuvo loco por mí, creo que aún lo está... Te esperé, sólo con que hubieras ido y me hubieras hablado, yo... pero nunca llegaste. Él estaba allí y yo necesitaba que alguien me abrazara. Quería que fueras tú, sabía que sería un problema, estaba dispuesto a correr el riesgo... pero nunca apareciste”. –Dejó de hablar y caminó hacia la pequeña ventana, asomándose por ella mientras seguía hablando.- “Cuando la última noche te vi con esos tipos, me dolió. Si estabas con ellos era porque eras de igual forma y la verdad es que ellos eran unos capullos. Supuse que debía olvidarme de ti definitivamente. Pero entonces tú me buscaste”. –Se volvió para enfrentarlo- “Me asustaste un poco, no parecías el mismo chico que había conocido, apestabas a alcohol y... creo que te habías metido algo más”.

-“No lo sé, mi madre, bueno, cuando hemos hablado de lo sucedido... pensamos que por eso no recuerdo las cosas, que tal vez Tom me dio algo, no lo sé”.

-“¿Habláis? ¿Tu madre sabe lo que pasó?”.

Jared sonrió haciendo una mueca.-“Sí, ella sabe lo que te hice, yo estaba hecho polvo por ello, por la forma en que te dejé, así que ella no paró hasta que le conté lo que pasó contigo. Ella estuvo de acuerdo en que fui un cabrón al utilizarte de esa forma”.

-“Vaya, creo que después de todo tu madre me va a caer bien”.

-“Ella te va a adorar, si la dejas, claro”.

-“No des nada por hecho, vaquero, todavía no sé si te mereces algo de lo que yo podría darte”.-Jensen volvió a mirar por la ventana poniéndose serio.-“Me asustaste, pero también es verdad que yo deseaba estar contigo. No quería sólo sexo, nunca me ha gustado esa opción pero... es lo que la mayoría te ofrece, y hay veces en que necesitas desahogarte o que te den un abrazo. Cuando vi que podía cambiar las cosas contigo... lo hice y te di todo lo que yo buscaba en otro hombre. No sé si tú sentiste algo, pero no fue sólo sexo. Tú parecías haber ganado mucha experiencia en ese campo en sólo dos días, pero ninguno de ellos te hizo el amor, estoy seguro. Quise que vieras la diferencia, pero, al parecer, no fui buen profesor. Lo hicimos tres veces y yo pensaba que lo habías entendido, que sabrías esperar conmigo, pero me equivoqué”. –Vio el gesto del castaño y negó con la cabeza.- “No necesitaba un despertar con flores o joyas, ni siquiera un desayuno en la cama, me hubiera conformado con un beso y una despedida cordial. Pero tú no me diste ninguna opción”.

-“Lo siento tanto, me equivoqué y lo pagué con creces, te he buscado todo este tiempo. Nunca he vuelto a hacerlo, el amor, digo. He estado con muchos hombres, pero siempre ha sido sexo, no quería hacerlo y perder tus recuerdos”.- Se levantó y caminó hasta el rubio, que le miraba sereno desde la ventana.

-“Sé que viviste con un tío hasta hace poco. No me mires así, antes de venir aquí fui a la otra dirección que aparecía en tu currículo. No te estoy juzgando, yo no pod...”

-“Era John... el tipo del barco”.-Vio el gesto de sorpresa en el otro y comenzó a explicar.- “Nos vimos más veces, hasta que hace un año y medio, más o menos, nos encontramos en la calle. Yo estaba buscando casa, había pagado la matrícula de la universidad y no tenía casi pasta para un apartamento. Me invitó a vivir con él, primero como amigos, pero él siempre quiso algo más que yo, algo que nunca pude darle… Él salía muchas veces de viaje por varios días, incluso meses, por eso duramos juntos más tiempo, pero finalmente tuve que irme, no podía darle lo que él quería, así que busqué algo que pudiera pagar y aquí estoy. Por ahora es lo único que puedo pagar, pensaba que con lo que cobraría en el... en tu empresa... Fue un error, lo supe cuando me miraste, jamás me darás el puesto, ¿verdad?”.

-“Si no hubieras salido corriendo esta mañana habrías sabido que el puesto era tuyo desde que vimos tu proyecto. ¡Maldita sea, Jen! Eres magnífico, tus ideas, la forma en que proyectaste la cubierta... ¡Joder, Jen, si no te llevo a la empresa, mis propios empleados van a echarme y mi abuelo estoy seguro de que va a desheredarme, eso sin nombrar a mi madre, que seguro que esta vez me capa”.

-“¿Estás diciendo que estoy contratado?”.

-“Sí, sí es lo que tú quieres, pero te aviso: voy a agobiarte, a acosarte, hasta que me des una oportunidad. Avisaré a quien sea, al comité de empresa, a los sindicatos, a los abogados de la empresa, a todos para que sepan lo que voy a hacer. Te necesito y no puedo perderte otra vez”.

-“Pared, estás loco, no me conoces”.-Trató de serenarse, no podía ser verdad, estaba soñando con un cuento de hadas con un príncipe, y al final despertaría en su pequeña habitación, añorando al chico que conoció.

-“Lo poco que te conozco sirvió para enamorarme una vez, ¿crees que si te conozco más voy a huir de ti? Con lo que me ha costado encontrarte de nuevo, ¿crees que voy a arriesgarme a perderte otra vez?



CAPITULO 8


Jared miró por la ventana del camarote, bueno, no era una ventana, en realidad era una “puerta balcón hacia el océano”, así la llamaban en el panfleto que tenía en la mano y describía la habitación. Esta vez Sherry se había pasado, la habitación era demasiado grande para una persona sola y de un lujo excesivo. Sabía que ella estaba preocupada por la situación con Jensen, pero si bien ella había respetado todo lo ocurrido con el rubio en el pasado y no había tratado de influir en la convivencia entre ellos en el estudio, ahora parecía haber olvidado su enamoramiento de él, porque, si no, ¿cómo se explicaba que le hubiera secuestrado y obligado a tomar una pequeñas vacaciones lejos del novato del estudio?

Que el fin de semana de descanso fuera a bordo de “El reina de los mares” no sabía como entenderlo, aunque tal vez su madre le estaba pidiendo que pasara página, ya que Jensen se había negado a tener algo con él. Quería demostrar que estaba allí porque valía para el trabajo, no por ser “el chico del jefe”.

Suspiró mientras buscaba su bañador. No es que pensara en encontrar un posible ligue, pero tendría que pasar el tiempo de alguna manera, así que empezaría por perder el tiempo en la piscina viendo a los tipos que estaban allí.

Cómo la ultima vez, miró alrededor y encontró una hamaca vacía, por lo que se tumbó, y fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba más o menos en el mismo sitio que la otra vez. Miró a su alrededor y descubrió un cuerpo tumbado a pocos metros de él: era un hombre alto, musculado de forma, para él, perfecta, cubierto con un pequeño short que mostraba una piel doraba que se le antojaba suave y que hacía que los dedos le picaran de deseos de acariciarla. Observó el rostro cubierto por una toalla, que no permitía ver ningún rasgo, y se permitió fantasear con el desconocido por unos minutos, podría acercarse y hablar con él, invitarle a cenar... Sorprendido, se giró para no ver al chico de la hamaca y se levantó caminando hacia la barra para pedir un refresco. Ya bebiendo se dio cuenta de que hacía mucho que no miraba a ningún hombre de esa forma, a ninguno que no fuera Jensen. Cerró los ojos y, por un momento, deseó volver al pasado, cuando vio a Jensen tumbado en ese mismo sitio, llevando el mismo tipo de bañador, del mismo color y luciendo igual de apetecible......¡¡QUÉ DEMONIOS!!

Abrió los ojos y se giró buscando al chico de la hamaca, pero ya no estaba allí. Entonces sintió él movimiento a su lado y, al girar la cabeza, se encontró con los enormes ojos verdes de Jensen que le miraban serios.

-“¿Sabes?, Sherry cada día me admira mas, no sé si enfadarme o ignorar el hecho de que fue ella la que me cambio el calendario para obligarme a traer unos planos a un posible cliente que viajaba en este barco, asegurándome de que lo solucionaríamos antes de que zarpara el barco”.

Jared le miraba devorando su imagen, pero, aún así, escuchando lo que el decía.

- “¿Jen?....¿Eras tú? ¡El de la hamaca eras tú...!”

Jared no pudo evitar que la sonrisa asomara a sus labios, amaba a su madre y también a ese rubio serio que le miraba haciéndole sentir culpable de algo en lo que el no había tenido culpa.-“Bueno, si ella te ha enviado aquí para hablar con un futuro cliente, tendrás que hacerlo”.

-“Nop, el cliente, por lo visto, llamó y anuló la entrevista, pero no me dieron la noticia hasta que el barco ya había zarpado. Si me lo hubieran dicho antes podría haber vuelto a casa, pero, ahora, tendré que quedarme aquí durante todo el viaje”.-Dijo, haciendo un puchero.- “Y sin ropa para cambiarme, gracias a que he podido comprarme un bañador y el capitán me ha dado unas camisetas promocionales ”.

-“Bueno, casualmente, yo también estoy aquí sin poder hacer nada, así que, podríamos....”- Se levantó, quedando de pie delante del rubio, que le miraba divertido.- “Hola, me llamo Jared y estoy a tus pies”.

Jensen le miraba con una pequeña sonrisa, no podía evitarlo, sabía que había caído en una trampa, pero la verdad es que estaba cansado de rechazar los avances de Jared.

Cuando Jared le aviso de que pensaba “acosarle en el trabajo” supo que lo tendría difícil, no había conseguido olvidarle cuando no lo veía, así que verle todos los días y cortar sus avances iba a ser una locura. Y así había sido, Jared no le había dado descanso, le invitaba a desayunar, comer y cenar, le buscaba en su nuevo apartamento, cualquier cosa que necesitaba Jared se la conseguía sin importarle sus rechazos... La verdad, habría resultado una tortura si hubiera sido otra persona, pero era Jared y él estaba enamorado del gigante. Por eso mismo resultaba tan difícil.

En el tiempo que vivió con John, éste algunas veces le dijo que estaba enamorado de un ideal, que en realidad nunca había conocido al verdadero Sam, ya que, según lo que Jen le había contado, sólo estuvieron juntos un fin de semana. Pero había descubierto que Jared era todo lo que él había creído y más. Inteligente, trabajador como el que más, buen compañero, amable, educado, bromista, cariñoso, cabezota, tenaz...Por eso, a pesar de lo pesado que algunas veces resultaba y de los enfados que le provocaba con sus invitaciones, cada día estaba más enamorado. No lo podía evitar y ya estaba cansado de rechazarlo.

Cuando Sherry le dijo que tenía que entregar unos planos en ese barco se negó. No quería volver allí, ni siquiera por unas horas, pero la mujer no le dio opción a negarse.

Cuando veía que se acercaba la hora de zarpar y el Sr. Westinton no aparecía empezó a ponerse nervioso.

Cuando vio como el barco se alejaba del puerto se puso histérico.

Cuando el capitán le comunicó que su cita había avisado de que no podría venir, simplemente contestó que no tenía ni pasaje ni ropa.

Sabía que algo estaba mal pero no sabía qué era.

El capitán había sido “muy amable” comprendiendo su situación, regalándole unas camisetas y ofreciéndole su camarote y cama. Camarote y capitán de los que salió huyendo en cuando pudo, refugiándose en una de las piscinas del barco. Allí fue donde, al ver a Jared, se dio cuenta de lo que había ocurrido: SHERRY.

Al principio no supo que hacer y sólo atinó a taparse el rostro, pero estaba tan acostumbrado a sentir sus miradas que supo que Jared le había visto. Entonces lo decidió, no más esconderse, había demostrado que valía, que no era el protegido del dueño, así que ahora iba a buscar al hombre que quería.

Se levantó y le vio de espaldas, así que se acercó lentamente, pero cuando llegó a su lado él se dio la vuelta sin verle por unos segundos, pero después giró la cabeza y le miró asombrado. Entonces supo que era su momento, esta vez el tendría la primera palabra.

-“¿Sabes?, Sherry cada día me admira más, no sé si enfadarme o ignorar el hecho de que fue ella la que me cambió el calendario para obligarme a traer unos planos a un posible cliente que viajaba en este barco, asegurándome de que lo solucionaríamos antes de que zarpara el barco”.

Sintió los ojos devorándole y decidió ponerse serio mientras Jared tartamudeaba, pero cuando vio los hoyuelos del gigante sólo pudo explicar su presencia en el barco de forma seria. Después comenzó a coquetearle al castaño. Suponía que le costaría un poco acercarse a Pared, pero cuando a los pocos segundos se incorporó presentándose, supo que tenían su segunda oportunidad y esta vez no pensaba dejarla pasar.

-“Hola, soy Jensen y puesto que no tengo camarote, creo que estaría interesado en pasar todo el fin de semana en el tuyo”. -Vio cómo la cara de alegría que Jared empezaba a mostrar se ponía rígida y supo lo que ocurría, así que simplemente se acercó y, pasando sus brazos por el cuello de Pared, añadió:– “En realidad, estaría interesado en salir, entrar, trabajar, desayunar, comer, cenar, vivir, dormir y, sobre todo, hacer el amor contigo, ¿crees que tengo alguna oportunidad?”.

Jared pasó los brazos por la cintura de Jensen mientras le miraba fijamente. Sabía la razón por la que el rubio se había estado negando a relacionarse con él y había estado esperando pacientemente, bueno, más o menos. Si ahora Jensen había decidido dar el paso decisivo, él no iba a quedarse atrás, así que acerco su boca al oído del mas bajo y le susurró mientras le abrazaba:

-“Te prometo que, si entras en ese camarote, no vas a poder abandonarme en toda tu vida, porque yo te juro que no voy a dejarte jamás”.

Jensen solo le sonrió mientras se soltaba y le tomaba de la mano para comenzar a caminar.

-“¿Y en que cubierta dices que está tu camarote?”



Fin.








“El reina del mar” siguió haciendo sus cruceros gay durante mucho tiempo, sus clientes solían repetir crucero buscando encontrar aventuras fáciles, algunos durante años, pero, Jensen y Jared nunca volvieron. Ellos nunca embarcaron por gusto, pero las dos veces que viajaron en él encontraron el amor.

Curioso que fuera con la misma persona en los dos viajes. Que pasaran el resto de sus vidas con esa misma persona... tal vez fue ¿El destino?.


Noppppp, fue la magia del barco, que solo funciona con aquellos que buscan el amor verdadero.





Me edito porque el L.J me quito el capitulo 6 que se supone salia en la otra entrada. Lo siento. Besos. Tabora

Fic del Baby Bang. "El reina de los mares"
myssy
tabora
Bueno pues manos a la obra, espero que si alguien se atreve a leerlo, por lo menos, termine con una sonrisa.


EL REINA DE LOS MARES.

De Tabora.



Jensen volvía cansado de trabajar, después de todo llevaba desde las seis de la tarde y eran pasadas las cuatro de la noche. Era la última noche del crucero y todos querían llevarse una buena despedida, aunque esta consistiera en caer borracho perdido por las escaleras, así que, incluso un sitio tan clásico como el café Paris, había sido invadido por chicos bebiéndose todo lo que podían pagar.

Había visto a Sam varias veces a lo largo de la noche, incluso le había servido dos veces, pero luego había desaparecido, dejándole preocupado, ya que estaba demasiado borracho. Bueno, no era problema suyo lo que ese gigante fuera a hacer, pero le hubiera gustado llegar a conocerle mejor. ¡Oh, sí, le hubiera gustado mucho! Aunque, bien pensado, el chico tenía la cabeza llena de problemas y, hasta que no descubriera que era lo que quería en el sexo y no lo aceptara, seria un conflicto con patas, sip, unas patas muuuy largas.

Recordaba haber tenido dudas sobre su sexualidad, pero él, con un padre ausente la mayoría del tiempo y una madre muerta, no tuvo a nadie a quien confesar sus dudas, así que, cuando un tipo joven se le acercó en uno de los hoteles por los que su padre le arrastraba, simplemente se dejó hacer. Tal vez no fuera la mejor forma de descubrir la sexualidad de uno, pero fue muy agradable, mucho.

Una de las primeras veces que Sam había hablado con él, le dijo que su madre pensó que sería bueno que él hiciera ese crucero, que le serviría para abrirle los ojos y por eso le había regalado el pasaje. Cuando tu propia madre te invita a un crucero gay de cuatro días.... Ella debía tener las cosas muy claras.

Esquivó a una pareja que había decidido despedirse practicando sexo bajo la luna y continuó caminado. Había visto demasiado sexo gay en esos cuatro días y, la verdad, ni le quedaban ganas de observar, como hacían algunos otros.

Estaba por desaparecer de la cubierta por una puerta cuando escuchó unas risas estridentes que le hicieron volver la cabeza hacia delante. Entonces lo vio: era el grupo de ese tipo alto y moreno, Tom, creía recordar que se llamaba, pero él no estaba a la vista. Le había buscado el primer día después de verle en la piscina, intentando un revolcón rápido, pero él lo había rechazado y Tom se fue ofendido. Se había puesto un poco tonto cuando descubrió que trabajaba como camarero, pero después de aclararle que él no estaba allí para complacerle en el aspecto que él quería, el tipo se había largado hacia los locales más liberales del barco.

Iba a seguir hacia su cuarto cuando un movimiento hizo que finalmente descubriera donde estaba el moreno: estaba en el suelo casi tumbado sobre alguien que reía de forma nerviosa y conocida. Eso le hizo mirar más insistentemente y, entonces, le vio, era Sam, que reía mientras Tom le manoseaba por encima de la ropa. A pesar del cansancio que arrastraba, sintió como su cuerpo se endurecía mientras algo parecido a la furia le hacía lanzar un gruñido de disconformidad. Sam era un buen chico, no merecía terminar como juguete del “Señor Alfa de los gays”.

Ya se las había visto antes con tipos como Tom, activos dominantes, creídos de que ellos eran “lo más” a lo que podías aspirar y que, además, contaban con la suerte de ser fuertes físicamente, por lo que podían imponerse. Éste, por lo que otros chicos le habían contado, era asiduo a estos cruceros, rico, caprichoso y un autentico cabrón. Sabía que había tenido suerte la primera vez que tuvieron un encontronazo, ya que el tipo no volvió a buscarlo, pero parecía que Sam no había tenido tanta suerte.

Cuando vio como Tom prácticamente se tumbaba sobre Sam mordiendo su cuello mientras sus manos desaparecían debajo de la camiseta del chico, dio la vuelta para marcharse, pero no pudo avanzar. Sam no parecía estar mal. A juzgar por las risas, Tom no estaba obligándole a nada, pero.... ¡joder! Él pensaba que Sam era un chico confundido y asustado por lo que estaba sintiendo, además, no creía que fuera pasivo. Pero estaba claro que Tom no se preocupaba por los conflictos mentales del chico y que pensaba utilizarlo de pasivo esta noche.

Entre lo que había escuchado sobre Tom no había cosas favorables, al parecer el tío sólo buscaba su placer sin importarle nada más, e, incluso, le habían hablado de algún chico que se había quejado de que el moreno no había aceptado un no por respuesta.

Volvió a girar el cuerpo para ver a la pareja tratando de ver si Sam necesitaba ayuda. Por lo que podía ver, Sam seguía debajo, pero había logrado empujar al moreno, dejando un poco de espacio entre ambos, y parecía estar diciéndole algo. En ese momento escuchó un ruido a sus espaldas y escuchó una voz gritona y decididamente borracha.

-“¡Heeey, tíooo!, ¿quiereees marchaaaaaaaa?...... ¡¡Essstás bueno!!...”- Dijo, poniendo una mano sobre el pecho de Jensen.- “¿Ersss túú?..... ¡Heyyyyyy, TOM! ¡Es el rubio, el pijo del café!”.

Jensen se apartó del chico mientras fruncía el ceño al escuchar sus palabras, no había querido llamar la atención de la pareja ni de los que los rodeaban, pero ahora ya era imposible. Vio como Tom se incorporaba, mirándole con gesto de fastidio, mientras Sam se separaba con expresión de alivio, que mudó a desconcierto al verle.

-“Hey, tíooo, ¿quierees maaaarcha? Tom dice que tienees un palo metido por el cuuulo. Perooo puedo sacártelo y meterte otra cosa”.–El tipo trato de abrazar a Jensen, pero él se alejo, dejando que el otro abrazara el aire.

No quería problemas, por lo que, después de negar con la cabeza, comenzó a caminar alejándose del chico. Si Sam estaba con esos estúpidos estaba claro que se había equivocado con él.

Antes de salir por la puerta miró una última vez hacia la pareja: Tom hablaba con otro de los chicos, que le acercaba un vaso, pero Sam le miraba fijamente, con una expresión que no pudo reconocer.






CAPITULO 1


Sam miró por la ventana. Siempre había pensado que los barcos tenían las ventanas redondas, pero, claro, un camarote como el que su madre le había conseguido tenía que ser de los mejores, e incluso tenia un pequeño balcón.

Cuando Sherry le dio el pasaje para el crucero gay más famoso de toda la costa, pensó que se había vuelto loca, pero, después de la primera impresión, reconoció que quizás tenía razón. Tal vez ella siempre lo había sabido, pero para él era algo nuevo.

Vale, tenia veintidós años y ninguna experiencia sexual. Pero no era su culpa. Con quince años comenzó a viajar con su madre por todo el mundo, hasta los diecinueve no volvió a lo que él consideraba su casa y, para entonces, sus antiguos amigos y amigas del colegio estaban repartidos por diferentes universidades, por lo que no volvió a verlos. Cuando empezó en la universidad apenas sabía como relacionarse con personas menores de cuarenta y tantos, tal vez por eso tardó bastante en comenzar a hacer amistades, y entonces conoció a Sandy: era guapa, morena, pequeñita y parecía estar loca por él.
Parecía. Dejó de parecerlo cuando la encontró en la cama con Chad. Fue entonces cuando ella le acusó de que, en realidad, a él no le gustaban las mujeres y que por eso no se acostaba con ella. Al final le gritó que la estaba utilizando para esconderse .

Eso le hizo pensar, es verdad que no tenia ninguna experiencia, exceptuando algunos besos y caricias a Sandy, pero también era verdad que esos besos no le habían excitado, ni le habían hecho desear algo más. Había sentido más placer acariciándose él un simple pezón, que el que le había ocasionado ella acariciándole por encima del pantalón.

Se dedicó a pensar en la gente que había conocido en sus viajes: si bien todos eran mayores, a veces había coincidido con hijos o nietos de los embajadores, y entonces se relacionaba con ellos. Pensando, descubrió que siempre se había acercado a los chicos, pero, eso era normal, ¿no? Un chico con dieciséis años quería jugar con otros chicos, las chicas no jugaban al rugby ni al baloncesto. Ellas no eran divertidas.

Pero, ¿y si no se acercaba a ellas porque no le atraían realmente?

Había pasado casi un mes encerrado en casa, saliendo sólo para ir a clase. No sabía cómo reaccionar, en su mente había planeado toda su vida: terminaría su carrera de arquitectura, pondría su propio negocio, encontraría una buena chica y tendría una familia con varios niños y algún perro, pero, ahora, no tenía nada, no podía pensar en nada, no veía un futuro.

Lo único que tenía era su carrera y se aferraba a ella.

Sabía que su madre había estado preocupada, al principio no sabía la razón de su actitud, pero, al parecer, no había tenido problemas en comprenderla cuando, hacía dos semanas “casualmente” se había encontrado con Sandy en el apartamento de la chica.

No le había dicho nada, pero lentamente había empezado a sacar temas sobre la homosexualidad, haciéndole hablar, admitiendo que era algo que ella aceptaba y respetaba, haciendo que él poco a poco comenzara a abrirse. La sorpresa final había sido el pasaje al crucero.

Ahora estaba allí, sabiendo que tenía tres días para estar rodeado de hombres que se sentían como él. No sabía que iba a salir de todo aquello, pero esperaba que le sirviera de algo.

Decidió ponerse el bañador y subir a una de las piscinas, tal vez era hora de empezar a conocer a sus compañeros de viaje.

Se sentía un poco cohibido, estaba rodeado de tíos más o menos cubiertos que se devoraban con la vista los unos a lo otros y ser el foco de atención de algunas de esas miradas no le hacía sentirse muy cómodo.

Observó cómo un tipo alto con un cuerpazo se dirigía a otro que estaba tumbado, y decidió observarlos para ver como iniciar una relación. Pero no pudo aprender mucho, el alto había puesto una mano sobre el pecho del tumbado y éste se la apartó con fuerza, mientras se incorporaba. No supo lo que hablaban, pero estaba claro que el tumbado no quería saber nada del alto, él cual se alejó del otro mascullando improperios que no llegaban a sus oídos, pero sí a los tipos que los rodeaban, que lo miraban sonriendo con malicia.

Eso le hizo entender que el alto debía de ser un viejo conocido de algunos de los chicos y que no debía ser muy apreciado. Curioso, miró hacia el chico tumbado, podía apreciar que tenía un buen cuerpo, pero nada más.

Orientó su tumbona hacia el chico y comenzó a leer una revista sobre el barco. Tenía curiosidad por el chico tumbado y, puesto que no tenía otra cosa que hacer, esperaría a que éste se levantara.

Apenas había pasado un cuarto de hora cuando un movimiento le hizo levantar la mirada de la revista y fijarse en la figura que se había incorporado de la hamaca. Al momento sintió como la boca se le secaba. El chico estaba de pie, dejando ver unos músculos dorados y perfectos, que se extendían por un cuerpo no tan alto como él, pero alto al fin y al cabo. En ese momento, él se volvió para recoger algo de la hamaca, dejando ver una espalda larga y pecosa y un culo respingón y perfecto.

Rezó porque el chico se quitara la gorra que oscurecía sus facciones y, como si le hubieran escuchado en el cielo, una ráfaga de aire hizo que la gorra saliera volando en dirección a donde él estaba tumbado.

Sintiéndose temblar, observo al chico acercarse para cogerla. Ésta había quedado a pocos centímetros de sus pies, por lo que, cuando él se agachó, pudo observar el rostro del chico. En ese momento sucedieron dos cosas: su cuerpo decidió que con la boca seca y sin respirar no podía seguir vivo, por lo que, con un jadeo, la boca se le abrió, dejando entrar el aire de tal forma que se atraganto con él, haciéndole toser. Como consecuencia de la extraña tos, el chico, al terminar de coger la gorra, fijó su rostro en él, que parecía estar ahogándose.

-“¿Estás bien?”.

No podía hablar, el aire todavía no terminaba de entrar bien y, además, se sentía mareado. El problema era que no sabía si era porque seguía sin respirar bien o porque el rubio que tenía delante le estaba mirando con los ojos verdes mas increíbles que recordaba haber visto.

-“Hey, ¿te pasa algo?”.

-“Noo, es que.... Yooo, es que me atraganté. Creo que necesito beber algo. Hace mucho calor”.-Consiguió balbucear, todavía impresionado por el rostro del chico.

-“Sí, hace mucho calor, deberías beber si vas a quedarte al sol”. Añadió el rubio, sonriéndole .-“Bueno, tengo que ir a trabajar, cuídate”.

Sabía que se había quedado embobado mirándole y solo reaccionó cuando dijo que se iba a trabajar.

-“¡Eh!, espera, ¿trabajas aquí?”.

El rubio se volvió y le sonrió nuevamente, haciendo que su temperatura subiera más grados. -“Si, en el Café París, cubierta 4”.

-“Teee... te veré por allí entonces. Estooo, ¿quieres hacer algo o tomar alguna cosa? ¿Cómo te llamas?” - Vio como el chico cambiaba la mirada, poniéndose serio. -“Yo soy...Sam, y no conozco a nadie por aquí, tal vez tú...”.

-“Encantado, Sam, pero, trabajo aquí y... no debemos relacionarnos con los viajeros más de lo necesario para cumplir nuestro trabajo. Ahora he de irme, te veré si vas al café”.


No pudo apartar los ojos de ese cuerpo perfecto que se alejaba. Desde luego, era el chico más guapo y atractivo que había visto en su vida, aunque estaba claro que él sólo había sido amable, había puesto el pretexto del trabajo, pero estaba seguro de que, si él quería, podía relacionarse con quien quisiera. Bueno, él tampoco había sido legal con el rubio, le había dicho un nombre falso.


Pasó ese primer día conociendo el barco, viendo cómo los chicos se relacionaban. Descubrió curioso que había más hombres de los que había creído, ya que fuera de los recintos de las piscinas encontró una zona más “noble”, de más edad, salones donde hombres mas mayores charlaban, flirteando de manera tranquila.

Fue en esa zona donde descubrió el “Café París” y a su camarero rubio.





CAPITULO 2


Esa noche, después de cenar, se cambió y caminó hasta el café, quería ver al rubio.

Se sorprendió al ver lo lleno que estaba, al parecer era un lugar muy concurrido. Cuando dio el primer sorbo a su capuchino, aceptó que también podría considerarlo como su café favorito, y esta vez no era por el rubio que servía en la barra.

A lo largo de la noche, el café se fue vaciando, hasta que, finalmente, se levantó para acercarse a la barra, donde estaba el rubio, e intentar hablar con él. El chico parecía cansado, pero hablaba suavemente con un hombre más mayor que le sonreía de forma insinuante. Cuando consiguió llamar la atención del rubio, el tipo le miró de forma brusca, estaba claro que no le gustaba que le interrumpiera en su intento de ligar.

-“Hola otra vez, ¿quieres otro café?, aunque creo que has tomado ya demasiados esta noche”.- Dijo sonriendo. Le había visto cuando entró en el café y creyó que sería como otros chicos que venían buscando algún cuarentón que los mantuviera. Pero él no se había acercado a ninguno de los tipos que le desnudaban con la mirada, se había limitado a leer y a mirarle, que eso sí lo había hecho.

-“Hola, ¿cómo sabes…? ¡Oh, me has visto!” -Sintió como su rostro enrojecía, era un tonto, estaba claro que no sabía nada sobre acercarse a otros chicos.

-“Bueno, era difícil no verte, seguramente eres el primer veinteañero que pisa este lugar y no termina a los pocos minutos con los pantalones por los tobillos en el aseo. Tu sólo te has limitado a leer y tomar café”.- No pudo evitar sonreír al ver la cara de asco del chico al decir lo del aseo. –“Hey, tengo clientes que disfrutan mucho en los aseos”.

No pudo contestar nada, su sonrisa, como ya le había ocurrido en la mañana, le había vuelto a dejar sin habla. Pero ahora, además, podía apreciar los labios del chico: eran grandes, femeninos y absolutamente besables. ¡Joder!, ¿de dónde había venido ese pensamiento?, él nunca antes había deseado besar a un chico.

Jensen le observaba en silencio, esperando a que el otro decidiera qué tomar. Cuando le conoció por la mañana, físicamente le había impactado, alto, muy alto y con un cuerpo perfecto complementado con un rostro travieso de ojos rasgados ligeramente y casi cubiertos por un pelo castaño y más crecido que el suyo. Le gustó mucho, no podía negarlo, pero cuando él trato de entrarle de forma tan directa, le recordó al cretino que le había incordiado un rato antes en la piscina y rápidamente puso espacio entre los dos. No buscaba sexo, así que no le interesaba ninguno de los dos chicos.

Pero este, Sam, estaba allí, llevaba toda la noche consumiendo café y mirándole cuando creía que él no se daba cuenta. Le parecía algo muy dulce, como de niño pequeño que espía a la niña que le gusta. Tal vez el chico mereciera una oportunidad.

Escuchó la voz de John reclamando que le había dejado solo, pero hizo un gesto con la cabeza negando, tenia que servir lo que Sam quisiera. Además, ahora que de verdad estaba interesado en escuchar a un cliente, no iba a dejarlo por otro pesado que sólo trataba de llevarle a la cama.

Reaccionó cuando escuchó la voz grave del hombre con el que había estado hablando el rubio, que quería que el chico volviera a su zona para seguir coqueteando con él. Eso le hizo reaccionar, no pensaba dejarle ir, así que comenzó a hablar, tratando de retenerle.

-“¿Sabes?, al final no me dijiste tu nombre y, además, creo que lo que me contaste no era verdad del todo, de alguna manera si tienes que relacionarte con los viajeros”.- Le sonrió, tratando de que él no se fuera después de lo que le había dicho.-“Venga, no conozco a nadie aquí, por favor, habla conmigo”.

Jensen no pudo evitar sonreír ante el puchero que se dibujo en el rostro del chico. Parecía hablar en serio, así que decidió que hablar un rato no le comprometería.




Llevaban un buen rato hablando y estaba asombrado. Jen había resultado ser tres años mayor que él, pero esa pequeña diferencia no implicaba nada, habían hablado sobre muchos temas y había sido divertido descubrir que estaban de acuerdo en muchas cosas. Se sentía cómodo hablando con él, así que, desde hacía ya un rato, deseaba preguntarle por el sexo y sus preferencias, así que, tomando aire, se lanzó.

-“Oye, Jen, en este barco todos los viajeros son gays y yo, ...yo me preguntaba si.... no sé, bueno, quería saber si los trabajadores también....ya sabes, si sois gays”. Cuando terminó de hablar estaba terriblemente acalorado y sonrojado.

Jensen le miró arqueando una ceja. Le había sorprendido ver lo bien que conectaban, el chico tenía la cabeza bien mueblada, pero en algunos aspectos era como un crío pequeño y ahora, con esa pregunta, lo había vuelto a demostrar.

-“Vamos, Sam, se pueden encontrar camareros gays, cocineros y, si me apuras, socorristas y animadores, pero, la verdad, que casualmente se junten el número suficiente de marineros y de mecánicos gays para conseguir mover este barco...., ¡puff!, no sé, me parece difícil”.- Contestó, guiñándole un ojo.

-“Hey, no te rías de mí, sabes que no me refería a todos los trabajadores, yo me...”

Sonriendo, decidió ayudarle un poco, aunque ver ese rostro sonrojado era muy divertido. -“Vale, ¿qué quieres saber? ¿Si yo lo soy?”.

Se mordió el labio inferior nervioso, no quería hacerle sentir violento, pero afirmó con la cabeza, esperaba no estar jugándose su único amigo en el barco.

-“Sí, lo soy, pero no todos los camareros que ves lo son, así que si vas a intentar ligar con algunos de ellos, ten cuidado”.- Bromeó.

-“Eh, nooo, yo no, yo, en realidad, no sé si...”-Se calló nervioso, pero luego decidió seguir hablando.-“Mira, yo no tengo muy claro lo que... ¡Oh, definitivamente, no sé si quiero ligar!”.

Le miró sorprendido. -“Oh, es eso, ¿no tienes claro si eres gay? Pero, entonces, ¿estás loco? ¿Cómo se te ha ocurrido encerrarte con esta manada de locas si no estas seguro de lo que sientes?”.- Ahora le miraba un poco asustado, si alguno se creía que era un hetero con ganas de experimentar se podía ver en problemas.– “Mira, si lo que querías saber es si eres gay, no es la mejor forma de “probarte”, puedes meterte en líos si algún tipo se cree que vienes de `listo´”.

-“Mira, yo no sé lo que siento. Mi novia me dejó porque decía que ella no me atraía y luego mi madre le dio la razón y... bueno, ella cree que podría ser gay, así que me regaló el pasaje”.

-“¡Joder! ¿Eres un niño de mamá? ¿Por eso estás aquí? Ella ha decidido que podrías ser gay y tu lo aceptas así, ¿como si tal cosa?”.

Jensen le miraba mientras se levantaba de la mesa donde habían estado sentados después de que terminara su turno en el café. El chico, al parecer, no era todo lo que parecía, y era una pena, porque hasta ahora le había gustado estar con él.

-“Noo, no soy un niño de mamá. Simplemente me llevo bien con mamá. Ella no ha decidido nada por mí, he sido yo el que, después de mucho pensar, he creído que ella y mi novia tenían razón. Mi ex novia, digo. Sandy dijo que yo no deseaba a las mujeres, y creo que es verdad. Me gusta ver a los chicos que hay por este barco, me atraen y, además, por ejemplo, a ella no la he deseado ni la mitad de lo que te deseo a ti en este momento”.- Volvió a sentir que su cara enrojecía mientras se daba cuenta de lo que con los nervios había dicho.-“Eh, yooo, no quiero decir que quiera algo con alguien como tú, es decir, sí, pero,....que....pufff, ¡qué difícil es esto! Mira, no busco nada con un camarero. Además, ni si quiera sé si quiero hacerlo...bueno, sí quiero... Aunque contigo sí querría, pero, me gustaría ser yo el que estuviera.... ya sabes, el que... Pero por otro lado, no se si con otro tío me gustaría que él me... Contigo no me importaría probar, pero tú eres...”

-“¡VALE! Mira, de verdad que sí tienes un buen lío en la cabeza. En estos momentos no sé si ofenderme porque no quieres nada con un camarero o alegrarme porque al parecer te atraigo lo suficiente para que no te importe hacerme algo, pero sí te digo que intentes aclararte. Los tíos que están aquí no soportan que jueguen con ellos, o que los utilice otro tío para probar si es o no un macho hetero. Y te aseguro que yo tampoco te voy a dejar que juegues conmigo”.

Jensen se sentía extraño, por un lado ofendido porque él lo viera como “un camarero”,”¡Como si eso fuera algo malo!”, él necesitaba trabajar para ganarse el dinero para ir a universidad, y estaba orgulloso de poder trabajar. Por otro lado, Sam sólo lo quería para probar si era gay, sin importarle lo que él pudiera sentir. Pero, por otro lado, era tan evidente la situación en la que estaba que daban ganas de achucharle y no dejarle salir jamás.

Cuando él se levantó, se quedo mirándole con los ojos muy abiertos, mientras le escuchaba. Se daba cuenta de que en un momento había dicho demasiadas cosas y, al parecer, lo único que había conseguido era hacer que el rubio se sintiera molesto con él. Se lamió los labios y empezó a hablar tratando de arreglar las cosas.

-“Mira, no te enfades conmigo. No he venido a jugar con nadie, sólo quiero estar seguro, así que haré lo que sea y, si para eso necesito tirarme a toda la tripulación, pues lo haré. Necesito aclararme y haré lo que sea”.

-“Bien, es bueno saber que no te importa utilizar a la gente. Lo siento, pero no cuentes conmigo. Pensaba que eras diferente, pero...”- Jensen le miraba desde arriba. Era tarde, estaba cansado y sabía que no estaba en condiciones de aclarar cosas con el chico. Los dos habían bebido, sobre todo Sam, y estaban un poco alterados, así que decidió marcharse. Tal vez mañana podrían hablar y ayudarle a aclarar su situación.- “Mira es tarde y será mejor que vayamos a dormir”.

Le miró apenado, ahora estaba seguro de que el rubio se había enfadado y no quería eso, necesitaba arreglar las cosas así que inocentemente le pregunto.-“¿Puedo acompañarte?, podemos seguir con...”

-“¡Joder, no! Todos sois iguales, ¡NO voy a acostarme contigo!”

Eso fue lo último que escuchó del rubio antes de que éste saliera del café.




CAPITULO 3



Después de la desastrosa noche con Jensen, no deseaba ir a su camarote, así que encontró uno de los bares abierto y continuó bebiendo hasta el amanecer, lo que le originó una gran borrachera.

Cuando se despertó al día siguiente, ya había pasado la hora de comer y se sentía como una mierda, la resaca no le dejaba pensar y todavía no había conseguido entender lo que le había ocurrido la noche anterior con Jensen.

Con el paso de las horas y gracias a las pastillas que se tomó, terminó por aceptar que el rubio le había gustado mucho, pero, en algún momento, había dicho algo y al parecer le había ofendido.

Después de cenar estuvo dándole vueltas a la idea de volver al café, pero entonces alguien se acercó a invitarle a una de las discotecas del barco. Tal vez sería buena idea darse una vuelta por allí, quién sabe, tal ve encontraba a algún tipo que le gustara y le ayudara a saber si era verdad que le atraían los hombres. Aunque, después de lo ocurrido con Jen, no le quedaban muchas dudas.




Jensen había despertado a tiempo de comer y después había disfrutado de una pequeña siesta en la piscina, esperando que se hiciera la hora de ir a trabajar. Había estado todo el tiempo pensando en Sam. El chico le había gustado de verdad, pero tenía que aclararse, y Jensen sabía que acercarse a él sería un problema en este momento. Aún así, había esperado todo el tiempo que él apareciera. Cuando no lo hizo se sintió un poco desolado, pero decidió que tal vez Sam pasara por el café más tarde, como hizo la noche anterior.

Cuando terminó su turno y Sam no se había presentado, tuvo que admitir que el chico tal vez no estaba tan interesado en él y que había estado haciendo el tonto pensando en el gigantón. Estaba claro que, puesto que anoche no se acostó con él, había perdido todo interés.

Miró a John, el hombre había estado toda la noche coqueteándole, no estaba nada mal y, además, ya le conocía de otro bar en la ciudad. Hacia ya varios meses que no tenia sexo, así que John era una opción, sabía que el hombre era bueno en la cama y que no esperaba nada después de un agradable revolcón, así que decidió dejarse llevar, tal vez así se quitaría a Sam de la cabeza.

Lanzando una última mirada hacia la puerta, soltó un suspiro y, después, se giró para caminar lentamente hacia el hombre que le devoraba sentado en la barra.

-“Hey, John, ¿tu camarote tiene jacuzzi? ¿Sabes?, me vendría bien un baño caliente y tal vez un masaje y...”


Cuando un rato más tarde Jensen salía del café empujado suavemente por las traviesas manos del mayor, que aprovechaba para acariciar sus caderas sobre el vaquero, no vio una figura que caminaba hacia el café viniendo de la zona más marchosa del barco.

Sam había bebido y bailado, y, después, había tocado, besado y follado a su primer hombre en un pequeño sofá de la discoteca. Que el tipo fuera rubio, de ojos claros y que le recordara a Jensen sólo fue una casualidad. Cuando, después de recuperarse de la situación y declararse Gay oficialmente decidió ir a ver al camarero, se cruzó con un tío tan grande como él, que le sonrió de forma obscena para después ofrecerle un vaso.

Pasó cerca de una hora en la que volvió a beber y comenzó a rozarse con Tom, como se llamaba el tío, pero esta vez no le gustaba tanto, éste era más... posesivo, mandón, dominante...El caso es que su actitud no le gustaba, y recordó que, en algún momento de la noche, había pensado en ir a ver a Jensen, así que, aprovechando que Tom comenzaba a hablar con unos chicos que se reían mucho divertidos, se levantó y salio tambaleante.

Cuando llego a la puerta del café, el mareo por todo lo que había bebido se le fue instantáneamente. Jensen salía del café abrazado por el tipo que estaba la noche anterior sentado en la barra. Ellos reían, mientras el tipo pasaba sus brazos por el cuerpo de rubio, abrazándole y pegando la espalda de éste a su pecho mientras caminaban, imitando a un ridículo trenecito.

Por un momento no pudo reaccionar, Jensen no era nada suyo, pero verle así, siendo abrazado por ese tipo mayor, le hacia sentirse mal. En silencio los siguió por la cubierta y los corredores hasta llegar a una habitación a la que Jensen entró mientras decía algo. Por un momento pensó en acercarse y golpear al tipo, pero entonces el rubio salio y volvieron a caminar subiendo hasta los niveles en donde estaban los camarotes de los pasajeros.

Durante un buen rato, se quedó mirando la puerta del camarote donde Jen estaba con ese tipo, recordando los abrazos y besos que ese hombre había dado al rubio mientras caminaban. Besos y abrazos que él jamás tendría.

Solo reaccionó cuando uno de los camareros del barco llamó y entró en el camarote del tío, trayendo una bandeja con comida y bebidas frías. Entonces dio media vuelta y volvió a la discoteca dispuesto a no pensar.


Del día siguiente no guardaba ningún tipo de recuerdo. Despertó en la cubierta dos, a bordo de una de las barcas de salvamento con la ropa descolocada y bañado en alcohol. Ya eran cerca de las siete de la tarde, por lo que sólo se preocupo de darse una ducha y comer algo antes de buscar a sus nuevos amigos, esta era la última noche y pensaba aprovechar el tiempo. Desde luego, no pensaba gastar nada de su valioso tiempo en recordar a ese maldito rubio.

Casi consiguió no pensar en él, desde luego no lo hacia mientras vigilaba a los camareros de la disco, tratando de distinguir si alguno era rubio de ojos verdes. Tampoco lo hacía cuando dejaba que un rubio le sacara el alma a lametazos mientras él se corría gimiendo el nombre de otro rubio.

Pero, desde luego, si pensó en él cuando, ente risas, Tom y sus amigos comenzaron a hablar sobre el camarero rubio mas follable de todo el barco.

Era divertido estar con Tom y sus amigos, pero, cada vez que Tom empezaba a acariciarle y besarle, sentía que algo no le gustaba, era demasiado brusco y dominante. Había descubierto que era gay, pero también que era activo, le gustaban los hombres y le gustaba meterse en ellos, no al contrario. Se lo había aclarado a Tom varias veces, pero él parecía no enterarse.

Sabía que había bebido demasiado, pero la risa y la sensación que tenía no era la normal de una borrachera y, para empeorar la situación, Tom no paraba de meterle mano, por eso empezaba a ponerse nervioso. Fue entonces cuando el estupido de Mike comenzó a gritar a alguien y por fin pudo dar un empujón y quitarse a Tom de encima. Cuando miró hacia Mike, lo único que vio fue la expresión de asco de Jen.





CAPITULO 4



Caminaba despacio por el pasillo pensando en el chico de los hoyuelos, él no era nada suyo, pero había sentido algo al verlo con Tom. Sabía que era una estupidez, pero sentía que había dejado escapar algo bueno.

Abrió la puerta y entro en el pequeño camarote, pero, cuando fue a cerrar, un ruido fuerte le hizo volverse y asomarse al pasillo. No llegó a hacerlo porque un fuerte golpe le hizo caer dentro de la habitación.

-“¿Qué demonios?... ¿Sam?” –Jensen miraba sorprendido al chico que le había golpeado. No parecía arrepentido, al contrario, le sonreía de forma cruel.-“Sam, ¿qué crees que estas haciendo?”

Decidió ignorar las preguntas. Entonces, mientras echaba un vistazo a la habitación, vio la llave que había caído de la mano de Jen al ser empujado, la tomo y cerró la puerta.

-“Sam, ¿qué estás haciendo? Mira, tío, no sé qué te pasa, pero no puedes entrar y hacer lo que tú quieras, este es mi camarote y no recuerdo haberte invitado, así que abre la maldita puerta y lárgate”.- Mientras hablaba se había levantado y alejado todo lo que podía, lo cual no era mucho debido a las proporciones del camarote.- “Seguramente tus amigos te estarán buscando”.

Le observaba en silencio, escuchándole hablar, pero sin molestarse en entender lo que decía, observando el rostro cansado pero hermoso, los labios carnosos que deseaba besar, el cabello ligeramente revuelto.... ¡Joder, le deseaba tanto! En ese momento lo decidió, le había seguido en parte por alejarse de los otros y también porque había recordado al otro tipo, el que se había acostado con él rubio la noche anterior. Quería ver si Jen iba a buscarlo, saber si era algo serio. Pero ahora, al verlo, supo que no lo dejaría marchar, él iba a ser suyo esta noche, le daba igual cómo.

Rápidamente, dio dos pasos y, tomando al rubio, lo estrelló contra la pared para comenzar a besarlo con rabia. Pensaba besarlo y follarlo toda la noche, y no le importaba nada más.

Jensen no tuvo tiempo de reaccionar, estúpidamente había estado esperando una respuesta, pero ésta nunca llegó, y ahora estaba aplastado contra la pared, siendo besado bruscamente, lastimándose mientras Sam le sujetaba los brazos impidiéndole rechazarlo.

Debería de sentirse mal, debería, pero, había algo excitante en el acto de sentirse avasallado por el chico que le atraía, sentir su fuerza. Gimió cuando un mordisco en su labio inferior le hizo abrir más la boca, lo que fue correspondido por un nuevo apretón contra la pared y un agarre más fuerte en sus muñecas.

Trató de golpearle con las piernas, pero tampoco tuvo suerte, Sam se las había arreglado para meterse entre ellas, de forma que todo su cuerpo se clavaba en el suyo, incluyendo la dura erección que le lastimaba un poco más arriba del hueso de la cadera derecha.

Aprovechó que el más alto dejó de besarle en la boca para bajar por su barbilla, besando y mordiéndole, para tratar de pararle, pero él volvió a hacer presión sobre su cuerpo y manos, haciendo que diera un respingo de dolor.

-“SAM… Sam, vamos tío, suéltame... Sam, me estás lastimando... Mira, no sé lo que te ocurre, perooo… podemos hablarlo... sólo tienes que... soltarme... podemos salir yyy… tomar algo mientras hablamos”.- Apenas podía pensar, lo que él le estaba haciendo no era normal, le estaba convirtiendo en una masa gelatinosa que seguramente caería a los pies del castaño si éste no siguiera estrujándole contra la pared.

-“¡No!, nunca voy a soltarte”.- Susurro en su oído, para después volver a mordisquear un punto en concreto de su cuello.

-“Porrr favor, Sam, vamos a salir...”- Apenas pudo continuar hablando cuando se vio zarandeado, haciendo que su cabeza golpeara contra la pared.-“¿Qué…?”

No podía dejar de besar y morder su piel, era especial, su sabor, su tacto, le hacían volverse adicto, hubiera continuado así de no ser por lo que él dijo de salir, entonces recordó al viejo de anoche, quizás él le estaba esperando y por eso quería salir. Pues no seria así, no pensaba dejarle ir. Sólo ese pensamiento fue necesario para separase y hacerle daño. Él tenía que entender que esta noche era suyo, sólo suyo. -“¿Él te esta esperando? Es eso, piensas que dejaré que te vayas con él otra vez”.

Cerró los ojos mientras esperaba que el dolor se acabara. ¿Cómo sabia de John?

- “¿Me seguiste anoche? Vamos, no tienes ningún derecho, no...”.

Volvió a golpearle contra la pared mientras le hablaba, pegando los labios a su cuello, sintiendo como él temblaba pegado a su cuerpo.–“Tengo todo el derecho del mundo, te quise desde el primer momento en que te vi, sé que yo también te gustaba. El tipo de anoche...”-Dejó de hablar mientras lamía la piel entre la oreja izquierda y el cuello.- “No debió pasar, él nunca debió tenerte, pero... ahora estás aquí, no quiero pensar en él, sólo en ti, en lo que voy a hacerte, en como voy a follarte contra la pared, en el suelo, encima de la mesa...¡Joder, sólo puedo pensar en hacértelo!”.

Jensen se dejo hacer mientras pensaba rápido, él no era una muñequita, era casi tan alto como Sam, pero, por lo que él le había hecho hasta ahora, la fuerza de chico era superior a la suya. Sabia que podía defenderse y ponérselo difícil, pero, si no tenía mucha suerte, finalmente, él ganaría la batalla y, siendo realista, no le apetecía ser golpeado y violado. Gimió cuando el volvió a tomar sus labios lastimándole, pero, aún así, notaba como su cuerpo reaccionaba ante el otro, así que tomo una decisión: tal vez lo consiguiera o no, pero era la única opción que encontraba.

-“Hey, tranquilo, espera... Yo también quiero esto, tú los has dicho, me gustas”.-Aprovecho que él lamía su clavícula para hablar de un tirón.- “Escucha, parece que ya tienes claro lo que quieres, y me alegro, ahora todo está bien, yo también quiero lo mismo... te quiero a ti en mí, dentro de mí”.

Levanto la cabeza, dejando el hueso de la clavícula, y le miró a los ojos.- “Bien, entonces…”-De golpe tiró para hacerle girar sobre si mismo y, después de darle un empujón, lo aplastó cara a la pared.-“…ahora voy a follarte”.-Dijo, mientras comenzaba a meter sus manos por entre la ropa de Jensen.

-“¡No…! ¡Sam, no! ¡Así no! Esta forma está bien para un revolcón rápido en el cuarto oscuro”.-Jensen hablaba apoyando sobre la pared su mejilla derecha mientras trataba de escapar de las manos de Sam, que, de repente, parecían saber como colarse entre su ropa.-“No tengo nada contra follar, pero quiero otra cosa... al parecer tus amigos te han enseñado a hacerlo deprisa… yo... yo puedo enseñarte a hacerlo de otra manera”. –Mientras hablaba, había notado como el otro aflojaba su agarre, de forma que, dando un ligero empujón, lo alejo el tiempo suficiente para poder girar sobre sí mismo, quedando así enfrentados. -“Déjame enseñarte, no te arrepentirás”.- Le susurro, mientras se acercaba y comenzaba a besarle por el cuello al tiempo que le acariciaba el pecho.

Le miraba embobado mientras sentía todo lo que el rubio le estaba haciendo con su boca y sus manos. Sabía lo que había deseado hacer, y encontrarse con que el chico que le gustaba también lo deseaba a él lo había descolocado. Era verdad que las relaciones que había tenido con otros chicos habían sido en el cuarto oscuro, sobre los sillones de la disco o en algún rincón del barco, y siempre deprisa y a medio vestir. Eso era lo que había esperado de Jensen, pero, éste, al parecer, no quería que las cosas entre ellos fueran así.

Dejó salir un gemido cuando el rubio comenzó a mordisquear su pezón izquierdo sobre la camiseta, mientras que con las manos le acariciaba suavemente las caderas por encima del pantalón, que, misteriosamente, estaba abierto. Bueno, tal vez Jensen tenía razón en lo de hacer las cosas de otra forma. No pensaba discutir con él por eso, es más, dejaría que él le enseñara todo lo que quisiera.

Caminó de espaldas a la cama, empujado por el rubio, que no dejaba de besarlo y acariciarlo, hasta caer sentado sobre ella. Allí dejó que le sacara la camiseta, tirándola al suelo, y, cuando el rubio hizo lo mismo con la suya, se limitó a abrazarle, haciéndole sentar sobre sus caderas, momento que aprovechó Jensen para volver a besarle mientras le empujaba haciéndole caer sobre la cama.

Cuando, un rato después, ya desnudos y excitados, el rubio trató de subirse sobre él lo impidió, sujetándole y empujándole para girar y ser él el que estuviera arriba. -“Yo te follo a ti”.-Dijo, mientras le sujetaba las muñecas sobre la cabeza.

Jensen sonrió y movió las caderas, haciendo que las dos erecciones se frotaran.- “Estoy de acuerdo y lo quiero ya, demuéstrame lo que te han enseñado por ahí”.






Cuando Jensen despertó, la luz entraba por el pequeño ventanuco y podía escuchar el silencio. Después de unos segundos sin abrir los ojos, recordó lo que había sucedido la noche anterior y se permitió fantasear con que Sam estaría a su lado, con que seguirían en contacto y tendrían un futuro juntos. Pero el sueño se rompió cuando abrió los ojos y se vio solo. Suspiró mientras se incorporaba, pero apenas lo hizo sintió un pinchazo en el trasero, Sam había sido muy meticuloso mostrándole todo lo que había aprendido, ¡vaya que lo había sido!

Recordó que hoy volvían a casa y entonces fue cuando escucho “el silencio” otra vez, no había ruidos de motores. Esos ruidos que apenas le dejaban dormir, esos motores que sólo los trabajadores tenían “el placer” de escuchar permanentemente estaban en silencio. Sorprendido, miró el reloj y entonces lo comprendió: se supone que habían llegado a tierra hacía casi dos horas.

Tristemente, empezó a recoger su ropa y la metió en el pequeño macuto que llevaba siempre. Al agacharse a coger sus zapatillas vio un sobre en el suelo. Nervioso, pensando que podía ser de Sam, lo abrió deprisa, pero no era del castaño, era su nomina por trabajar esos días en el barco. El primer día le había pedido al administrador que le hiciera un cheque al portador y él se lo había metido por debajo de la puerta, sólo debía dejar la copia firmada encima de la mesilla de noche.

Todavía con la nómina y el cheque en la mano, se colgó el macuto del hombro y se volvió a mirar la cama. Había sido la mejor noche de su vida y sabía que no iba a olvidar al chico de los hoyuelos, él se había metido en su piel, y, ahora, no sabía como iba a sacarlo de ella.

Despacio, se dio la vuelta y salió, había metido la pata hasta el fondo, haciendo lo que siempre dijo que no haría, enamorarse de un “niño rico”. Lo peor era que no sabia en qué momento sucedió. Conforme avanzaba por el pasillo y mientras arrugaba el papel que llevaba en la mano, decidió que no volvería a trabajar en ese barco, pagaban casi el doble que en un bar normal, pero buscaría otros sitios, no quería estar allí cuando él volviera, porque estaba seguro de que él volvería, por lo visto todos lo hacían, eso sí, convertidos en capullos tocapelotas.


CAPITULO 5


Jared Padalecki era el director general mas joven de la ciudad. La suya era una empresa familiar, el “Estudio de Arquitectura Padalecki” existía desde que el primer Padalecki (el abuelo de Jared) llegó de Europa con su título, unos pocos dólares y su capacidad de hablar, sonreír, hacer pucheros y seducir mientras describía como hacer un edificio. Le costó tiempo y mucho trabajo, pero, al final, consiguió crear su propia empresa. Empresa que cedió temporalmente a su hijo Jerry, hasta que éste murió en un desafortunado accidente, lo que hizo que volviera a tomar el mando, mando que hacía apenas unos meses había vuelto a ceder a su único nieto.

Volvió a tomar los proyectos que los aspirantes a entrar en la empresa habían entregado. Todos eran bastante buenos, pero dos superaban cualquiera de sus expectativas, los dos eran innovadores, pero uno en especial había atraído su atención desde que lo vio por primera vez. Era para una casa individual, de formas rectas e integrada en el paisaje que la rodeaba, eso estaba bien, pero lo que le llamo la atención fue que el proyecto hubiera podido pasar por el de un arquitecto, era demasiado perfecto para un aparejador. Incluso llegó a pensar que había juego sucio, pero no quiso formarse una idea, así que decidió esperar a conocer al autor para luego tomar una decisión.

Buscó ése que le había gustado y abrió la carpeta del currículum. Hasta ahora no sabía nada de ninguno de los aspirantes, prefería ver los proyectos y luego encontrarse con los autores cara a cara, momentos antes era cuando leía la información personal. Encontró el del autor del proyecto y pasó sobre la información personal para ver donde había estudiado. Lo había hecho en la misma universidad que él, solo que en diferente carrera. Lo que sí le llamó la atención era el tiempo en que lo había hecho: el autor que tanto le había impresionado había empezado la carrera tres años antes que él, pero la habían terminado al mismo tiempo.




Llevaban cerca de tres horas entrevistando a los aspirantes, pero el que él quería conocer no se había presentado. Acababan de hablar con el último, pero no se decidía a dar por finalizadas las entrevistas, algo le decía que antes tenía que conocer a J. Ackles. Tratando de ganar algo de tiempo, hizo un gesto y se levantó mirando el reloj.

-“Ada, el teléfono del Sr. Ackles aparece en su currículum, llámale. La verdad es que estaba bastante interesado en conocerle, así que le daremos un margen de... media hora antes de cerrar la selección de personal, si es que no consigues hablar antes con él y te justifica su ausencia. Ahora, si me disculpan, iré a refrescarme un momento. Ada, tal vez podrías mandar a alguien a por algunos refrescos para los señores”.

Caminó despacio hacia el servicio, dos de los tres arquitectos que estaban presentes en las entrevistas eran viejos amigos de su abuelo y, aunque sabía que ellos lo iban a negar, estaban pendientes de cualquier error que cometiera para luego hacérselo saber a él. Chad era el único de los tres que estaban presentes que le apoyaba ciegamente. Después de todo, Jared era el único que le había apoyado cuando Sandy se quedó embarazada hace casi tres años, él convenció a su abuelo para que Chad comenzara a hacer practicas al mismo tiempo que él en la empresa, prácticas que Chad cobraba gracias a que Jared las pagaba de su propio bolsillo.

Cuando abría la puerta del servicio escuchó una voz grave y masculina en el despacho. Algo le hizo detener la acción y escuchar, sonaba como un suave ronroneo, y algo en ese sonido hizo que comenzara a ponerse duro. Cerró los ojos, él conocía esa voz, estaba seguro de que conocía al dueño de esa voz que hacía que se le erizaran los cabellos.

-“...Cuando pude salir del ascensor ya era tarde para ir hasta casa a darme una ducha y vestirme adecuadamente, pero preferí venir a explicarme de forma personal y no llamar por teléfono”.

Jared caminó despacio, observando al hombre que había delante de él hablando con Chad. Aprovechando la circunstancia, dejó vagar sus ojos sobre el cuerpo masculino, sintiendo que el suyo reaccionaba ante lo que veía. Un poco más bajo que él, pelo rubio y corto sobre una espalda ancha que se estrechaba dejando ver unas caderas estrechas y un culo respingón que hizo que se le secara la boca, unas piernas fuertes enfundadas en vaqueros demasiados ceñidos que dejaban ver la forma en que sus piernas ¿se arqueaban? Entonces todo encajó en su cabeza: la voz, el pelo, las piernas y sobre todo la sensación de que él le conocía.

Si lo que pensaba era verdad, ese tío era J. Ackles. Era Jensen Ackles. Jensen. Su Jensen.

Escuchó como Chad hacía una pregunta y Jensen comenzaba a contestar, pero no estaba escuchando, se limitaba a mirar el cuerpo del otro mientras recordaba lo sucedido después de aquella única noche que compartieron.

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Cuando despertó aquella mañana se encontró con que no estaba en su habitación y, además, no estaba solo. Tuvo un pequeño momento de pánico hasta que reconoció a la persona que dentro de su abrazo se acurrucaba a su lado. Jensen reposaba de lado, con el rostro apoyado en su hombro y su brazo derecho reposando encima de su abdomen.

Le contempló durante varios minutos, recordando todo lo que había ocurrido, como le había arrinconado, sin importarle lastimarlo. No era tonto y sabía que Jen había actuado por supervivencia, se daba cuenta de que él había estado a punto de violarle, pero, gracias a Dios, Jensen había sabido aplacarle.

Después de unos minutos le entró el pánico de nuevo, no sabía qué iba a ocurrir cuando Jensen despertara, ni cómo iba a reaccionar, así que, después de observarle, grabando la imagen en su mente, decidió huir como un cobarde. A la hora de atracar el barco ya sabía que estaba cometiendo una estupidez, pero de igual forma se fue, estaba demasiado confundido con todo lo que le había hecho sentir el rubio.

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Vio como Jensen caminaba hacia la mesa y comenzaba a señalar algo de su proyecto a Sinclair, observando como la camiseta negra se ceñía más a su espalda, y no pudo evitar lamerse los labios recordando esa misma espalda desnuda bajo su cuerpo. Habían pasado tres años desde entonces y todavía podía recordar el sabor de sus labios, de su piel, el sonido de sus gemidos cuando él se hundía en su cuerpo. Era imposible que lo olvidara, ya que lo había recordado en sus sueños todas las noches durante varios años, incluso en la actualidad algunas noches lo hacía.

Dos días después de abandonar la cama de Jensen, su madre le acorraló en su habitación, nerviosa por la forma de actuar de su hijo. Le había contado muchas cosas, pero, sin saber por qué, se había callado la relación con el rubio. Pero Sherry, una vez más, había demostrado que conocía muy bien a su hijo, y Jared terminó por contarle lo ocurrido con Jensen. Ella fue la que le hizo ver que había actuado como un cabrón con Jensen, a pesar de que, como ella decía, parecía que sentía algo más que un calentón por el rubio.

Trato de encontrarle, e incluso contrató a un detective, pero el chico se había evaporado. Al parecer, era la primera vez que trabajaba en el barco, le habían contratado a última hora tras la enfermedad repentina de otro de los camareros, así que no había papeles suyos en el barco y la copia de la nómina que debería haber entregado en administración no había aparecido, por eso la única información que Jared tenía era su nombre, aunque había llegado a pensar que el rubio le había dado uno falso, igual que él había hecho.

Le buscó durante un tiempo, hasta que comprendió que había tenido su oportunidad y la había perdido por su culpa. Había tenido la oportunidad de su vida, pero la había dejado escapar como un estupido. A lo largo de los años había tenido algunas relaciones, todas sexo de una noche, ya que no buscaba nada más. Con el tiempo había comprendido que aquella noche Jensen le enseñó a hacer el amor, pero nunca había sentido deseos de hacérselo a ningún chico. Ninguno era él.

Volvió a la realidad cuando vio el gesto de extrañeza de Chad, así que observo con atención el rostro de los otros dos arquitectos. Estos parecían sentirse a gusto con Jensen, así que decidió darse a conocer, tarde o temprano tendría que hacerlo, así que formuló la pregunta que rondaba por su cabeza desde que vio el proyecto.

-“Buenos días, Sr. Ackles, soy Jared Padalecki y me gustaría saber una cosa, es un proyecto muy complejo y usted ha contemplado todos sus aspectos, incluso los que un arquitecto vería y un aparejador no. ¿Puedo saber como lo ha conseguido?”

Jensen se sorprendió al escuchar la voz detrás suyo, no había visto a nadie cuando entró, así que se giró dispuesto a contestar, pero su voz se negó a salir durante unos segundos. Ante él, vestido con un elegante traje gris, estaba el chico del barco. Aquel que ni con el paso del tiempo, ni con la convivencia con John, había podido olvidar. Sólo que ya no era un chico, y, al parecer, nunca se había llamado Sam.

El tono monótono de su voz y el hecho de que él ni si quiera le mirara a la cara, le hizo comprender que le había olvidado, así que, después de lanzarle una última mirada, comenzó a contestar mirando a los otros tres hombres.

-“No he recibido ningún tipo de ayuda, me gusta mi trabajo, pero también me gusta la arquitectura. He leído y estudiado todos los libros que he encontrado en la biblioteca, así que, aunque no puedo decir que sea arquitecto, sí tengo bastantes conocimientos que me ayudan en mi trabajo como aparejador”.-Se quedó callado esperando una nueva pregunta y, mientras lo hacía, pudo ver la sonrisa socarrona del mas joven del grupo, al parecer le resultaba divertido ver lo que Sam, no, Jared, hacía a sus espaldas.

Sonrió tristemente, por unos días había soñado con conseguir el puesto de trabajo, ya no más trabajos basura, ni ahorrar para poder comer a fin de mes, poder mudarse a un pequeño apartamento... Pero ahora sabía que jamás lo conseguiría. En el barco Sam-Jared le dejó muy claro lo que opinaba de él, dejándole solo después de pasar la noche juntos. Ese día no había esperado despertar rodeado de rosas y con una declaración de amor eterno, pero, al menos, creía merecer una charla y una despedida decente. Pero no tuvo nada de eso.

Ahora estaba seguro de que él no iba a darle ninguna oportunidad, así que antes de que le echaran decidió actuar, lo único que le quedaba era su orgullo y no dejaría que ese niño rico se lo pisoteara.

-“Lo siento, pero debo irme. Ustedes desconfían de mis aptitudes... Hice una tontería presentándome al puesto... está claro que nunca tendré lo que piden para empezar a trabajar aquí, así que... retiro mi propuesta de trabajo y, si me permiten...”-Se acercó a la mesa y tomó su proyecto.– “Les agradezco el tiempo que me han dedicado. Buenas tardes y adiós”.

Jared se había quedado petrificado cuando escuchó la primera frase, él se iba a ir. Le había visto y había decidido irse. Observó como tomaba de la mesa el proyecto y rápidamente salía del despacho y no fue capaz de reaccionar a tiempo, sólo se movió cuando escuchó la risa de Chad.

-“Estoy seguro de que hay una muy buena razón para que nuestro mejor candidato haya huido como si le persiguiera el demonio, y también estoy seguro de que esa razón tiene algo que ver contigo, Jared”.- Dijo Sinclair, mientras se levantaba y caminaba hacia la puerta. –“Con mucho, es el mejor de todos los que he visto, no deberíamos dejarle escapar. No voy a preguntar el porqué de su actitud, pero, por tu cara, veo que os conocíais de antes. No sé qué ha ocurrido entre vosotros, pero ha debido ser importante si ambos actúan de esta forma. Tal vez deberías hablar con él, ya no sólo por la empresa. ¿Sabes?, sé que tu abuelo no le dejaría escapar, incluso se casaría con él si fuera necesario”.

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